Fotograma de 50 Sombras de Grey

La sombra de '50 sombras de Grey' es alargada

En la comedia romántica 'Book club', a cuatro señoras respetables les cambia la existencia (con erótico resultado) la lectura de '50 sombras de Grey'. Y no es la unica película -o libro, o montaje teatral- que ha inspirado la trilogía erótica de E.L. James.

Ana Cortizo | Woman.es

Salman Rushdie dijo de '50 sombras de Grey' que en su vida había visto un libro (publicado) tan rematadamente malo: “Hace que 'Crepúsculo' parezca 'Guerra y paz'”, añadió. Seguramente, el prestigioso escritor quería precisar lo mucho que le espeluznaba la trilogía erótica escrita por E.L. James, pero lo que nos quedó claro fue que también él se la había leído (por no hablar de 'Crepúsculo'; tranquilo, Salman, que todos llevamos a un lector de baja estofa dentro).

Y es que podemos decir hasta la extenuación que '50 sombras' es mala literatura, que cada vez que alguien la compra mueren a la par una feminista y un filólogo y que su éxito de ventas resulta incomprensible y hasta desesperante. Da igual: la historia de amor y fustas de Anastasia y Christian ha triunfado hasta niveles de histeria y forma parte ya de nuestro imaginario colectivo; a estas alturas, de hecho, '50 sombras de Grey' se ha convertido en 'influencer' y germen de nuevas ficciones.

Fotograma de 50 sombras de Grey.

La última, de momento, es 'Book club', una comedia romántica que se estrena en España el 14 de septiembre con un casting de escándalo: Diane Keaton, Jane Fonda, Don Johnson, Richard Dreyfuss, Andy García, Alicia Silverstone, Candice Bergen y Mary Steenburgen. La cosa gira en torno a un club de lectura que tienen las cuatro protagonistas, mujeres ya de cierta edad, y que las lleva a leer la malhadada trilogía. Sin que ninguna se lo espere, '50 sombras' les despierta algo que no recordaban que tenían y las damas deciden lanzarse en plancha a nuevas experiencias sexuales, con consecuencias importantes tanto en el terreno erótico como en el cómico.

'Book club' ha removido cierto debate sobre la importancia del sexo en la tercera edad, pero, en última instancia, a los críticos no les ha acabado de convencer; ni tampoco todo lo contrario, porque todo lo que tiene que ver con '50 sombras' se debate entre el alto voltaje erótico y el cortocircuito chapucero.

Melinda Sue Gordon

Pero, ¿acaso importa, cuando cualquier producción que lleve una mención a la sagrada trilogía recibe financiación y público a manos llenas? Lo saben bien los productores de '50 sombras muy oscuras', la parodia afromericana de la adaptación al cine de la novela (sí, a veces es difícil seguir la estela, pero tranquila, que te llevamos de la mano); lo saben los de la prematuramente difunta 'Fifty Shades of Grey: A XXX Adaptation', la versión pornográfica que Paramount consiguió vetar a medio rodaje. Lo saben los responsables de '50 sombras!', 'Espósame' y 'Azotes', las tres parodias musicales que han arrasado en los escenarios estadounidenses; y lo saben, por supuesto, los responsables de todos los vídeos virales al respecto, incluidos aquellos protagonizados por teleñecos, personajes de 'Toy Story' o muñecas Barbie, por poner solo tres ejemplos.

 

Who doesn't love a juicy page-turner? #BookLoversDay #BookClub

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Pero no todo homenaje es parodia, ojo. A lo largo de estos años hemos visto debates y ensayos muy serios sobre el tratamiento del consentimiento en '50 sombras', el protocolo exigible en encuentros sexuales que impliquen violencia o sometimiento, los vericuetos de la psicología humana que nos llevan a sentir placer con los mismos e, incluso, la opinión de los ginecólogos sobre los riesgos y beneficios de meterse una cucharada de helado en ciertos orificios íntimos (en términos generales, chicas, evitad la presencia tanto de cubertería como de alimentos en vuestras vaginas).

Y no debemos olvidar que la literatura, al contrario que el cine y el teatro, se ha tomado muy en serio el descenso al lado oscuro de las lectoras, y la avalancha de novelas con mazmorras, látigo y portada en tonos negros ha marcado un antes y un después en el mercado editorial. Sin E.L. James, seguramente, no sabríamos nada de L.S. Hilton ni de su trilogía de dominación ('Maestra', 'Domina' y 'Ultima'); Megan Maxwell no habría triunfado (tanto, al menos) con su saga 'Pídeme lo que quieras' ni conoceríamos a las prolíficas Sylvia Day o Jean Ellen Malpas.

Escena de la película 50 Sombras de Grey con los protagonistas. | GTRES

Podríamos preguntarnos por qué nos tomamos el sexo más en serio a golpe de página que fotograma a fotograma (hasta la revista Pronto ha publicado este verano un folletín por entregas, '50 sombras de la familia García', con sexólogos a modo de comentaristas), pero, en última instancia, creemos que el sexo está para disfrutar. Y eso va tanto para los que deciden tomárselo con humor como para los que lo viven desde la solemnidad más absoluta. Incluso para los que, como Salman Rushdie, no acaban de decidirse entre ambas filosofías.