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Devermut, la comunidad feminista y LGTB con más de 760.000 seguidoras

Marta Cillán y Sara Giménez son las creadoras de este perfil social, desde el que denuncian temas de actualidad. Además, han creado un espacio seguro para mujeres y han hecho el mayor estudio sobre violencias sexuales, con más de un millón de participantes. Lo último, participar en el podcast de IVI, presentado por Nuria Roca, para hablar de familias diversas.

Paka Díaz | Woman.es

De camino al millón de seguidores –ya llevan 769.000–, Devermut, la comunidad que crearon Marta Cillán (33 años) y Sara Giménez (28 años) para "hablar de temas LGTB, pero también de mujeres, porque vemos que dentro del colectivo, las luchas son distintas entre hombres y mujeres", explica Marta, se ha convertido en una comunidad feminista muy influyente. También es un buen termómetro para saber qué interesa en este momento al colectivo, siempre con perspectiva de género y para dar visibilidad a las mujeres lesbianas.

En sus interesantes y adictivos hilos –con mucha ironía y mucha inteligencia–, explican de temas candentes de actualidad, como los conflictos en Colombia, te hacen reflexionar sobre por qué las mujeres vivimos en un continúo toque de queda, o te cuentan lo que es y lo que supone el llamado 'síndrome de la lesbiana muerta'.  Muchos de los temas que destacan son por petición de sus seguidoras, con quienes mantienen una fluida interacción.

Además, han creado un espacio seguro para mujeres, Olimpia Womanhouse, donde las socias intercambian ideas o hacen deporte juntas, y también hicieron el estudio ‘Violencia Que Se Sepa’, el más grande de la historia sobre violencias sexuales, con un 1.200.000 de mujeres representadas.

En el ultimo episodio de ‘El podcast de IVI con Nuria Roca', pudimos escucharlas hablar de familias diversas con la presentadora y con la doctora Gemma Castillón, subdirectora de IVI Barcelona, y Carla Montaner, una paciente de esta clínica, que ha sido mamá con su mujer gracias al método ROPA, que permite a las parejas de mujeres ser madres, una como madre genética al aportar el óvulo y la otra como la biológica, al gestar en su vientre al bebé. Entrevistamos a Marta Cillán y Sara Giménez, Devermut, en WOMAN para saber de este tema y de sus interesantes y muy necesarios proyectos.

¿Cómo os conocisteis y cómo nace DeVermut?

Marta: Nos conocimos hace siete años de casualidad, estábamos en Barcelona y coincidimos. Dos años más tarde nace Devermut, porque Sara tenía que hacer el trabajo de fin de grado (TFG).

Sara: Yo pensé en hacer algo por el colectivo, lo hablamos juntas y creamos el canal de Youtube. Al final, terminó siendo una asociación para personas LGTB. La idea era ir a colegios para que los y las adolescentes tuvieran un espejo donde mirarse, que las adolescencias LGTB son más complicadas, sobretodo cuando tienes que salir del armario, etcétera. Luego ya eres un adulto y todo va a mejor. Nos reunimos con el Ayuntamiento de Barcelona, con la Generalitat, y lo veían chulo pero la burocracia es muy lenta y nosotras un poco impacientes, así que grabamos y lo subimos a Youtube, para que quien quiera y lo necesite, siempre pueda encontrarnos. La idea no era ni siquiera salir nosotras, era grabar a nuestros amigos y amigas que habían pasado por eso, que contaran sus experiencias y quedarte con lo positivo, saber que todo pasa y mejora.

¿Y cómo empieza a crecer tanto la comunidad?

Sara: Creo que porque no había nada parecido, nadie hablaba de feminismo hace cinco años. Nosotras empezamos a hablar de LGTB, pero también de mujeres, porque vemos que dentro del colectivo, las luchas son distintas entre hombres y mujeres. Al final la homofobia es machismo. Así que empezamos a centrarnos en mujeres y a hablar de mil cosas de las que nadie hablaba, como de sexo. Empieza a crecer por una necesidad que no estaba cubierta.

Vuestra comunidad es gigante, pero da la impresión de que tenéis una relación bastante cercana con sus integrantes.

Marta: Lo intentamos. Es curioso porque, aunque la comunidad ha crecido, hay personas a las que tenemos super situadas desde los comienzos y son con quienes conversamos más porque las recuerdas desde el principio y te resulta más fácil seguir la relación. Sí que con tanta gente detrás no puedes estar contestando todo, pero sí que estamos atentas y cuando hay algo interesante o se crea algún debate, entramos. Supongo que eso también os sirve para detectar temas que interesan a vuestra comunidad…

Sara: Sí, de hecho muchas veces tratamos hilos o temáticas que nos piden. Nos ha pasado esto por ejemplo con Colombia, nos pidieron ‘chicas, hablad de esto’. A veces ni nos habíamos enterado, pero nos documentamos sobre el tema y lo contamos.

Ahora mismo, ¿qué temas interesan más?

