Las Spice Girls actúan en el desfile de Victoria's Secret de 2007, en Hollywood. | Mark Mainz / GETTY

Reconoce los signos de una auténtica fan de las Spice Girls

"¡Girl power!", gritaban millones de niñas en 1998, en la cola para ver 'Spice World, la película'. Fue el momento culminante de la 'spicemanía'. 20 años después, y ante el anuncio de una próxima reunión de sus componentes, analizamos el fenómeno fan con la sabiduría (relativa) de la edad.  

Ana Cortizo | Woman.es

Si veías  'Titanic' en bucle en el VHS de tus padres y, cuando la vida te irritaba, atiborrabas de dulces a tu tamagotchi hasta que moría diabético, perteneces a la generación 'Spice'. Y, amiga mía, tenemos una mala noticia: se cumplen 20 años del estreno de 'Spice World', la delirante película que protagonizó el quinteto británico, y tu universo fan pertenece ya a la categoría de 'viejuno' periódicamente revisitable. Tranquila, no estás sola: nosotras también crecimos con Victoria, Geri, Mel B., Mel C. y Emma; nos emocionamos cuando cantaron en la ceremonia de clausura de las Olimpiadas de Londres, en 2012, y hemos ahogado un gritito de emoción al saber que maquinan otro proyecto conjunto para 2018.

Porque, mucho antes de que existieran las 'beliebers', las 'directioners' o las 'swifties', las admiradoras de las Spice Girls (no tenían ni nombre, así de primitiva era su fe) sentaron las bases del integrismo fan. A finales de los 90, la decisión más importante de una niña de 10 años era decantarse por una 'spice' (¿pija o baby? ¿Pelirroja o agresiva? ¿Por qué nadie quería ser la deportiva?) y defenderla hasta la muerte.

No saberse al dedillo la coreografía de 'Wannabe' te convertía automáticamente en una paria y al hacerse una foto era obligatorio gritar '¡Girl power!' haciendo el signo de la paz (de aquellos barros vinieron estos 'selfies', amigas). Los chupachups y los minivestidos con la bandera británica eran lo más y llegamos al éxtasis cuando el adorado quinteto apareció en el programa 'Sorpresa, sorpresa'. Venga, ya que estamos confesémoslo todo: sí, nosotras también grabamos un videoclip de 'Wannabe' con las amigas para aquel concurso del 'Superpop'. Éramos jóvenes, necesitábamos atención. Aquí, el original: 

Si fuiste una de ellas, puede que ahora te avergüences de aquel histerismo nivel 25.000 en la escala Richter. Pero nosotras (casi) no te juzgamos. Porque sabemos que, en las postrimerías del siglo XX, las Spice Girls nos lo dieron todo.

En primer lugar, las Spice eran feministas. Puede que eso no casara bien con su altísima sexualización, o con la reducción de sus personalidades a cinco estereotipos, pero las chicas caminaban por el mundo pisando fuerte (los zapatos de plataforma ayudaban). ¿Necesitas pruebas? Aquí va una: la película 'Spice World' pasa el test de Bechdel, filtro del feminismo básico audiovisual, con matrícula de honor: tiene cinco protagonistas femeninas, la trama y los diálogos se centran en la amistad entre ellas y en sus carreras profesionales, no hay subtramas amorosas reseñables y ninguna acaba emparejada como parte del obligatorio 'happy end'. Y todo eso se lanzó al cerebro en formación de millones de adolescentes, convenientemente envuelto en tramas demenciales, cameos imposibles y, sí, un guión que parece pergeñado en 20 minutos por un grupo de cocainómanos con demasiadas referencias pop en la cabeza.

Si esto no te parece suficiente feminismo, ahí va otro dato: hace dos años, la ONU utilizó el tema 'Wannabe' para la campaña #WhatIReallyWant, por la igualdad de los derechos de la mujer en todo el mundo, que pedía, entre otras cosas el fin del matrimonio infantil, de la brecha salarial y de los abusos sexuales. La sombra del 'Girl Power' es alargada.

Otro punto a su favor: las Spice Girls nos enseñaron el sentido de la palabra sororidad, mucho antes de que la palabra se volviera viral. Geri, Emma, Victoria y las dos Mel no competían unas contra otras (al menos, sobre el escenario): se ayudaban porque las amigas son lo primero: "Si quieres ser mi amante, debes llevarte bien con mis amigas". Palabra de 'Wannabe', padrenuestro del quinteto británico e himno a la amistad y al aplomo personal por encima de las medias naranjas.

De hecho, cuando Victoria Adams y el futbolista David Beckham se prometieron, para convertirse en la pareja 'cool' más despectiva del universo 'celebrity', las otras cuatro Spice no sintieron ni entusiasmo ni celos: se limitaron a mirar a David, retándole, si se atrevía, a convertirse en el Yoko Ono masculino de las cinco magníficas. ¿Lo mejor? Que no lo fue. Geri, la spice pelirroja, fue quien primero se descolgó del quinteto, y no por amor, sino para labrarse una carrera en solitario.

Y, a pesar de ser las diosas del britpop, las Spice no eran unos ídolos inalcanzables. Muy al contrario: representaban al sector más 'trash' de los súbditos de su británica majestad: vestidos ordinariamente cortos combinados con zapatos imposibles, modales de ama de casa indignada ante el precio de las 'brussel sprouts', maquillaje aplicado a brochazos... Y todo eso hacía que las quisiéramos más, porque toda adolescente es, en el fondo, una reina del glamour ordinario y las Spice lo lucían con orgullo, felicidad y ligereza.

Y todo esto, amigas (sororidad, feminismo, conexión con el alma adolescente) fue tan emocionante que podemos permitirnos pasar de puntillas por todos sus puntos criticables, como el hecho de que sus personajes fueran una cosificación de las distintas fantasías sexuales del género masculino (si nosotras elegíamos la 'spice' que queríamos ser, imaginaos a qué jugaban ellos), dirigida a un público objetivo de niñas preadolescentes; que sus cinco personalidades fueran combinaciones pensadas por un departamento de marketing; que 'baby spice' tuviera un punto de incitación a la pederastia, que la única 'spice negra' tuviera que ser la chunga de la pandilla, que con el tiempo se llevaran a matar o que alguna integrante del grupo lo que es cantar, cantara poco (sí, Victoria, te estamos mirando a ti y a tus confesados playbacks). Da igual: las Spice Girls fueron las reinas de nuestros corazones adolescentes y las defenderemos hasta la muerte. Friendship never ends, bitches.

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