Look con falda midi y botas blancas.  | Szymon Brzoska / IMAXTREE

El secreto para que tus zapatos nuevos sean más cómodos está en el secador del pelo

¡Por fin estrenar zapatos no será sinónimo de rozaduras y heridas! 

SILVIA VÁZQUEZ | WOMAN.ES

Aceptémoslo, estrenar zapatos no siempre es tan ideal como suena. 

Es un secreto a voces: hay diseños tan bonitos como incómodos. Y los compramos aún sabiendo que tardarán semanas en adaptarse a nuestro pie causándonos dolor en cada paso que damos. Las amantes de la moda a veces cometemos esas irracionalidades. ¿El resultado de este atrevimiento? Rozaduras y heridas por todas partes que en muchas ocasiones consiguen que le cojamos tanta manía a ese nuevo calzado como para dejarlo guardado en una caja al fondo del armario durante meses. La peor parte viene cuando los recuperas tiempo después, enamorada de nuevo... y la historia se repite.

Seguro que sabes de lo que hablamos pues todas hemos sufrido en carne propia las consecuencias de unos zapatos nuevos (especialmente si son de tacón o tienen un acabado en punta). ¡Y ya es hora de ponerle fin a este absurdo sufrimiento! ¿Cómo? Simplemente usando el secador de pelo.

Puede parecer una locura, pero te prometemos que todo lo que necesitas para que tus nuevos zapatos sean más confortables es un secador. Ni cremas, ni productos especiales, tan solo con el calor que desprende tu secador conseguirás que unos zapatos de cuero que eran insoportables se conviertan en los más fáciles de llevar de tu colección.

Zapatos de nueva temporada en el 'street style' de París.  | Szymon Brzoska / IMAXTREE

El método es muy sencillo:

1. Ponte los zapatos con unos calcetines gorditos. Te apretarán más de la cuenta, pero precisamente eso es lo que estamos buscando.

2. Enchufa el secador y aplica calor a una distancia prudencial (¡por nada del mundo queremos estropear el tejido!), especialmente en las zonas donde más te molesten, es decir, el talón, en el pulgar o en el empeine.

3. Mientas el cuero todavía está caliente, mueve los dedos y camina con normalidad; así se irá adaptando a ti.

4. Repite este paso tantas veces como sea necesario, con intervalos de calor de unos 20 segundos para no calentar demasiado los zapatos. Cuando creas que ya no te rozan en ninguna parte, prueba a llevarlos con un calcetín más fino, medias o incluso directamente sobre la piel, será la prueba de fuego para saber si el secador ha hecho bien su trabajo. 

Ahora que lo sabes... ¿podrás resistirte a una sesión de shopping de zapatos de las rebajas de Zara?

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