Las cremas para proteger la piel del rostro de la luz azul. | IMAXTREE

La importancia de proteger tu piel de la luz azul de las pantallas

Aunque la cuarentena no te dé el sol, la luz azul de la tele o del smartphone puede también provocar daños cutáneos. Así se evita el envejecimiento digital.

Cristina Martín Frutos | Woman.es

En nuestra vida normal, la de antes de la cuarentena por coronavirus, los españoles pasábamos más de 10 horas cada día conectados a internet (Nielsen Digital Consumer 360). Si algo ha hecho este confinamiento es incrementar ese tiempo: teletrabajo sin horarios; maratones de series; videollamadas a la familia y amigos; memes y noticias desde el desayuno a la cena… Es imposible calcular el tiempo que estamos pasando frente a una pantalla. 

- Teletrabajar por el coronavirus: cómo crear tu oficina en casa

- Cómo maquillarte para estar perfecta en una videoconferencia

Además de problemas en la vista o de agotamiento mental, el uso -o más bien, el abuso- de las nuevas tecnologías puede desencadenar la aparición de manchas, poros dilatados o tono apagado. ¿El culpable? La luz que emiten las pantallas de smartphones, tablets, televisión y ordenadores. Se llama luz azul y se encuentra en el espectro de la luz visible (esa que nos permite ver), entre la ultravioleta y la infrarroja. Aunque también la emite el sol, estos días tenemos que protegernos porque nuestros dispositivos son otra de las grandes fuentes. 

Actualmente, los dermatólogos y expertos en el cuidado de la piel la consideran tan dañina como la polución. “Esta luz azul genera radicales libres (algo que también hacen la contaminación, el estrés, la radiación solar o la mala alimentación) que provocan la disfunción de las células en las zonas más profundas de la piel, acelerando su proceso de envejecimiento”, sostiene Sandra Burgos, directora de formación de Clinique. 

¿En qué se traduce? La doctora Beatriz Beltránenumera los principales efectos: “Provoca sequedad y destruye el colágeno que tenemos de forma natural”. Otro punto importante son las manchas. Como nos explican en Lierac, en la piel existen unas células llamadas opsinas (se sabía que estaban en la retina, pero su presencia cutánea se descubrió ¡en 2015!) que absorben la luz. En concreto, las de tipo 3, instaladas a nivel de los melanocitos -los que regulan el color de nuestra piel- son sensibles a esta luz azul. Es por eso que las manchas (tanto su formación como la acentuación de las existente) son otra de las consecuencias más visibles de la sobreexposición a pantallas. “Se produce, sobre todo, sobre todo, en personas con piel morena, embarazadas y pacientes que se han sometido a láser o peelings abrasivos”, señala la doctora Beltrán. 

No hay que olvidarse de los ojos. Ojeras, bolsas y patas de gallo por el exceso de fruncimiento se intensifican. 

Hasta ahora solo se podía recurrir al fotoprotector de amplio espectro (con filtros UVB, UVA, luz visible e infrarrojos) para evitar estos efectos, pero los laboratorios no paran de lanzar soluciones cosméticas que actúan como un escudo gracias a ingredientes que combaten la oxidación celular. Así que mientras dure el confinamiento no te olvides de usar alguna fórmula que cuente con estas propiedades. Los protectores físicos para las pantallas del móvil, también son un buen complemento. Y, si te atreves, siempre te quedará el détox digital…

 

Relacionados