Chino Darín viste traje y corbata CH Carolina Herrera y camisa Dior. Úrsula Corberó lleva camisa Just Cavalli, pantalones Elisabetta Franchi, collar Louis Vuitton y gafas Hathi Spoty Degreen Wolfnoir. La fuerza de la mirada de Úrsula se potenció con un maquillaje smoky de ojos, en tonos tostados y nude de la paleta Hypnôse y la máscara Grandiose. Todo de Lancôme. Estilismo: Beatriz Valdivia. | Edu García

Úrsula Corberó: "Chino Darín ha sido un descubrimiento increíble"

Se asoman a los medios juntos, por primera vez, en exclusiva. La pareja de “La Embajada” (Antena 3) aceptó el reto de emular a los míticos Bonnie & Clyde, correr sus riesgos... y bordar el papel de su vida.

Ester Aguado

Lo bueno de ser joven es que la vida te abre caminos nuevos en los que jamás habrías pensado. Y te atreves. ¿Por qué no? Enamorarse es genial, pero si no fueras actriz y entraras cada semana en casa de cuatro millones de espectadores y, a diario, en el smartphone de un millón de seguidores, todo sería más fácil. Pero la vida está para vivirla: eso pensaron Úrsula y Chino al aceptar esta sesión de fotos en un escenario de lujo, el Hipódromo de La Zarzuela –cumple 75 años–. Naturales, cercanos y generosos, disfrutaron como niños, como cada vez que trabajan juntos. Te presentamos a Bonnie & Clyde; es decir, a Úrsula y Chino. Una pareja de cine.

Ambos protagonizáis la primera temporada de la serie “La Embajada”. Nunca habíais trabajado juntos y teníais que interpretar a una pareja de novios. ¿Eso cómo se lleva?

Úrsula: ¡Uy! Lo primero que haces en un caso así es buscarle en Google (risas). Si va a ser tu novio, tienes que tener referencias... Tenía pocas, porque Chino es argentino y había participado solo en una película española (“En fuera de juego”, 2012; ahora acaba de rodar “La reina de España” con Trueba y Penélope Cruz), pero la primera vez que le vi –sobra decir que me pareció guapísimo–, me transmitió y mucho.

Chino: Nos encontramos en una prueba de vestuario: salió de detrás de un burro y dijo una frase que me generó muy buena impresión. No había mejor manera de romper el hielo… que quitarle todo el hierro al asunto de que íbamos a hacer de pareja en la serie. En cuestión de cinco segundos, ya estaba encandilado.

¿Qué os sorprendió mutuamente?

Chino: A mí, la energía que tiene Úrsula, sobre todo para afrontar malos momentos o cosas que no le gustan. En realidad, no hemos tenido momentos chungos, pero ella tiene un fuego interno, una chispa que puede con todo. Levanta el ánimo a cualquiera. Es uno de sus aspectos más deslumbrantes. Y luego está su versatilidad como actriz y su profesionalidad. Es una mujer maravillosa.

Úrsula: ¡Ha sido un descubrimiento increíble! Tiene una energía alucinante y es muy gracioso, noble, bueno... Siempre está de buen humor y te divierte con sus bromas y comentarios. Como profesional, le admiro; es un crac.

¿Cómo te ves tú, Chino?

Chino: Un hijo de puta, y no me refiero a mi madre, que cuando lo lea me mata (risas). Soy un tipo que me apaño. Batallo a diario conmigo mismo, soy cambiante en lo personal, en lo laboral… Estuve un tiempo psicoanalizándome, pero me di de alta yo mismo porque me costaba una pasta... Me di cuenta de que siempre tendré nudos que desatar (risas).

Carlos, tu personaje en “La Embajada”, le dice una frase al de Úrsula, Ester: «Para tomar buenas decisiones, hay que pensar con el corazón.» ¿Lo suscribes?

Chino: Se parece a una sentencia que ha pasado de generación en generación en nuestra familia: «Nunca le niegues un placer a tu corazón.» Significa que, en caso de duda, tomes el camino hacia donde el corazón vibra. Trato de hacerlo todo el tiempo, pero a veces es difícil saber escucharse. Creo que tiene que ver con no traicionarse a uno mismo.

¿Cuál es la clave de vuestra relación?

Chino: Nos entendemos con una mirada. Es lo que pasa cuando te empiezas a conocer cada vez más y te llevas bien. Somos compinches: disfrutamos haciendo cosas juntos. Incluso con estas fotos. Al principio, yo estaba en desacuerdo con la idea, porque bastante con que somos pareja y curramos juntos como para seguir echando leña al fuego. Pero cualquier cosa que hago con ella, la disfruto. Así que al final pensé: probemos...