Marta: Pues depende. Ahora toda la parte de salir del armario se nota que para las nuevas generaciones no es tan importante el tema como era para nosotras en su momento, con eso se nota que están mejor las cosas. Interesa mucho todo lo relacionado con feminismo, cualquier cosa relacionada con mujeres.

Y, por ejemplo, el tema de agresiones lgtfóbicas, ¿lo estáis cubriendo?

Sara: Sí, de hecho, tenemos un hilo preparado de las agresiones lgtfobicas que pasaron aquí, en Barcelona.

Marta: Se está hablando mucho de eso porque además si lo miras y ves las estadísticas, el aumento coincide con la aparición de Vox, así que estamos en ello. Seguramente pronto saquemos un hilo sobre ello. ¡Estad pendientes!

Hace poco habéis estado en el podcast de IVI, presentado por Nuria Roca, hablando de familias diversas y de diversidad relacional, un concepto que introdujisteis vosotras en el programa. ¿Qué aprendisteis en este programa?

Marta: El tema nos interesa mucho porque, aunque en principio no tengamos pensado ser madres, como mujeres lesbianas siempre te preocupa saber las posibilidades para las mujeres que si quieren serlo. Así que estamos bastante puestas en ello. Pero escuchar a las mujeres que participaron en el podcast fue muy interesante. Por ejemplo a mí, me parecía curioso cuando contó la doctora [Gemma Castillón, subdirectora de IVI] las diferencias entre parejas de mujeres, en las que que todo está mucho más repartido que en las parejas heterosexuales. Si tienes una criatura siendo dos mamás lesbianas, como que lo tienes super pensado, vas a por ello, no es como si te llevaras una sorpresa.

Sara: A mí me sorprendió que cuando una pareja ‘hetero’ vive el proceso de la fecundación asistida, no lo hace desde la gran felicidad porque significa que han tenido algún problema médico. Sin embargo, la chica o la pareja lesbiana lo hace desde la alegría máxima porque ha tomado la decisión. Eso nunca lo había pensado y me pareció precioso que así sea como viven el proceso.

En el podcast mecionaban que se ha triplicado el número de mujeres lesbianas, solas o en pareja, que acuden a las clínicas IVI para ser madres y crear su familia. ¿Qué puede suponer esto?

Sara: Que, a corto plazo, las mujeres lesbianas que quieren ser madres es bien porque las clínicas están más preparadas, pero también supone que, a largo plazo, los coles estarán llenos de niños y niñas con dos madres. Que esos niños y niñas estén ahora mismo sin referentes es brutal.

Marta. Debería de cambiar el paradigma educativo.

Sobre eso os quería preguntar. ¿Creéis que los modelos educativos actuales están adaptados a la realidad diversa de nuestra sociedad? ¿En qué habría que avanzar?

Marta: Lo hablamos en el ‘podcast’, que en muchas familias el peso de la crianza lo llevan los abuelos porque mamá, papá o las dos mamás están trabajando y en el colegio les faltan referentes. Somos como antiguos, porque hay muchos modelos de familias, pero es una pena que en la mayoría de centros educativos no refleje esa diversidad. Seguimos celebrando el Día del Padre o de la Madre. Habría que cambiar ya y celebrar el Día de la Familia. No tiene mucho sentido, además hay veces que han perdido al padre o la madre y se convierte en un día muy triste.

¿Qué os parece el Método ROPA?

Marta: Yo entiendo que haya muchas mamas que digan es una manera de incluir a las dos madres en todo el proceso del embarazo, incluso genéticamente. Yo, particularmente, creo que no lo necesitaría, igual lo haría directamente con una inseminación o una fecundación in vitro, pero es algo muy personal y me parece estupendo que exista esa opción. Pero puedo entender que lo quieran compartir las dos para vivirlo más intensamente.

En 2019 pusisteis en marcha el estudio ‘Violencia Que Se Sepa’, el más grande de la historia sobre violencias sexuales, con un millón de mujeres representadas. ¿Cómo surgió la idea de hacerlo?

Marta: Estábamos con unas amigas dándonos cuenta de que la mayoría, si no todas, habíamos sufrido alguna violencia sexual desde acoso callejero a algo más grave. Se nos ocurrió que, ya que teníamos una comunidad de mujeres tan grande, por qué no preguntarlo para saber de verdad a cuántas nos habían sucedido violencias sexuales. Lo comentamos y todas lo veían necesario. Se viralizó y llegamos a a un millón doscientas mil mujeres.

¿Qué valoración haríais de este estudio?

Marta: El otro día comentábamos con una amiga, como curiosidad, que siempre cuando hablamos de violaciones pensamos en La Manada, por lo mucho que nos dolió y nos indignó, pero la realidad es cuando haces un millón doscientas mil mujeres, te das cuenta de que la mayoría de los violadores no son los que te cogen en un portal, sino que son conocidos, personas muy cercanas a la víctima. El imaginario colectivo es la violación en un portal, pero la realidad es otra.

