Fátima

Alessandra de Osma: "Christian de Hannover me ha enseñado a ver siempre el lado positivo de las cosas y a ser feliz con lo más simple de la vida"

La esposa de Christian de Hannover, empresaria e icono de moda, nos muestra la colección primavera-verano 2019 de Dior. Con ella descubrimos su nueva y sencillísima vida en Madrid.

Ester Aguado | Woman.es

Alessandra tiene la agenda de un ministro y la prudencia de alguien acostumbrada a los focos y al papel couché. Es tímida, correcta, agradable, naturalmente elegante, leal, organizada... tanto, que no podemos dejar de imaginarla cantando delante de un espejo... cuando nadie la ve (le divierte hacer el tonto, sí). La llaman la Princesa de los Andes, pero ella asegura que su vida no puede ser más corriente... salvo por los miles de aviones que coge sin descanso y algunos de los personajes que rodean su vida (como la familia real de Mónaco): vive en el barrio de Salamanca, se mueve en moto o en patinete, come con amigas, atiende sus compromisos con gran profesionalidad y sin queja, compra en tiendas lowcost, anda en deportivas o bailarinas... La hija de un aristócrata limeño (Felipe de Osma y de la modelo Elisabeth Foy) y reciente esposa del príncipe Christian de Hannover no se conforma con ser una cara bonita, ella emprende. Esta flamante abogada (estudió en la Sorbona, sí), máster en Dirección de Empresas de Moda del ISEM Fashion Bussines School, fue becaria en la oficina londinense de su compatriota Mario Testino y en la de Sotheby’s España. Bagaje no le falta. Valor y encanto tampoco.

Gianfranco Trípodo

Eres abogada, empresaria de moda, modelo, editora, embajadora del arte colonial de Perú... ¿En qué faceta te sientes más tú?

Definitivamente, como empresaria de moda, porque lo otro ha sido puntual: puedo apoyar al arte peruano ahora que viene a ARCO, he podido editar un libro (sobre el arte contemporáneo de la familia Hochschild y ahora prepara otro sobre la Lima de los años 50 y sus fiestas de gala) o hacer algunas campañas como modelo cuando era más chica (la agencia Ford la descubrió a los 16 años en Nueva York, la hizo desfilar para grandes firmas de moda y la convirtió en la imagen de Pepsi en Latinoamérica). Pero lo mío no es eso. Ser empresaria de moda es mi trabajo, a lo que me dedico en el día a día: abrí una tienda de moda multimarca en Lima (en San Isidro), que se llama Isidra, soy representante de una firma de zapatos para América Latina y ahora acabo de lanzar hace un par de meses, junto a mi socia, Moira Laporta, una marca de bolsos minimalistas Made in Spain, llamada Moi&Sass. Esta faceta es en la que más cómoda me siento y con lo que más me identifico.

 

De las tres líneas de negocio que tienes, ¿qué te lleva más tiempo?

La marca de bolsos, porque cuando un proyecto recién empieza es cuando más le dedicas. En su tiempo fue Isidra –ahora, después de cuatro años, ya es una empresa montada y yo no estoy físicamente en Lima, así que me ocupa poco tiempo–, luego fue la marca de zapatos –es una franquicia con el modelo de negocio ya armado– y ahora, con Moi&Sass, es empezar de cero: crear una idea, un nombre, un estilo... todo. Es lo que más me ocupa.

¿Cómo surgió esta idea?

Conocí a Moira –una diseñadora gráfica chilena– en una cena de amigas latinas que vivimos en Madrid. No nos conocíamos de nada y acabamos con la idea de sacar juntas una colección de bolsos. ¿Te puedes creer que nos faltó tiempo para agarrar un tren rumbo a Andalucía y manejar un auto hasta llegar a Ubrique? Fue un desastre y tuvimos que empezar de nuevo en Alicante. En marroquinería, para que te hagan caso, hay que estar encima y demostrar que entiendes. Y nosotras, recién empezamos, no sabíamos nada de fuelles, remaches ni lujados, aunque teníamos muy claro el bolso que buscábamos y que no encontrábamos.

