La cantante Maialen o Chica Sobresalto, en una foto promocional.  | El Dromedario Records

Chica Sobresalto (Maialen de 'OT'): "Hago lo que me apetece, sin pensar en las consecuencias"

La cantante y compositora Maialen o 'Chica Sobresalto' acaba de lanzar disco, 'Sinapsis'. Y nos enamora con sus canciones neuroemocionales, su discurso, sus respuestas a esta entrevista y su actitud. 

Clara Hernández

'Somatropina', 'Melatonina', 'Progesterona'... Los títulos que componen 'Sinapsis', el nuevo disco de Chica Sobresalto (Maialen en la edición 2020 de 'OT') son un arrebato de léxico polisilábico, corriente pop, realismo lírico, impulsos eléctricos y estribillos agitadores de sentimientos y dopamina. Hablamos con la cantante y compositora pamplonesa, así como exestudiante de Psicología y de otras cosas, solo unas horas antes del lanzamiento del álbum (este 14 de mayo) y cuando celebra su 27 cumpleaños. "No me importa hacer entrevistas en el día de mi cumpleaños, me gusta", asegura esta chica locuaz, simpática y menuda (y lista) que hace saltar, con ironía dulce, su aparente ingenuidad. Como ella dice, un jardín. 

¿Comenzaste a estudiar Psicología porque te hacía falta y luego  la dejaste cuando ya no la necesitabas?

Me metí en Psicología para ver si podía entender mi cabeza. Simultáneamente estaba yendo a terapia porque tenía agorafobia. Antes había hecho Bachillerato de Artes Escénicas porque en cada momento hago lo que me apetece, sin pensar en las consecuencias. Cuando terminé, de pronto, quise hacer una carrera de ciencias, no tenía ningún sentido y me quedé colgada un año porque no me daba ni la nota ni el dinero para ello. Tuve momentos de vértigo total porque cuando acabas Bachiller, con 18 años, te dicen que lo que elijas en ese momento va a determinar tu vida y hasta te hacen un test para ver qué te pega ¡y me salió enfermería! Aparte, me quería dedicar a la música.

¿La música era mejor terapia?

Un día, tendría 14 años, no me podía dormir y cogí la guitarra (en realidad había empezado clases de guitarra con 8 años pero luego me cambié a canto). Empecé a aprender los acordes en Google. Estuve mucho rato y me aburría como una ostra porque yo no aguanto hacer lo mismo más de 5 minutos, tengo déficit de atención, y me dije: "Voy a cantar encima". Fin del asunto. Cuando llegaron mis amigas y escucharon la canción, una de ellas lloró y todo, se emocionó, y componer, y poner y cambiar acordes, crear algo de la nada, me pareció un juego increíble.  Es curioso porque yo escribía desde pequeña y me presentaba a concursos literarios pero nunca ganaba ni nadie me dijo que escribiera bien, y de repente hacía música y la gente se emocionaba.

Chica Sobresalto, de resaca emocional tras terminar su disco, 'Sinapsis', y con vestido de SKFK.  + | Panthère Studio-Collective

Las letras del nuevo disco, ‘'Sinapsis', están envueltas de neurociencia. ¿Al final somos física y química?  

Claro. Yo siempre había rechazado esa forma más pragmática y fría de estudiar las emociones y el cerebro humano. Decía, no sé si porque tengo esta cosa egocéntrica de artista: "No puede ser, vamos a ser como máquinas"- Pero al final el mundo de las emociones y lo poético y la ciencia están hilados y todos son verdad y todo suma y no pasa nada. Y hay palabras increíbles, como hipotálamo. Flipé cuando descubrí cómo se comunica una neurona con otra, tenía ganas de llorar, me parece tan surrealista y precioso que ese proceso ocurra en mi cabeza.  Es muy fuerte, ¡un jardín!

¿Qué tipo de trampolín es 'Operación Triunfo'?

Para cada persona es distinto. Antes de entrar en 'Operación Triunfo', tenía claro que quería dedicarme a la música y que no podía hacerlo, era imposible. Ya había grabado un disco sin casi recursos, era autoeditado y casi muero en el intento. Tenía la sensación de que no era suficientemente guay. Es bonito ser 'parguela' (una 'pringada',) y sé que hay gente que empatiza conmigo por eso, pero estando en el punto en el que estaba no podía avanzar porque las redes sociales no son de pringados, yo no podía cruzar esa barrera, no había manera.

Y entonces llegó 'OT' y…
Para mí ha sido una herramienta, un cartucho que tenía que quemar.

En el programa fuiste elegida delegada. ¿De qué te gusta ser portavoz?

Pues, precisamente, de que no pasa nada por ser un poco 'parguela'. Fui al programa y no sabía hablar inglés, no sabía bailar y era la menos estilosa. Si tuviera que ser portavoz de algo sería de eso, de decir: "No pasa nada, tío, no soy una diva y es genial". 

Cuando saliste del concurso dijiste que llevabas bien la exposición pública porque solo te enterabas de lo que querías y porque, más allá de la música, lo demás te "importaba una mierda". ¿Ese es el secreto para que las críticas no te dañen? 

