Una de las imágenes de '50 sombras liberadas', la tercera película de la saga.  | Universal Pictures

Cinco razones para ir a ver '50 sombras liberadas' (a pesar de todo)

Es la película que nos encanta odiar, un compendio de todo lo que una mujer que se precie no debería hacer (y todo lo que no deberían hacerle). Si, a pesar de todo, te mueres por verla, aquí tienes algunos argumentos para defender tu decisión como gato panza arriba.

Ana Cortizo | Woman.es

El 9 de febrero se estrena '50 sombras liberadas', la tercera y última entrega del fenómeno literario creado por E.L. James y llevado a la gran pantalla con los rostros de Jamie Dornan y Dakota Johnson. Concebida como un 'fan fiction' pornográfico de 'Crepúsculo', de calidad literaria ínfima y con una protagonista que parece pensar que el empoderamiento femenino es una marca de destornilladores, la saga tenía todas las papeletas para ser un absoluto fracaso. Ah, sí. Nosotras también creíamos que conocíamos a las mujeres.

Dakota Johnson, la protagonista de la trilogía de '50 sombras'. | Universal Pictures

Los amores de la inocente Anastasia Steele y el tortuoso Christian Grey han tocado la fibra erótica más secreta de millones de lectoras que, primero a escondidas y cada vez más con orgullo, devoran escenas de sexo con fustas, contratos de sumisión, azotes y habitaciones del placer. Mientras las feministas y los críticos de cine lloran abrazados, sus adaptaciones a la gran pantalla arrasan en taquilla y su éxito, de hecho, resulta tan incontestable que nos hemos esforzado por encontrar cinco razones (legitimas, irónicas o, simplemente, desesperadas) para justificar la compra de una entrada.

1.Libera el sexo de toda culpa.

Fans de 'Outlander', ¿recordáis aquel episodio en el que Jamie azota las nalgas de Claire y confiesa que lo está disfrutando? Para poder incluir semejante escena, hizo falta que después nuestro 'highlander' favorito se disculpara y prometiera no volver a hacerlo, y que su británica esposa, tras declarar que aquello era motivo de divorcio, le perdonara sintiéndose muy culpable por su falta de respeto por sí misma. Aun así, sabemos que si esa escena está ahí es porque hay un buen puñado de fans que, en la soledad de su sofá, la repiten en bucle con ojos vidriosos. Bien, pues en la saga de '50 sombras' sobran artificios y justificaciones. Se tira de violencia 'soft', de esposas y de vendas en los ojos porque sí, porque nos gusta, porque nos va la marcha. No pienses, que eso estropea la diversión.

Pasiones desatadas en '50 sombras liberadas'. | Doane Gregory

2. Es un elogio de la persistencia.

Cuando Christian Grey te echa el ojo, ya no hay quien le baje de la burra. Te visitará en tu trabajo, insistirá en sacarte por ahí, averiguará dónde vives para mandarte regalos, comprará tu empresa y se personará en casa de tu madre para una partida de canasta. Sí, vale, todo esto se parece un poquitín al acoso. Cómo os ponéis por nada.

3. Si Anastasia encuentra pareja, hay esperanza para todas.

Porque, francamente: ¿puede haber un personaje más 'papanatas'? Acepta el acoso y derribo de Christian, consiente en ser aislada de sus amigos y controlada en cada aspecto de su vida, le deja hacer en la cama porque le da no se qué decirle que eso de las esposas y los azotes no va con ella y cuando descubre a su 'diosa interior', resulta que es otra pánfila que se viste de animadora o se pone 'tan triste como si le hubieran quitado un helado'. No es que le envidiemos al novio, pectorales aparte, pero créenos: si ella puede, cualquier mujer con un atisbo de personalidad puede.

Dakota Johanson, de novia en '50 sombras liberadas'. | IMDB

4. Estamos programadas para disfrutar con la parábola del domador domado.

Resulta que, por transgresora que quiera ser la saga, '50 sombras' responde a un arquetipo clásico, el del rufián redimido: mujer inocente conoce a hombre turbulento y mujeriego, saltan chispas y conflictos y, al final, el sujeto en cuestión acaba a los pies de la dama, cambiado por el fuego purificador de su amor. Es un concepto anticuado... e  imposiblemente satisfactorio para millones de espectadoras educadas en el heteropatriarcado. Pensando en ellas, el Christian que vemos en esta tercera película es prácticamente un producto final: casado, futuro padre y mucho más abierto a la idea de que su señora es un ser humano capaz de tomar decisiones por sí misma. La locura.

Christian Grey, reencarnado en el cuerpo de Jamie Dornan. | Doane Gregory

5. Jamie Dornan.

No, no vamos a defender a Christian Grey diciendo que es el resultado de una infancia marcada por los malos tratos y los abusos sexuales, o que su amor es del tipo que te lleva el desayuno a la cama y jamás ve capítulos de tu serie preferida sin ti. Hablamos de Jamie Dornan. De Jamie Dornan sin camiseta, de hecho, y de ese cuerpazo que hace que estemos deseando verlo en otra película donde no encarne a un personaje tan odioso. Un asesino en serie nos valdría, ya veis.