Pero diseñar son palabras mayores...

Justo era eso lo que me provocaba, después del mundo del retail, ya sabes. Pero diseñar un bolso versátil, en el que cupiera, desde un laptop de 13-15 pulgadas, que yo llevo siempre encima, hasta el teléfono, las llaves o los papeles… Un diseño cool, práctico y de buena calidad que sirviera a las mujeres para llevar la oficina a cuestas, pero a la vez con un precio competitivo... fue un reto.

La empresaria peruana, Alessandra de Osma, con un vestido lago rosa de seda con degradados en amarillo y sandalias rosas, todo de la colección primavera-verano 2019 de Dior. En la página siguiente, Sassa lleva vestido largo rosa asimétrico de jersey de la colección primavera-verano 2019 de Dior. | Gianfranco Trípodo / Estilismo: Beatriz Valdivia

¿Y cómo ha ido? Aunque quizás es pronto para resultados...

Estamos gratamente sorprendidas, hemos tenido mejor recepción de lo que esperábamos... ¡Incluso hemos hecho envíos fuera de España! Vendemos on line (moiandsass.com) y en algunas tiendas de Madrid, como Ambrosia.

¿Los estudios y las prácticas te sirvieron para convertirte en la empresaria que eres hoy?

Tener una carrera te da siempre una base, una estructura que es buena para cualquier camino que tomes en la vida. Fueron seis años intensos, en los que solo me arrepentí de no haber estudiado en Estados Unidos. Hice prácticas en diferentes ámbitos para enriquecerme como persona y luego hice el máster para girar hacia el mundo de la moda.

¿Recuerdas algún consejo que te diera el célebre fotógrafo?

Nunca me dio uno directamente, pero ver cómo se movía tan exitosamente dentro de la profesión fue una fuente de inspiración. Y la enseñanza que saqué de allí fue: piensa en grande, piensa internacional. Cuando uno triunfa fuera de su país es cuando siente que ha logrado las cosas. De hecho, gracias a su legado, muchos fotógrafos peruanos como Mariano Vivanco o Jacques Burga están haciéndose hueco.

¿Estar bien relacionada es más importante que los estudios?

Para ser honesta, las conexiones acortan el camino. Las personas que sobresalen naturalmente por lo que hacen no necesitan de ellas... en realidad, si eres bueno en lo que haces y estás preparado, vas a llegar. Lo que está claro es que si no eres bueno, no llegas lejos.

¿Qué has heredado de tu padre, un gran empresario y de tu madre, modelo y editora de “Vogue” Perú?

De mi papá, he heredado la estructura, el orden; de mi mamá, la perseverancia y la pasión por hacer las cosas en las que una cree. Ella era diseñadora gráfica, trabajó en una joyería, pero los años en los que se sintió más realizada fue cuando tuvo la representación de Condé Nast en Perú, cuando yo tenía unos ocho años.

Sassa de Osma, en una de las espectaculares estancias decoradas por Lázaro Rosa-Violán del hotel Bless de Madrid. Viste un modelo largo de seda con degradados rosa y sandalias rosas, todo de la colección primavera-verano 2019 de Dior. | Gianfranco Trípodo / Estilismo: Beatriz Valdivia

¿Y cómo llevas que estén tan lejos?

Es difícil y sobre todo cuando tomas la decisión de vivir en Madrid y es un país donde no viven ellos. Ahora, con toda la tecnología que hay, se lleva mejor. Además, tratamos que no pasen más de dos o tres meses sin vernos. También echo de menos a mis hermanos: Felipe, Vasco y Juan Manuel, aunque nos llevamos una gran diferencia de edad: le saco diez años al pequeño. Hablamos mucho y tenemos una relación muy cercana. Intentamos irnos una vez al año de vacaciones juntos, más las Navidades en Lima. Esa cita es obligada. Hace dos años fuimos a Grecia, navegamos por las islas y me enamoré de Symi, el lugar más maravilloso que he visto nunca.

Afirmas que tu marido es la persona más importante de tu vida: dime algo de él que te haya hecho mejor a ti misma...