Es que o haces eso o te vuelves loca.  Existe la forma de ver en las redes solo lo que tú quieras y lo constructivo. Yo, por ejemplo, tengo los privados de Twitter deshabilitados y los de Instagram no me da tiempo a verlos. No puedes vivir pendiente de lo que opinan de ti. Y no me meto a buscar mi nombre en redes a ver qué dicen porque es absurdo, sé que le voy a caer mal a un huevo de gente porque me posiciono, no estoy con medias tintas.

¿En qué temas te mojas?

Habrá gente a la que le pueda molestar que reivindique la sexualidad femenina en algunas de mis canciones. Y nada más entrar en 'Operación Triunfo' la líe muy parda con el tema de la tauromaquia. También hay quien pregunta por qué hablo con una vocecita como si tuviera 12 años, eso es lo que más me dicen... Yo hablo así, siempre he hablado así y no voy a cambiar porque a ti te moleste.

Una imagen de Chica Sobresalto, onírica y lista para su videoclip 'Seleccion natural'. | El Dromedario Records

Tienes suerte. Por ejemplo, Ana Guerra ha confesado que desde que dejó 'OT' ha tenido que ir a terapia para aprender a gestionar su personaje.

Lo último es cambiar.  En realidad, yo también voy a terapia [risas]. Aunque lo lleves bien, es imposible que al final no te afecte nada aunque lo que es importante es que no te afecte al curro o a tu forma de comunicarte con el mundo. Si estás mal, llora un rato,  haz lo que tengas que hacer para desahogarte, ve a terapia, échate una birra con tus amigas y cuéntaselo, pero que no afecte a tu trabajo porque, entonces, apaga y vámonos. Esta profesión es muy dura para no hacer y no hablar como quieres.

En canciones como 'Oxitocina' hablas de la sexualidad femenina. ¿Qué tabúes genera hoy?

Cuando empecé a descubrir mi sexualidad busqué porno porque quería verlo y me di un susto. Dije: "Esto no es lo quiero". No entendía nada. En el instituto y en el colegio solo se hablaba de enfermedades de transmisión sexual, que es muy necesario, pero no se hablaba del placer. Te dan una educación sexual centrada en la protección y el miedo, y no había nada que hablara del disfrute, de que hay que decir lo que sientes, lo que quieres o lo que no quieres. Tampoco encontraba ninguna chica con la que hablar sobre masturbación. Al final siento que me robaron estos primeros años de descubrir mi sexualidad de una forma sana porque tenía culpa y una sensación de que no quería aquello y cuando crecí un poco me cabreé y dije: "Ya está". Y compuse 'Oxitocina'.

También hablas del aislamiento en pandemia en 'Fusión del núcleo'. ¿Fue muy duro?

Sí, el confinamiento fue muy duro. Estábamos en 'Operación Triunfo' y nos enteramos de lo que estaba pasando un día antes de salir a la calle. No tuvimos tiempo para entender el proceso, lo que estaba ocurriendo. A eso súmale que has estado en una especie de pecera encerrada dos meses y que hay un montón de gente en las redes sociales opinando sobre todo lo que has estado haciendo en ese tiempo. Te ha cambiado la vida y de pronto estás dejada de la mano de Dios porque yo había dejado mi trabajo, no sabía lo que iba a pasar ni si íbamos a volver a la Academia. Me puse a currar en el disco con mi banda y salió 'Fusión del núcleo'. Con la pandemia me estalló la cabeza, fue demasiado para mí.

¿Celebraste por todo lo alto el final del estado de alarma?

No me ha dado tiempo, hemos estado trabajando un montón últimamente y cuando tengo tiempo libre solo me apetece estar con mi perrito o quedarme echada, tomar una cerveza o jugar a juegos de mesa.  Y sí celebro que se acabe el estado de alarma pero creo que mucha gente lo celebró mal, y eso me da un poco de susto porque no quiero que volvamos atrás. Por otro lado, me alegro porque todo empieza a funcionar, estoy muy orgullosa de todas mis compañeras y compañeros de profesión porque hemos demostrado que la cultura es segura y voy con la cabeza muy alta en esto porque nuestra profesión lo ha hecho increíblemente bien.

Importante ahora que comienzas con los conciertos.

Hay cuatro fechas de presentación: Valencia (15 de mayo), Barcelona (23 de mayo), Zaragoza (27 de mayo) y Madrid (29 de mayo), y otra que ha salido en Murcia, y luego hay muchas cosas sin confirmar porque ahora todo viene y va pero ya nos hemos acoplado a esta situación.

Has cantando con Zahara. ¿Te sientes cercana a esa artista?

La he admirado y seguido muchísimo, desde hace muchos año. Creo que Zahara ha abierto un camino que ahora estamos tomando otras artistas. Ha hecho un trabajo increíble, ha roto muchos estereotipos sobre, por ejemplo, las chicas compositoras. Parece que las chicas, en la composición, son más cosa de letras pero las armonías son más de chicos. A veces me preguntan si, además de la letra, he hecho la música de mis canciones. Creo que ella ha roto muchas barreras y tiene una carrera brillante.

Aunque tu verdadera pasión es Love of Lesbian.

Love of Lesbian es mi grupo favorito y su disco '1999' me cambió. Lo de Santi Balmes (su solista y compositor principal) es una cosa impresionante, cada tema es especial por una cosa y hay que escucharlos. Lo que dice este hombre es de otro mundo y el clima que consigue siempre te lleva al mismo lugar pero con diferentes vías.