woman | El lujo de ser mujer

Rita Ora, en los Grammy y con su rosa blanca.  | Christopher Polk / GETTY

¿Por qué muchos artistas de los Grammy llevan una rosa blanca?

Las reivindicaciones van cambiando de forma y color. 

Clara Hernández | Woman.es

Hollywood se tiñó de negro en los Globos de Oro para reivindicar los movimientos #MeToo y #TimesUp, los cuales abogan por la igualdad de géneros y quieren combatir los casos de abusos ocurridos en la meca del cine. Este fin de semana, en Nueva York, los Grammy también se convirtieron, además de en un escenario musical y una arriesgada alfombra roja, un escaparate donde alzar la palabra.

Además del negro, que escogieron muchas de las asistentes para sus looks, hubo un símbolo que portaron en señal de unión y de solidaridad con las víctimas de ese machismo feroz que parece haber campado a sus anchas por el sector: una rosa blanca.

Premios Grammy 2018: Miley Cyrus de Jean Paul Gaultier. | Evan Agostini / GTRES

Con este símbolo, además de mostrar el rechazo a los casos de acoso, trataban de transmitir un mensaje positivo de "esperanza y resistencia". 

Los cabecillas de la iniciativa son un grupo de unas 15 mujeres de la industria musical que forman el grupo Voices in Entertainment, entre ellas Meg Harkings (Roc Nation) o Karen Rail (Interescope/Geffen/A&M Records). 

La agrupación invitó con una carta a sus compañeros a portar rosas blancas. Esta decía: "Como estamos inspirados por la campaña #TImesUp, estamos animando a los artistas con los que trabajamos y a nuestros compañeros que asistan a la 60 edición de los Premios Grammy con una rosa blanca porque históricamente representa "esperanza, paz, solidaridad y resistencia".

Artistas como Miley Cyrus o Lady Gaga son algunas de las responsables de que la alfombra de los Grammy se haya llenado de rosas blanca. Mira las fotos: 

Ver 9 fotos

 

Octavia Spencer y Jessica Chastain comparten photocall en los Globos de Oro 2017. | Frazer Harrison / GETTY

¿La brecha salarial del cine es cruel? No, es peor según la historia de Jessica Chastain

La actriz Jessica Chastain tuvo que luchar para que a una compañera que desarrollaba el mismo trabajo que ella le pagaran lo mismo. ¿Adivinas quién y por qué?

Clara Hernández | Woman.es

El movimiento #TimesUp en Hollywood está removiendo historias que nos siguen dejando con la boca abierta. La última que hemos conocido está protagonizada por Octavia Spencer y Jessica Chastain, y lo ha contado la primera en una mesa redonda en Sundace que tenía como propósito poner en evidencia las barreras que las mujeres sufren en el cine.

En su turno de participación, Octavia ha contado una experiencia que pasó hace tan solo 15 meses. Y que nos demuestra cómo una actriz de su categoría no se libra de los ultrajes. En su caso, estas se refieren a desigualdades salariales y no precisamente respecto a un hombre, sino con otra mujer. 

 

It is all in the game.... #MollysGame

Una publicación compartida de Octavia Spencer (@octaviaspencer) el

"Jessica y yo somos muy amigas (...).  Me llamó y me dijo que quería que hiciéramos una comedia juntas y yo dije "'¡genial!". Seis meses después me telefoneó, estuvimos hablando de la brecha de sueldos entre hombres y mujeres y ella defendía con pasión la igualdad (...). Y yo le dije, sí, el tiempo ha llegado (Time's up!)". 

Pero el discurso de Octavia continúa para señalar otro problema en el que Jessica no había caído hasta entonces: "Y entonces le dije que había otra cosa, que además las mujeres de color ganábamos mucho menos que una mujer blanca" (puedes ver la exposición de Octavia Spencer en el vídeo siguiente). . 

Ahí quedó aquella conversación en la que Jessica guardó silencio porque "no sabía cómo funcionaban las cosas para las actrices afroamericanas", prosigue Octavia, emocionada.

Sin embargo, la protagonista de 'Molly's Game' reaccionó y se comprometió a conseguir que Octavia ganara lo mismo que ella en el proyecto que iban a compartir y en el que ambas tenían la misma relevancia. 

Una semana después, explica Octavia, le ofrecieron "cinco veces más" que la cifra que primero se había barajado. 

¿Y cuál es la película en la que ambas andan trabajando? Aún no tiene título pero su elenco es de lo más prometedor. Y su punto de partido, una gran victoria.

Cristina Boscá, "emocionada y aterrada". | @cristinabosca / INSTAGRAM

Cristina Boscá anuncia su embarazo y hace una interesante reflexión

"Sí, sé que todo va a cambiar", ha escrito la directora y copresentadora del programa 'Anda Ya!' de LOS40, así como presentadora de TV, escritora y bloguera.

Clara Hernández | Woman.es

Cristina Boscá, la directora del espacio Anda Ya! de LOS40 y, también, la risa saltarina que desde ese programa nos da cada mañana los buenos días (así como presentadora de televisión,  autora de dos novelas de fan-fiction y bloguera) ha sorprendido con una de esa noticias que llenan un muro de alegría y felicitaciones: su embarazo. 

"Crece la familia", ha escrito la valenciana en un post en el que habla de emoción y felicidad, pero también de las incertidumbres y miedos a los que se enfrenta en esta nueva etapa y que, representan, seguramente, los de muchas otras mujeres. 

