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Este es el momento de mimar tus labios más que nunca (aunque no se vean)

El uso continuado de la mascarilla unido a la llegada del frío tienen la culpa. Deshidratación, bacterias, grietas y exceso de pieles son algunos de los signos a combatir. 

Cristina Martín Frutos | Woman.es

Desde que la mascarilla se instaló en nuestras vidas han ido surgiendo nuevas necesidades estéticas. Nos hemos centrado en el cuidado de la mirada, el maquillaje de ojos vive un boom.. Nuestra piel también ha sufrido las consecuencias: granitos, irritación, rojeces… Y, según han empezado a bajar las temperaturas, nos encontramos con una nueva víctima: ¡los labios!

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Puede que ya hayas experimentado la sensación. Si solías tener los labios deshidratados, la mascarilla lo empeora bastante. Y si nunca habías padecido esta sensación, lo sentimos, pero no tardará en aparecer. “Estamos notando un alto porcentaje de pacientes que consultan porque se notan los labios resecos, con pequeñas arruguitas en el contorno de los labios y el mentón, y con el surco nasogeniano más marcado. Además de con más pieles muertas e incluso con “boceras” (su nombre médico es queilitis). Se trata de una herida que aparece en la comisura, es dolorosa y dificulta la apertura de la boca, y se debe al crecimiento excesivo de hongos y bacterias por humedecerse los labios constantemente con saliva”, asegura la cirujana general y médico estético María Vicente (Clínica VirtudEstética).

Si juntamos la sudoración que puede producirse por el uso continuado de mascarilla, la respiración por la boca (más frecuente desde que la llevamos), la propia fricción con la tela, el abuso de las barras permanentes y el frío, se produce un cóctel explosivo para nuestros labios: sequedad, agrietamiento y falta de hidratación son sus principales consecuencias. Mojarse los labios con saliva para justamente evitar esta sensación de boca reseca agrava el problema, “los seca más y provoca grietas”, asegura la doctora María Vicente.  

Para paliar este problema, lo primero es mantenerse bien hidratada por dentro y por fuera, algo que pone en bandeja la cosmética. No dudes en usar a diario fórmulas hidratantes, nutritivas y reparadoras. El bálsamo será tu gran aliado durante el día -siempre con SPF, aunque la boca vaya tapada- y, por supuesto, por la noche, cuando puedes aplicar una capa más gruesa (o una mascarilla, que también las hay) y dejarla actuar. En cuanto a ingredientes, existen muchas opciones en el mundo natural: manteca de karité, de cacao, de mango, aguacate o la miel; aceites como el de jojoba, de almendras y rosa mosqueta… Por supuesto la vitamina E, el ácido hialurónico o la glicerina y el pantenol (este último si se trata de reparar grietas) tampoco fallan.

Sin embargo, y como sucede también cuando hablamos de la piel de la cara, de nada servirá hidratar si no mantenemos la zona libre de pieles muertas, impurezas... Por eso, la exfoliación labial debe convertirse en un paso más de tu rutina de cuidados. ¿Nuestro consejo? Déjate el scrub en la ducha y aprovecha a aplicarlo una o dos veces a la semana. Siempre con movimientos suaves, circulares y aclarándolo bien. Otra alternativa es elegir uno en barra, que puedas echarte por la noche.

Y si buscas una solución exfoliante de mayor permanencia, apuesta por la medicina estética. Los peelings labiales, como el que nos proponen en VirtudEstética (200 €/sesión), consiguen una exfoliación duradera mientras unifican la coloración labial y dan un extra de hidratación. Lo habitual es realizarlo en otoño y en primavera y el procedimiento es muy sencillo: “Consiste en aplicar una combinación de tres ácidos (láctico, ferúlico y pirúvico) de forma tópica, en una o dos capas, se masajea por la zona y se deja actuar durante unos minutos. Para terminar, se retira con un producto neutralizante y se aplica una hidratante labial con protección solar”, detalla la doctora Virtudes Ruiz.