Úrsula: Es encantador, un amor. Entre nosotros, más que feeling, hay entendimiento, comunicación. Nos sobran las palabras, tenemos mucha complicidad.

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Ambos sois tremendamente creativos...

Úrsula: Yo soy disfrutona con todo... Ahora acabo de diseñar unas gafas para la firma Wolfnoir, el modelo Hathi Bicome. Y me han quedado preciosas (risas).

Chino: Hace poco apadriné The Art Room by Bombay Sapphire, un proyecto lleno de talento artístico... El arte y la música me llenan mucho.

Chino, ¿te sientes cómodo en el papel de actor?

Chino: Venía coqueteando con la actuación y por fin me animé, aunque a largo plazo pienso más en dirigir. Pero fantaseo con cosas que no tienen nada que ver con este mundo. Yo estuve a punto de estudiar ingeniería industrial... pero cuando probé la actuación, me vi poseído y no quiero dejarlo. He descubierto un mundo de desafíos permanentes.

¿Qué historia os gustaría protagonizar?

Chino: Es difícil de decir. Salvo “Historia de un clan”, que es una serie que hice en Argentina sobre una parte durísima de la historia de nuestro país, que tenía clarísimo que quería rodar, no suelo fantasear con historias en el aire. Me motivan guiones que me voy encontrando y me sorprenden.

Úrsula: Hay tantas bonitas... Pero apostaría por una buena comedia, del estilo de “Algo pasa con Mary” o “El diario de Bridget Jones”. Es el único género en el que me relajo. Los dramas te exigen tanta tensión...

¿El último trabajo siempre es el mejor? ¿Hay que defenderlo todo a muerte?

Chino: No hay que morir en ningún intento (risas). Soy actor, puedo defender lo que quiera, pero eso no significa que tenga que hacerlo. Sin embargo, siempre hay que dar una oportunidad a lo que has hecho, aunque estés peleado con el personaje, con el director o con el proyecto, porque hay una magia en el contacto con el público que es imposible de anticipar. Pero no hay absolutamente nada sagrado.

Úrsula: Intento ser bastante honesta conmigo misma y éste es un gran proyecto. Mi papel como Ester en “La Embajada” ha sido uno de los que más me ha marcado por la intensidad dramática. Cada vez tengo más protagonismo y me encanta el triángulo amoroso que se ha planteado entre Chino y Maxi Iglesias (su ex pareja en la serie “Física o Química”). En la serie, como Ester, Maxi me hace sentir más mujer (risas).

Úrsula, tuviste la valentía de bajarte del tren y dejar de trabajar durante seis meses justo antes de empezar “La Embajada”... ¿No te dio miedo?

Úrsula: Fue una necesidad vital... confieso que no estoy rechazando proyectos todo el día, así que suponía un riesgo, claro. Pero cuando trabajo, lo hago a tope: no solo son los rodajes, sino las presentaciones (es imagen de Springfield, de Maybelline y de las gafas Wolfnoir), las entrevistas, las fotos... Y aunque soy un culo inquieto y tengo la energía siempre up, lo cierto es que el cuerpo me pedía parar y disfrutar un poco de la vida.

Ambos tenéis unos padres muy especiales: abiertos, libres, ¿de qué forma han influido en las personas que sois?

Úrsula: Los míos son bastante peculiares, sí. ¡Nunca se casaron! Son modernos y comprensivos. En casa siempre hubo mucho amor y comunicación. Y yo también necesito el peace & love para vivir...

Chino: Ellos son mi pareja favorita.

Chino, ¿vives tu mejor momento? Nuevo trabajo, nueva casa, nuevo amor...

Chino: Hace un par de meses estaba jodido, pero ahora me siento tan a gusto en Madrid y tengo tantas cosas que me hacen feliz, que aunque estoy deseando viajar a Buenos Aires a abrazar a mi gente y a mis perros, caminar por sus calles e incluso, irme a la Patagonia un rato, volveré encantado. Estoy feliz y viviendo un momento de descubrimiento personal. Además, acabo de rodar con Trueba y con Penélope Cruz, en la que descubrí una persona súper generosa.

¿Qué relación tienes con la moda? Tu única hermana, Clara, es diseñadora...

Chino: Mi hermana, que estudió Bellas Artes, lanzó una marca de ropa, Sarasa Estampas, hace dos años. Ella diseña estampados y los lleva a distintos formatos: sudaderas, camisetas, ropa de cama... Clara adora la moda, pero mi relación es de amor-odio, turbulenta (risas). Soy un tipo muy dejado, suelo ir siempre igual, por eso me divierten estas fotos y mi trabajo como actor. Yo tengo que ir cómodo, aunque valoro la gente que se viste con estilo sin esfuerzo. A mí me da pereza poner el foco en la estética.

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