Los actores, en la piscina del hotel Barceló Torre de Madrid.  | Germán Saiz

#Goya2018 Conversaciones de autor: María León y Javier Gutiérrez

Lujo es que dos animales escénicos, como María León y Javier Gutiérrez, se midan en 'El autor', de Martín Cuenca (en cines desde el 17 noviembre). Toronto ya les ha premiado.

Ester Aguado|Woman.es

Se respetan, se quieren, se entienden: se nota que, entre ellos, hay química... Y eso, sin meterse en ningún papel. Con María resulta fácil: esta sevillana disfrutona, sincera, cariñosa y algo 'punky', deseosa de ser madre, se hace querer. Javier también... pero a su manera. Él es mucho más reflexivo, coqueto, con un encanto personal que va calando, por minutos, en la piel.

¿Sois fans del dicho: si descanso, me canso?

María León: ¡Uy! Para nada. Yo creo que el descanso es parte del trabajo.

Javier Gutiérrez: Pues a mí me da mucho vértigo parar, esta profesión es tan puñetera... Me da miedo que el teléfono deje de sonar... Los Bardem llamaban al que había en su casa el teléfono negro, porque de él dependía que su madre Pilar pudiera llenar la nevera. Y lo pasó muy mal para sacar adelante a sus tres hijos. Me siento privilegiado, porque el 92% de los actores españoles está en el paro o no puede vivir dignamente de su trabajo. 

¿Entonces no os veis haciendo otra cosa?

Javier: Alguien decía que, si te ves en cualquier otro oficio, lo mejor es que lo dejes. Puestos a imaginar, no me veo. Ya de pequeño quería ser actor y desde los 18 años, cuando llegué a Madrid, he vivido, mejor o peor, de esto.

María: Es muy bonito lo que dices. Y me alegro, porque así te podemos disfrutar (risas). Pero somos humanos –como dice el último disco de Chenoa– y necesitamos descansar. Aun con miedo y agradecidos, tenemos que parar.

¿Lo vuestro es un don o el resultado del esfuerzo?

Javier: Yo creo que María, igual que su hermano Paco y que su madre Carmina, tiene algo genético de lo que yo, por ejemplo, carezco. A mí me cuesta más, tengo que currármelo. No sé si tiene que ver con que son del sur o con las vivencias de cada uno. Pero ellos tienen un talento innato y yo no. 

María: Bueno, Javier, tú no te lo verás, pero tienes una luz inmensa. Es verdad que hay pocos actores completos, de esos que tienen intuición pero también una gran técnica. Hay que prepararse siempre, porque cuando te lo curras, el resultado siempre es mejor. Aunque seas un grande. Si juntas al trabajo, el talento, la intuición y la generosidad, verás algo brillante.

Javier: Sí, pero la mejor escuela es la de la vida, los mordiscos del corazón. Hay cosas que no se estudian en ningún lado, que van adheridas a tu piel. Pero sí que hay que prepararse, reciclarse... Yo envidio a los actores del Este o a los americanos. Son tipos que saben cantar, bailar, patinar, tirarse en paracaídas... Y hay que estar listos: en esta profesión, nunca deja de sorprenderte el siguiente proyecto.

María León, con jersey Dior.  | Germán Saiz

¿María, a ti el reconocimiento te llegó demasiado pronto y a Javier, demasiado tarde? 

María: ¿Pero qué es el éxito? Eso te lo da más la televisión, que en seguida te paran por la calle...

Javier: Pero María, tú entraste por la puerta grande en el cine, con 'La voz dormida' de Benito Zambrano... Fue uno de tus primeros papeles y ganaste el Goya y la Concha de Plata.

María: Sí, en eso sí que tuve suerte. Tuve el guion, el personaje y el director perfectos. ¡Pero ahora mantén eso! La verdad es que me asusté. 

Javier: Yo prefiero que me haya ocurrido tarde. Llegué con 18 años a Madrid y, sin terminar la escuela, ya estaba trabajando. Me he fogueado en el teatro... la televisión y el cine llegaron mucho después. Y a mí ya no me asusta nada ante una cámara. El teatro me preparó para todo.

El público te empieza a reconocer pasados los treinta…

Javier: Y no lo cambiaría por nada, porque he trabajado de una forma regular. Pero lo malo es que hemos pasado de observar a ser observados. Y es tremendo, porque hemos perdido una de las armas del actor, que es la mirada. Yo me dedicaba a recorrer la línea 1 del metro contemplando a la gente que entraba en el vagón e imaginando sus historias. 