Sobre todos ellos habla en su blog, en el que hace una interesante reflexión bajo el título "Mi nueva aventura es amarte". Allí menciona momentos emocionados y aterrados. Y los nervios que ha compartido con su pareja, Juan Ángel Martos

"Mantener el secreto ha sido lo peor porque tenía náuseas y cansancio extremo desde el primer día", relata. Ahora, sin embargo, llega"una prueba más en la vida", que implica esforzarse por moverse "todo lo que pueda por muy cansada que esté"; o rendir "al máximo en el trabajo para que esta situación afecte lo menos posible" a su exigencia profesional. 

Y aquí viene la reflexión sobre un trabajo que para Cristina significa "pasión" ("El trabaja es mi gran adicción, mi pasión, mi vida", subraya). Y un reflejo de muchos de los miedos a los que se enfrentan, con seguridad, muchas futuras madres. 

Una de las imágenes publicadas por Cristina Boscá nada más saber que estaba embarazada.  | Cristinabosca.com

"Nos siento en desventaja"

"La idea de sentir que me puedo alejar de todo lo que he construido con tanto esfuerzo os juro que me desanima muchísimo", reconoce antes de señalar que la situación ha hecho que se sienta "en desventaja". "Nos siento en desventaja. No puedo evitar pensar más que nunca en cada una de mis amigas, compañeras, referentes, colegas o familiares que se han sentido como yo". 

"Por eso quiero daros las gracias a todas. A vosotras, las que demostráis cada día que podemos con todo. Intentaré estar a la altura. Ahora toca lo de siempre: luchar el doble para que vaya bien", resume, antes de prometer seguir poniendo al día a sus fans de su estado. 

A nosotras nos ha parecido una reflexión muy sincera, ¿y a ti?

Fotografía publicada en la página web del Financial Times. / TOLGA AKMEN (FINANCIAL TIMES) | TOLGA AKMEN (FINANCIAL TIMES)

Así fue la cena más elitista, denigrante y machista de Londres

Según denuncia el Financial Times, un elitista encuentro solidario solo para hombres contrató a 130 azafatas, les exigió vestir provocativas y algunas fueron acosadas sexualmente.

Woman.es | N.R.

"Bienvenidos al evento más políticamente incorrecto del año". Con estas pretenciosas palabras el speaker deportivo Jonny Gould inauguraba la velada más machista, obscena y vulgar de Londres. El escenario fue el Hotel Dorchester de Londres y el evento tenía un fondo benéfico (sic). 

La denuncia del brutal machismo la ha dado el 'Financial Times', que infiltró a dos reporteros en un evento para recaudar fondos destinados a un hospital infantil. Se trataba de una cena en la que, entre otras subastas para conseguir dinero, se pujaba por almorzar con Boris Johnson, el secretario de Asuntos Exteriores británico, o tomar un té con el gobernador del Banco de Inglaterra, Mark Carney.

Lo grotesco eran los invitados: 360 hombres del mundo de los negocios, la política y las finanzas La presencia femenina estuvo representada por 130 azafatas especialmente contratadas para la ocasión a las que se les pidió que usaran ropa negra ligera, lencería a juego y tacones altos. Ellos tenían que ir de etiqueta.

En una fiesta posterior, muchas de las chicas, algunas de ellas estudiantes que ganan dinero extra, fueron manoseadas y sexualmente acosadas.

Según el FT, el evento es uno de los pilares del calendario social de Londres durante los últimos 33 años, pero solo ahora se cuestionan, desgraciadamente. Durante las seis horas que duró el evento, muchas de las azafatas fueron sometidas a comentarios lascivos, tocamientos e insistentes ofertas para acompañar a los comensales a las habitaciones de Dorchester. Una de las chicas incluso contó que uno de los invitados le enseñó el pene.

El casting de la vergüenza

Las entrevistas para optar al puesto de azafata las hacía una mujer que se hacía llamar la Sra. Dandridge. Ella era la encargada de advertirles a las chicas, que los asistentes al evento  podrían ser "molestos" e incluso las podrían hacer enfadar. A una de las mujeres se le recomendó mentirle a su novio sobre el hecho de que era un evento sólo para hombres. "Dile que es una cena de caridad", le dijeron, según publica en su portada el Financia Times.

"Algunas chicas aman este trabajo, y para otras chicas es el peor de su vida y nunca lo volverán a hacer. . . Solo tienes que aguantar a los hombres molestos y si puedes hacerlo, está bien ", le dijo la Sra. Dandridge a una de las candidatas. Dos días antes del evento, la Sra. Dandridge les comunicó por correo electrónico que sus teléfonos estarían "a salvo" durante la noche y que las parejas no serían bienvenidos en el lugar.

Los requisitos para los uniformes también se volvieron más detallados: todas las azafatas deberían traer zapatos sexys negros, ropa interior negra, y peinarse y maquillarse como lo harían para ir a un "lugar smart y sexy". Además, para aquellas que cumplieron los tres criterios específicos de selección, ser alta, delgada y guapa, su remuneración sería 150 libras, más 25 por un taxi a casa.

Las azafatas contaron a los periodistas del Financial Times que muchas eran estudiantes de derecho y marketing; mientras otras hacían malabarismos con trabajos a tiempo parcial como actrices, bailarinas o modelos o azafatas para llegar a fin de mes.

A su llegada al Dorchester, las chicas tenían que firmar un contrato de cinco páginas sobre el evento, pero no tuvieron tiempo de leer sus contenidos, o llevarse una copia después de la firma. Posteriormente les hacían pasar por un equipo de peluqueros y maquilladores que las preparaba para la velada.