De los países nórdicos nos llega el Döstädning, el arte sueco de ordenar tus cosas antes de morir. | Unsplash

Las 5 claves del Döstädning, el arte sueco para liberarte de lo que no te gusta

De los países nórdicos nos llega el Döstädning, el arte sueco para ser, de verdad, generoso con los tuyos. A la autora del libro sobre esta teoría, la llaman la Marie Kondo de la muerte porque su método, además de organización, tiene algo de meditación.

Paka Díaz | Woman.es

A estas alturas, todos sabemos del arte japonés para promover el orden en nuestras casas y en nuestras mentes de paso que ha popularizado Marie Kondo. Pero ahora podemos aprender que es el Döstädning, gracias al libro ‘El arte sueco de ordenar antes de morir’ (Reservoir Books) que ha escrito con mucho arte y toneladas de buen humor una anciana sueca que se llama Margareta Magnusson y cuyo libro que se está convirtiendo en el nuevo hygge. Magnusson se decidió a escribir el libro tras la muerte de su marido al tener que afrontar qué hacía con lo que él dejó. El döstädning es un acto generoso para con nuestros familiares (que no tendrán que desesperarse con nuestras cosas cuando la espichemos), pero también nos ayuda a nosotros mismos a disfrutar de una casa más organizada, con menos trastos. Además, nos regala tiempo libre, según remarca la autora. 

A Magnusson la llaman la Marie Kondo de la muerte porque su método, además de organización, tiene algo de meditación, de balance de la propia vida y se puede hacer a cualquier edad. “Döstädning es una forma de mantener tu hogar organizado”, explica. “Consiste en no tener más cosas de las que sean realmente necesarias o puedas usar. Conozco a una mujer que tenía doce ralladores de queso. No los necesitaba y ocupaban mucho espacio. Nadie necesita doce ralladores de queso: döstädning consiste en deshacerse de once de ellos. Döstädning consiste en desprenderte de las cosas que no necesitas para disponer de más tiempo y espacio para hacer cosas diferentes a clasificar los ralladores de queso…”. 

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La autora asegura que el libro que le puede ir bien a cualquier persona mayor de 40 años. “Sobre esa edad conviene empezar a reflexionar en los hábitos de acumulación, y a los 40 sin duda todos deberíamos tener nuestras cosas organizadas. Por otra parte, tampoco hay que esperar a despojarse hasta que el desván y el sótano estén llenos de cosas que no necesitas, cosas que podrían agobiar a las personas de tu entorno, si de repente ya no estás”, dice. Pero además anima a los hijos de mediana edad cuyos padres han ido acumulando cosas a lo largo de toda la vida, a regalar el libro a sus progenitores. “Si no lo hacen, heredarán muchos desvanes, cobertizos y sótanos que limpiar”, apunta con sorna. Pero, además, Magnusson reconoce que escribir el libro le sirvió para hablar con sus hijos sobre su vida, recordar cosas que les habían pasado y pasar muy bueno ratos. “Escribir el libro ha ayudado a mis hijos y a mí misma a hablar sobre la muerte de una manera constructiva. He tratado de escribir un libro divertido y lleno de luz. Hablar y leer sobre cosas difíciles siempre las hace más fáciles”, explica.

Magnusson, que desarrolló una larga carrera como artista publicitaria y de bellas artes y resuelve de su edad diciendo que es “una mujer sueca de entre 80 y 100 años”, considera que nos iría mucho mejor si habláramos más o con mayor naturalidad de la muerte. “Morir es algo que todos vamos a tener que afrontar. No entiendo porqué no deberíamos hablar más sobre ello”, comenta. Este arte sueco de morir en realidad es lo que siempre se ha llamado dejar las cosas arregladas. Aunque lo cierto es que ella en su libro logra convertirlo en un arte al alcance de cualquiera. Magnusson reconoce que le costó un tiempo deshacerse de sus cosas y poner orden y de lo que más difícil le fue desprenderse fue… de su coche. Eso sí, ahora “me siento muy feliz y lo recomiendo a todo el mundo”. 

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ESTAS SON SUS CLAVES:

1. Empieza a lo grande y sigue por lo pequeño. Siempre digo que cuando se trata de la limpieza de la muerte, el tamaño sí importa. Empieza con artículos grandes y voluminosos, como muebles, y termina con cosas pequeñas como cartas y fotografías. Si comienzas deshaciéndote de grandes cosas, sentirás que progresas mucho desde el principio. Si comienzas con cartas antiguas, te quedarás atrapado leyéndolas, tal vez una y otra vez, y no sentirás que estás llegando a ninguna parte. ¡Empieza a lo grande! 

2. Cuéntalo. Cuenta a tu entono lo que estás haciendo. Explícales el concepto de döstädning. Así no se sorprenderán si les llamas y les preguntas si quieren un jarrón, un mantel o una pintura de la que quieres deshacerte. Tal vez incluso se ofrecen para echarte una mano. Aunque no cuentes con eso. 

3. Un práctico lema. Si piensas que algo es feo, deshazte de ello. Igualmente, si no has usado una cosa desde hace mucho tiempo, puede que haya llegado el momento de deshacerte de ella de una vez. Lo resumo: si no te gusta, no lo guardes. Si no lo usas, no lo guardes.

4. ¡Me cuesta (mucho) desprenderme! Si te cuesta mucho tirar o dar tus cosas, tal vez puedes invitar a un amigo y contarle tu problema para que te ayude. O simplemente mira cada cosa y piensa a quién le sentaría bien o le podría ser útil. Seguro que se te ocurren muchas. Luego, sin pensarlo más, vas y se la regalas. 

5. Si eres joven, empieza a prevenir. Nunca recopiles ni guardes cosas para regalar a la próxima generación si no estás 100% seguro de que alguien lo quiere. Uno solo debe guardar las cosas que quiere para sí. Sin embargo, si tienes una vajilla de 12 piezas que a tus hijos les parece horrenda, dásela a alguna organización benéfica o intenta venderla. No regales nunca nada a nadie que no lo quiera. Punto.