Look con chándal gris, zapatillas blancas y camisa blanca. | Instagram @simplicity_of_style

Exactamente así es como llevaremos el chándal de Oysho en otoño

La fórmula clásica de lucir estas dos piezas otrora del ámbito deportivo pero con un par de detalles que lo cambian todo. 

Julia García

Hay que ver el juego que nos ha dado el chándal en los últimos tiempos. Nosotras, que negábamos en rotundo su presencia en algo que no fuera exclusivamente de ámbito deportivo, no nos ha quedado otro remedio que plegar ante sus evidentes encantos. Pocas piezas resultan tan cómodas como esta. 

Además, cuesta admitirlo pero ya han pasado a formar parte de nuestros looks como lo podría ser cualquier pantalón vaquero gracias a que las firmas cada vez se ponen más las pilas en convertir en apetecibles estos conjuntos estéticamente y no solo por su confort. Ya no solo los llevamos para estar por casa o para dar un paseo por el barrio una mañana de domingo. Ahora nos gustan incluso con una americana para ir a la oficina

Claro que para que esta fórmula funcione -o cualquiera que implique cierta formalidad- el chándal en cuestión debe cumplir con una serie de requisitos como que sea de un tejido como el algodón o el punto, que el corte sea lo más sencillo posible y que, además de completamente liso sin ningún tipo de estampado, el color en cuestión sea de una tonalidad suave como un beige, un rosa empolvado, un camel o un gris. 

Chandal de canalé en color gris, de Oysho. | Oysho

En Oysho hay varios modelos que siguen estas directrices. Sin ir más lejos, hay uno de canalé gris -también está en versión blanco hueso- que está compuesto por una sudadera con capucha ajustable mediante cordón y unos pantalones largos ajustados al tobillo perfecto para ser lucido en diferentes contextos ya sea en conjunto o con ambas piezas por separado -se vende la parte de arriba por 35,99 euros y la de abajo por 29,99 euros-. 

¿Cómo llevarlo? 

Una vez hallada la pieza clave, toca componer el estilismo y este otoño parece que la ecuación es clara. Basta con cambiar por una camisa blanca la camiseta básica que siempre has escogido para llevar bajo la sudadera y dejarla que quede a la vista sin meterla por dentro del pantalón. Ni más, ni menos.

Parece mentira como un gesto tan simple puede tener un poder transformador absoluto pero así es. El reinado del athelisure es lo que tiene, que te permite unas licencias en las que antes ni hubiéramos reparado y cuyo resultado es sorprendentemente bueno.

Añade al estilismo unas zapatillas blancas clásicas para no salirse de la línea minimalista y, como mucho, una gorra como único accesorio y el combo está más que bendecido por cualquier insider. ¿Te animas a probar?