Tras años de silencio, Rocío Carrasco ha decidido hablar alto y claro de la situación que vivió. | KIM/GEN

Rocío Carrasco: ¿Por qué seguimos dudando de las mujeres que denuncian casos de maltrato y violencia machista?

Las confesiones de Rocío Carrasco han convertido las redes en un campo de batalla entre quienes la creen y quienes no. Más allá de su caso, ¿por qué se suele poner en duda a las mujeres que denuncian malos tratos? 

Cristina Delfín

La emisión de los dos primeros episodios de la serie documental 'Rocío, contar la verdad para seguir viva', en los que Rocío Carrasco rompía un silencio de 25 años para declarar públicamente que había sido víctima de malos tratos por parte de su exmarido, Antonio David Flores, y relataba cómo el sufrimiento que había experimentado había puesto en peligro su salud mental, transformaba poco después las redes sociales en una gran batalla campal donde se enfrentaban dos bandos:  por una parte, los que mostraban su estupor ante las declaraciones de la apodada 'Rociito' y le mostraban su apoyo cerrado (entre ellos, la ministra de Igualdad, Irene Montero); por otro, y agrupados bajo el hashtag #RocioYoNoTeCreo, quienes ponían en tela de juicio sus palabras y destacaban el dinero que iba a percibir por sentarse ante las cámaras de Telecinco, un argumento que, según su opinión, restaba credibilidad a su testimonio.

Rocío Carrasco, en un momento del documental 'Rocío, contar la verdad para seguir viva'. | Telecinco

Aunque nuestro deseo es, sobre todo, que brille la verdad, lo sucedido nos ha hecho plantearnos otro tema en torno a la credibilidad que se otorga a las mujeres que denuncian violencia machista, y que con cierta asiduidad se pone en duda. 

¿Y por qué? Según un artículo de la Abogacía Española del Consejo General, los medios de comunicación no están libres de culpa al recurrir a estereotipos que "invisibilizan la raíz del problema" y facilitan "una falsa justificación en el agresor". Pero, también, se alude a usuarios anónimos o no tan anónimos cuyas hipótesis circulan a toda velocidad por las redes y grupos de amigos. La entidad experta en Derecho desvela uno de los argumentos más utilizados para desprestigiar a las denunciantes: la afirmación de que su denuncia busca unos "fines económicos". El resentimiento o deseo de venganza serían otros.

Las cifras que se desprenden de la memoria anual de la Fiscalía General del Estado, sin embargo, no parecen respaldar este extremo: las denuncias falsas en el ámbito de la violencia machista son muy escasas, en torno al 0.01%. Otro dato: el número de denuncias presentadas no representa, ni de lejos, la magnitud del problema (por ejemplo, de las 45 mujeres que fueron asesinadas en 2020 en España por esta causa, solo 7 habían denunciado) y está demostrado que la mayoría de las víctimas sufren su realidad en silencio, tal vez por "miedo a posibles represalias, estigmatización, sentimientos de culpabilidad o problemas económicos", apunta el Observatorio de la Violencia de Género.

El machismo, sin duda, sigue interfiriendo en nuestra percepción del problema. 

Hay más motivos que propician que se cuestionen los casos de violencia de género. Entre ellos, porque el delito se comete en el ámbito privado y, por lo general, sin testigos, por lo que hay falta de pruebas y el testimonio de la víctima es clave, algo que explica que la cantidad de casos que terminan con sentencia condenatoria en este tipo de delitos sea menor que la tasa en otros delitos. 

El hecho de que muchas víctimas denuncien transcurrido un tiempo también dificulta el proceso. Al menos, lo ha hecho hasta 2019. Fue entonces cuando el Tribunal Supremo dictaminó que no tenía lugar dudar del testimonio de una mujer víctima de violencia machista solo por no haber presentado denuncias previas o por haber tardado en presentarlas. 

Actualmente, la justicia trabaja con mecanismos y pruebas de credibilidad a las que puede someter a las denunciantes.