Y ahora se acabó el anonimato...

Javier: Hay compañeros que matarían por un papel en la tele que les dé visibilidad o seguridad... Yo, en ese sentido, he sido un kamikaze: he rechazado buenos proyectos por hacer teatro y producir mis propias obras. Ahora estrenamos 'Quién es el Sr. Smith', que va a dirigir Sergio Peris-Mencheta. Y tú deberías hacer más teatro, María.

María: Tienes razón. Era uno de mis propósitos este año, como el de quedarme embarazada... 

Javier Gutiérrez, con total look Paco Varela. "Soy un yonqui de la interpretación, no puedo colgar las botas. Solo sirvo para esto."  | Germán Saiz

¿Sois más de novela o de guion? ¿Os habéis leído el relato de Javier Cercas para hacer 'El autor', la película de Martín Cuenca?

Javier: Yo me lo leo todo (risas). 

María: Yo, depende... Esta vez, sabiendo quién iba a dirigir, me aferré al guion, porque sabía que Manuel iba a hacer algo muy personal. Pero con 'La voz dormida', me lo leí todo. Y me gustó más la novela (risas).

Javier: Los actores debemos ser creadores también y a mí me interesa tener cuantos más referentes, mejor. Todo lo que sean herramientas para poder desarrollar mejor el personaje... Además, la novela de Javier Cercas, que está muy bien, era solo el comienzo del viaje. 

¿Cómo es vuestra relación con las obsesiones? ¿Seríais capaces de llevar alguna hasta las últimas consecuencias, como el protagonista de 'El autor'?

María: Yo soy un poco maniática –que si piso un cable, que si tengo que pisar el otro–, pero espero no caer nunca en la obsesión, porque si la energía que tengo la aprovecho para eso podría acabar peor que el protagonista... 

Javier: No lo sé... Yo padezco de un trastorno obsesivo-compulsivo. Te lo puede contar Carmen Machi, con la que estuve durante un año de gira (con 'Macbeth'). Antes de salir a escena, hago cosas muy raras... Respecto a mi personaje, Álvaro, que todos tachan de psicópata, creo que es el más normal de los que lo rodean. No es que quiera defenderle, es que ¿quién no sería capaz de... no ya de asesinar a tu jefe, pero sí de hacer cosas inimaginables por lograr un ascenso? ¿O una mejor casa? ¿O la mujer deseada? ¿O la familia feliz? El sueño americano de cada cual... Vivimos en una sociedad demasiado hipócrita y, si nos quitásemos las caretas, nos sorprenderíamos...

Bueno, nos sigue sorprendiendo que algunos cargos públicos no dejen de robar...

Javier: Eso es peor, porque eres un cargo público y han puesto su confianza en ti miles de personas. Pero la picaresca española y el simpatizar con el ladrón lo llevamos grabado en nuestros genes.

María: A mí eso me pone de los nervios... Ojalá me saliera pisarles la cabeza a cada uno de los políticos que nos roban. Pero no me sale. 

 

#ElAutor del gran Manuel Martín Cuenca is coming. Cuando el trabajo actúa de salvavidas #experienciainolvidable

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El protagonista sueña con trascender, con escribir la gran novela que le permita pasar a la historia. ¿A vosotros os quita el sueño eso?

Javier: Yo bastante tengo con llenar la nevera (risas). A mí me gusta que me lleguen buenos proyectos y buenos personajes. Acabo de volver a la televisión ('Estoy vivo', TVE), que es una buena gimnasia. Con eso me basta.

María: En la tele puedes acabar convirtiéndote en un mal actor, porque es un medio que vicia mucho. Nosotros contamos historias, creamos mentiras y las humanizamos y si nos quitan tiempo, cada vez hay más trucos... al final mientes, pero mientes mal.

¿La tele es el nuevo Hollywood?

Javier: No hay nada más mágico que sentarse en una sala oscura, frente a una gran pantalla, a disfrutar de una buena historia. Las cosas que ves en casa enseguida se olvidan. Pero también es cierto que muchos buenos actores se están pasando a la tele... Quizá no les llegan buenos guiones.

María: Yo espero que no. Pero es que el cine siempre ha estado en crisis. Y ahí sigue, ¿no?