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10 claves para disfrutar del sol

Favorece, potencia el atractivo y nos pone de buen humor. Te damos las claves y lo más nuevo para que disfrutes de él sin riesgos. Y los mejores consejos para que luzcas el bronceado más rápido, seguro y bonito.

Olga Tarín y Myriam Serrano | Woman.es

1 En positivo Disfrútalo

Un poco de sol es necesario para estimular la síntesis de vitamina D, reducir la tensión arterial y favorecer la circulación sanguínea. Además, genera endorfinas, que mejoran el estado de ánimo. Para no lamentar sus consecuencias toma precauciones: evita exponerte en condiciones de alta radiación y protégete bien.

2 El mapa de tu piel por dentro

Conocer su estado es el primer paso para lograr el moreno deseado y prevenir la aparición de manchas, arrugas... ¿Lo último? Clínica Planas ha incorporado el sistema de imagen Ioma, que proporciona en segundos una foto gigantesca del rostro, bajo la primera capa de la piel.

3 Dieta de verano

Conviene aumentar la ingesta de alimentos ricos en caroteno y verduras para paliar las consecuencias del sol. Llena tu despensa de zanahorias, tomates, sandías y salmón salvaje. La zanahoria posee unos betacarotenos que, además de ayudar a conseguir un buen color, protegen contra el envejecimiento prematuro de las células. El tomate contiene licopeno, que facilita la producción de colágeno y ayuda contra las líneas de expresión y las arrugas. En cuanto a la sandía, un 90 % de su composición es agua, esencial para nuestra hidratación. El salmón salvaje es rico en omega-3, es antiinflamatorio, y astaxantinas, que contienen antioxidantes que protegen de los radicales libres producidos por los rayos UV. Los nutricosméticos ricos en antioxidantes son de gran ayuda.

4 La memoria solar

La piel acumula el daño de las radiaciones que has recibido desde niña. De repente, se manifiesta en el exterior: las manchas solares que aparecen a partir de los 25 años son consecuencia de daños creados tiempo atrás. Por ello, hay que utilizar spf adecuados y recargarla de vitaminas, para fortalecer su barrera de protección natural.

5 Al principio, aplica un spf 30

Como mínimo, y sea cual sea tu fototipo de piel. La cuestión es no jugártela, porque es para toda la vida. Si tu tez es muy delicada y sensible, utiliza 50 + del primer al último día. Si no, al cabo de una semana, puedes ir bajando el spf, pero sin llegar a bajar de 20.

6 ¿Waterresistant o waterproof?

Si eres de las que no sale del agua es importante que conozcas la diferencia entre estas dos fórmulas. ¿Cuál elegir? Las primeras hacen referencia a cuando el fotoprotector no ha perdido la capacidad protectora después de 40 minutos de permanencia dentro del agua. Para evaluarlo, se prueba sobre la espalda de bañistas que nadan durante periodos de 20 minutos. Sin embargo, las fórmulas waterproof tienen la capacidad de actuar durante más de 80 minutos después de entrar en contacto con el agua. Estos valores se realizan bajo condiciones de estudio muy reguladas. Si realizas deportes acuáticos, lo mejor es utilizar ropa adecuada para proteger la mayor parte de la superficie de la piel expuesta y los fotoprotectores tópicos para el resto de la piel.

7 La cantidad sí importa

Lo dicen los estudios: aplicamos mucho menos protector solar del imprescindible. No usar la cantidad correcta hace que un spf disminuya y pongamos en riesgo la piel. La norma establece que hay que extender 2 mg por cm2, el equivalente a una cucharadita de café. «Si un adulto se pone protección un par de veces al día, en todo el cuerpo, deberíamos gastar un bote de 200 ml en 5 días. La mayoría solo utilizamos el 25 % de la cantidad recomendada, de forma con un fotoprotector 20 tendríamos una protección real de 5 sobre la piel», advierten desde la AEDV. Así que sé generosa en la aplicación del protector solar.

8 No esperes a aplicarlo en la playa

Si lo haces, no da tiempo a que penetre en las capas inferiores de la piel y te proteja adecuadamente. Como regla general, conviene aplicarlo media hora antes de pisar la arena y repetir su uso cada dos horas. Hay que ser muy escrupulosa con este gesto para evitar quemaduras, que se producen cuando la exposición solar supera la capacidad de la piel para defenderse. Si no se cura, puede provocar una cicatriz de por vida. Una historia de quemaduras, especialmente en la infancia, es un factor de riesgo para el desarrollo de cáncer de piel. Y atención: los dermatólogos han advertido que el cambio climático puede elevar el número de melanomas.

9 Son lo último: los protectores frescos

Bajan la temperatura de la piel al aplicarlos y alivian el calor que provoca el sol. Son la gran novedad de este verano. Los encontrarás en la oferta de Piz Buin y Lancaster. El boom del running y del deporte han hecho que proliferen las texturas light, cero pegajosas.

10 Las App

Son una herramienta de lo más útil también para conseguir un bronceado saludable. La más destacada es Fotoskin, diseñada por dermatólogos del Hospital Ramón y Cajal de Madrid y ofrece la posibilidad de hacer un control fotográfico de los cambios que pueda ir experimentando la piel. Iniciativa de Isdin, también ayuda a que conozcas tu fototipo, te da recomendaciones personalizadas... Otra recomendable es Sun Expositive, que aporta información sobre radiación solar y cuándo renovar el protector.

11 Protege los ojos

Y también su contorno. Las gafas son el complemento imprescindible para evitar daños oculares y arrugas en todo el contorno. «Unas gafas deben tener filtros ultravioleta para protegernos de esta radiación dañina para los ojos y los filtros de luz polarizada que intervienen eliminando los reflejos y mejorando la calidad visual del que los lleva», dice el doctor Juan Gros de la Clínica Rementería (clinicarementeria.es).

12 Cuidados top veraniegos

Las expertas Maribel y Miriam Yébenes nos dan cinco buenos consejos para tu piel: 1. La piel del rostro debe limpiarse mañana y noche con leche limpiadora y tónico, los cuales pueden guardarse en la nevera para favorecer su efecto tonificante y refrescante. 2. La piel del cuerpo debe limpiarse con más suavidad ya que el sol, la sal y el cloro, son agresores de su equilibrio hídrico: por eso, ellas aconsejan recurrir a geles limpiadores sin jabón. 3. Utiliza serums y cremas con gran carga de antioxidantes, como vitamina C, té verde y humectantes como ácido hialurónico, glicerina y urea. 4. Los aceites botánicos naturales son nuestros grandes aliados. 5. En verano, las mascarillas hidratantes se pueden aplicar a diario, para compensar la fuga de agua que provoca el sol.