Sofía Palazuelo en la boda de Carlos Fitz James Stuart y Belén Corsini. | Gtres

El vestido de Sofía Palazuelo que confirma que las invitadas más elegantes siempre van de azul

Para asistir a la boda de Belén Corsini y Carlos Fitz-James Stuart, Sofía Palazuelo ha optado por un look que lo tiene absolutamente todo. 

Julia García

La boda de Carlos Fitz-James Stuart con Belén Corsini ha servido para tomar buena nota de lo que podemos esperar de la temporada de eventos en la que acabamos de adentrarnos. Sobre todo porque después de un año lleno de cancelaciones y aplazamientos, hay muchas ganas de por fin recuperar la tónica habitual en este tipo de celebraciones. Y este enlace del segundo hijo del duque de la Casa de Alba con la empresaria ha acaparado toda nuestra atención en las últimas horas. Especialmente porque, como decíamos, nos ha servido para tener muy claro qué es lo marca la pauta cuando se trata de elegir el look de invitada. 

El de Sofía Palazuelo es el mejor ejemplo. La joven siempre nos da grandes lecciones de estilo en sus diferentes apariciones y la que acabamos de aprender con ella es aquella máxima que dice que el azul noche es la mejor elección para acudir a una boda. 

Ya sabíamos que no acertar con ese tono es prácticamente imposible porque es favorecedor a todo tipo de pieles, es formal pero nada aburrido, discreto, sofisticado y uno de los más elegantes sin tener que caer en el oscuro negro. Toda una garantía tanto para las ceremonias de mañana como para las de tarde que la cuñada de los novios nos ha confirmado con su aplaudido estilismo. 

Sofía Palazuelo con vestido de Jan Taminiau. | Gtres

No es lo único en lo que ha convertido a Sofía Palazuelo en ha invitada 10 de tan mediática boda, y mira que estaba también Inés Domecq entre las ilustres asistentes. El vestido en sí, un modelo de costura confeccionado en un georgette de seda, de corte midi, capelina delantera y atractivo escote en la espalda que iba acompañado de un cinturón tipo fajín bordado a mano describiendo un paisaje, es una auténtica maravilla. 

El diseño ha sido ideado por el creador Jan Taminiau, quien es que es uno de los modistos favoritos de Máxima de Holanda -el vestido que lució el día de su coronación en 2016 lleva su sello- y tiene su codiciado atelier situado en Madrid. 

Tampoco ha fallado en su combinación el hecho de haber confiado en un tono clásico como el dorado para los accesorios, un bolso de mano rectangular, unas finas sandalias de tacón y un gran brazalete a modo de única joya junto con unos pendientes que mezclaban el oro con el azul más intenso que teñía también la mascarilla.