Kamala Harris, candidata a la vicepresidencia de EEUU. | Drew Angerer / GETTY

Kamala Harris, ¿la mujer más poderosa del mundo durante la próxima década?

En noviembre podría convertirse en la primera vicepresidenta en la historia de Estados Unidos.

Carlos A. Mendía | Woman.es

“Despreciable”. “Mala”. “Horrible”. “Radical”. Donald Trump resumió así la opinión que le merece Kamala Harris. Lo hizo en Twitter un par de horas después de que Joe Biden, candidato demócrata a la presidencia de Estados Unidos, anunciara que la senadora por California sería su vicepresidenta si gana las elecciones el próximo 3 de noviembre.

Esta elaborada crítica es todo un estímulo para cualquier votante que aprecie el valor político de contar en ese cargo por primera vez en la historia del país con una mujer, hija de inmigrantes, que además presume de una carrera brillante y meteórica primero como abogada y fiscal, y desde 2016 en la Cámara Alta, centrada en la defensa de las minorías y los derechos sociales.

John Garner, quien fue el número dos del presidente Franklin D. Roosvelt, dijo que su cargo era tan importante “como un cubo de pis caliente”. Exageraba pero no demasiado. La tradición política norteamericana ha convertido a los vicepresidentes en figuras decorativas con muy escaso peso en el Gobierno. Sin embargo, las circunstancias de esta elección probablemente darán a Harris una relevancia inusitada.

Si como todas las encuestas vaticinan Biden gana las elecciones, llegará a la Casa Blanca con 78 años. El propio candidato ha declarado que la suya sería una presidencia de transición para sacar al país del vertedero moral en el que lo ha sumido Trump. El mensaje es claro: solo estará un mandato. Cuatro años. Luego dará a Harris la alternativa y hasta entonces, descargará en ella buena parte de las responsabilidades ejecutivas para reforzar su papel institucional.

El mejor perfil contra Trump

En Washington se asegura que Harris había exigido ese protagonismo para aceptar la propuesta. Ella sabía que la candidatura necesitaba a alguien exactamente de su perfil. Por un lado, una mujer (rompiendo barreras misóginas) negra en plena crisis racial después del asesinato de George Floyd. Con acreditada experiencia en la gestión pública y joven (55 años) para compensar los riesgos físicos que supone la avanza edad de Biden. De afilado colmillo político (durísima en los debates) para enfrentarse a un provocador como Trump y a un personaje gris como Mike Pence, su vicepresidente. Y además, aceptable para las dos almas del Partido Demócrata: con un pie en el lado más progresista gracias a propuestas como la sanidad universal (una idea revolucionaria en EE.UU.) y con otro en el más moderado, al demostrar en su etapa como fiscal general de California una extrema severidad con la delincuencia.

Quién es Kamala Harris, la primera mujer negra candidata a la vicepresidencia de Estados Unidos. | Gtres

A su capacidad profesional añade como atributo un vida personal discreta y estable, elementos esenciales a la hora de valorar a un candidato en la selva electoral norteamericana. Su padre, Donald, emigró desde Jamaica y hoy es profesor emérito de Economía en la Universidad de Stanford. Su madre, Shyamala Gopalan, ya fallecida, llegó desde la India y desarrolló una exitosa carrera como investigadora contra el cáncer de mama. De ambos heredó el activismo político, al igual que su única hermana, Maya, a la que adora y admira hasta el punto de ser su principal consejera y su jefa de campaña.

Su historia amorosa no ha tenido un protagonista destacado hasta que con 48 años conoció en una cita a ciegas a Douglas Emhoff, abogado divorciado con dos hijos veinteañeros que al año de estar saliendo le propuso matrimonio. Al decir sí, no solo ganó una pareja, sino también el más devoto admirador, como se aprecie al echar un vistazo al Twitter de Emhoff, en el que se define primero como padre y luego como “marido de Kamala Harris”, y donde le dedica con frecuencia empalagosas declaraciones románticas. Tal vez ese sea el perfil adecuado para ser el primer consorte en la Casa Blanca.

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