Sara: Eso nos perjudica porque nos impide detectar qué es una agresión sexual. Y a la hora de denunciar si quien tienes delante a lo mejor es un hombre, tampoco va a entender que esto que te ha pasado es una violación. Y también para el agresor que no entiende que con lo que está haciendo está agrediendo a su pareja y sigue haciéndolo con normalidad.

Eso me pareció importante de la serie 'Podría destruirte’, de Micaela Coel, su creadora y protagonista, que evidencia lo difícil que es a veces ser capaces de detectar las violencias sexuales, de lo normalizadas que están. Como cuando explica que si tu pareja sexual se quita el condón sin decírtelo, es una agresión sexual… ¿Queda mucho por hacer y aprender en este sentido, tanto las mujeres como los hombres?

Sara: Totalmente, esa serie es brutal y muy necesaria. Queda mucho por hacer, pero estamos en el camino. No somos pesimistas. Las mujeres ya no estamos dispuestas a tolerar según qué. Estamos estudiando, comunicándonos, tenemos redes sociales que democratizan la información y estamos en el buen camino. Que es largo, seguro, pero estamos en él.

¿Qué le diríais a las mujeres para ser capaces de detectar las violencias sexuales en la cotidianeidad?

Marta: Es muy complicado, además cuesta mucho poner la carga en la persona que es la víctima.

Sara: Precisamente eso, que no es tu culpa cualquier cosa que haya sucedido sin que ella lo haya deseado. El principal problema es la culpa, ese por qué me subí al coche, por qué me fui con é si no lo conocía, por qué no le dije que no. La culpa no la deberíamos de tener nosotras. El problema es que mientras sigamos sintiendo culpa, ellos no la sentirán y seguirán libres de campar a sus anchas, mientras nosotras nos sentimos fatal.

Marta: A veces es más fácil reconocer cuando algo no está bien. Obviamente no es no y solo sí es sí, pero a veces cuando hablamos de consentimiento hay cosas que se pueden malinterpretar. Por eso, creo que deberíamos empezar a plantearnos si el sexo es deseado, hablar de deseo. Si estás haciendo lo que sea y no lo deseas, plantéate lo que está sucediendo porque igual es violencia sexual.

En vuestra web he descubierto también Olimpia Womanhouse, un espacio que habéis creado. ¿Qué ofrecéis allí?

Sara: Es un espacio que tenemos en Barcelona, que es un ‘coworking’ y también es una especie de club social para mujeres, una casa para mujeres literal. Allí vienen a trabajar, hacemos actividades, deporte, compartimos intereses. Cuando creas espacios de seguridad entre mujeres y se crean sinergias muy chulas. En la web, hay una membresía y puedes mandar una solicitud. Ahora somos unas 20 mujeres, podríamos llegar a más, pero por el tema Covid, estamos casi a ‘full’, sin pandemia podríamos ser el doble.

Esta forma de hacer redes sería un ejemplo perfecto de sororidad. ¿Hay que darle más relevancia?

Sara: Está cambiando mucho, lo del #MeToo, #Cuéntalo… Gracias a los movimientos digitales, nos estamos acercando mucho entre nosotras y nos miramos de otra forma. Antes era más difícil encontrar admiración entre otras mujeres, ahora vemos aquí como se cuidan, se protegen, es algo que cuando lo descubres, que una mujer en lugar de tu competencia puede ser tu aliada todo tiene más sentido. Los hombres siempre se han tratado así con sus fraternidades, ellos se protegen. Cuando esto cambie, y está haciéndolo, nos sentiremos más seguras.

Hace poco leía que necesitamos mujeres de verdad referentes para que haya cambio real y duradero. ¿Quiénes son vuestros referentes?

Sara: Esto ya es imparable porque la conciencia, una vez la creas, ya no la puedes obviar. Para nosotras son referentes las mujeres que tenemos al lado que han hecho cosas, que hemos vivido cómo se aventuran a emprender, amigas que han decidido ser mamás solas. Nuestro entorno más cercano que es del que aprendemos.

Habláis en un hilo en vuestras redes del síndrome de la lesbiana muerta. ¿Por qué siempre matan a los personajes lésbicos y bisexuales y qué importancia tiene esto?

Marta: Este síndrome es real, está estudiado, hicimos este hilo en colaboración con una investigadora. Imagina cuando creces viendo pelis en las que en la mayoría no hay personajes lésbicos y bisexuales y cuando las hay, mueren. El mensaje no es muy positivo, es como ‘te estás equivocando de camino’, como si fuera algo malo. Va cambiando, pero muy despacio.

¿A vosotras qué muerte lésbica os perturbó más?

Sara: Para mí, la muerte de Silvia en ‘Los hombres de Paco’.

Marta: A mí la de Piper Perabo en ‘El ultimo suspiro’.

Sara: Ay, sí, horrible.

Y por último, ¿por qué es importante el feminismo y cuidarlo para que siga imparable?

Sara: Porque sin feminismo no nos queda nada. Sin feminismo, nos queda seguir como hasta ahora, que es con una desigualdad increíble, laboral, familiar y con toque de queda porque no podemos andar las por las calle. Sin feminismo nos queda estar como estamos, que no es lo que queremos.