Más que nada, me ha enseñado a ver siempre el lado positivo de las cosas y a ser feliz con lo más simple de la vida. Eso ha sido una gran lección que me ha dado a lo largo de todos estos años.

¿Y qué destacarías de Christian? ¿Cómo es?

La energía que siempre tiene alrededor. No conozco a nadie a quien no le caiga bien, es increíble. Es una cualidad que admiro muchísimo: la gente lo adora. Es muy buena persona y eso se irradia.

¿Y de tu etapa como modelo, guardas buenos recuerdos?

Honestamente, tengo recuerdos bonitos de esa etapa, porque como nunca fue lo único que estaba pasando en mi vida, no sentía la presión en los castings, de tener que lograr un trabajo. Siempre fue algo paralelo y las experiencias, simpáticas.

Así que no viviste ninguna situación de acoso como top... ¿El movimiento #MeToo ha sido un paso de gigante o consideras que aún falta mucho?

Ha concienciado a la gente de un problema que existe y siempre existió. Yo soy una mujer muy precavida, nunca estuve en una situación en la que pudiera estar expuesta y no me topé con una experiencia así. Sería ideal vivir sin miedo, pero mientras tanto, elijo ser precavida y anticiparme a situaciones incómodas.

Eres todo un icono de estilo, ¿te piensas mucho lo que vas a ponerte antes de salir a la calle?

¡Qué va! No me preocupa demasiado; cualquier mujer se demora media hora o más entre que te bañas, te secas el pelo, te maquillas y escoges tu ropa. Yo lo único que tengo en cuenta antes de salir a la calle es: primero, que no quiero tener frío y segundo, que quiero estar cómoda. Es lo primero que me viene a la cabeza. No siento ninguna presión... salvo cuando tengo que acudir a algún evento público, pero como cualquier mujer que quiere estar guapa en un día determinado.

¿Cuentas con la ayuda de estilistas a la hora de vestirte para ir a una fiesta?

En mi día a día, por supuesto que no, pero si tengo que asistir a tres eventos tres días seguidos, sí, porque es muy tedioso pensar en tres pares de zapatos, tres looks distintos... Pero hubo un vestido lowcost del que se habló mucho (risas). Fui de compras con mi mamá, sin pensar en la boda y tres días antes se me ocurrió que me lo podía poner, lo corté un poco y… ¡ya está! La verdad es que me sorprendí bastante del resultado.

- En Privado

- El arte. «Me hubiera encantado estudiar Historia del Arte por la conexión que mi familia tiene con el arte colonial: ahora que Perú es el país invitado en ARCO (27 febrero al 3 marzo), el Museo del Prado va a exhibir un cuadro del Museo de Osma, “Matrimonio de Don Martín de Loyola con Doña Beatriz Ñusta”, que simboliza la alianza y el mestizaje entre el poder inca y los jesuitas. Es el cuadro más importante de mi familia... será emocionante y un orgullo. Me gustaría empezar mi propia colección, ahora que he dejado de ser nómada y me he mudado a una nueva casa.»

- Su estilo. «Mi primer recuerdo de moda es oír hablar a mi madre y a mi abuela de la casa Dior; mi vestido de novia lo diseñó Jorge Vázquez; no podría vivir sin bailarinas. Odio las Crocs; me encanta hacer surf y Pilates; me gusta el olor a jazmín, el ante como tejido y el azul como color; mi único secreto de belleza es hidratar la piel y cortarme el pelo en Cheska muy de vez en cuando. ¿Mi última adquisición? un mueble chino que compré en El Rastro de Madrid.»

- Sus gustos. «A la hora de elegir un restaurante, me quedo con uno de Madrid: La Parra (Monte Esquinza, 34) y su cocina andaluza, aunque adoro el ceviche de mi tierra; para tomar algo, Marieta o Richelieu; me gusta la música de Juan Luis Guerra, las películas de Meryl Streep, los libros de Vargas Llosa y Javier Moro, como 'El imperio eres tú' y pasear en lugar de hacer ejercicio... mejor por el Jardín Botánico.»

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