El director Olivier Assayas eligió un piso de estilo Haussmann para el vídeo de Caroline De Maigret, que ya puede verse en la web de la maison. «Al principio, fue inquietante rodar en un apartamento tan parecido al mío», recuerda la parisina. | D.R.

En el nombre de Coco Chanel

A ella, y a la revolución que comenzó hace más de un siglo, rinde tributo la última creación de Chanel: un bolso bautizado con su nombre de pila, Gabrielle, y que habla de lujo y rebeldía. Como lo hizo la diseñadora en su día y lo hacen las mujeres que hoy nos lo descubren, Caroline de Maigret y Cara Delevingne.

Laura García del Río | Woman.es

Coco Chanel fue la primera modista que permitió que las mujeres adoptaran un estilo moderno», dice Karl Lagerfeld hoy, y desde hace ya 34 años, al frente de la maison que la francesa fundó en 1910, con la apertura de su primera boutique en el número 31 de Rue Cambon en París. En sus diseños, inmediatamente aplaudidos por un público femenino que ya venía mirando a la revolución de los locos años 20, la creadora abolió el corsé, acortó las faldas y abrazó la bisutería y la sencillez como símbolo de «un lujo que no se ve», tal y como ella lo definía. El vestido negro, la camiseta de rayas y los collares de perlas (falsas, fiel a su filosofía) se convirtieron en sus sellos. Todos ellos, ejemplos prácticos de la rebeldía con la que se oponía al encorsetamiento al que estaban sometidas las féminas de su tiempo. «El mayor acto de valentía es pensar por uno mismo. En voz alta», solía decir.

«Karl siempre me hace reir, y me gusta que la foto final sea una sonrisa que pertenece a ese momento», nos cuenta la modelo y productora musical Caroline de Maigret. | D.R.

Ese deseo de libertad que, sin perder nunca de vista la elegancia, la llevaba a romper moldes, es el que ahora quiere homenajear Lagerfeld con el bolso estrella de la maison para esta temporada. Su fetiche, al que no en vano ha llamado Gabrielle. Una pieza ligera, pero que jamás pierde las formas, y pensada para liberar las manos de las ataduras que supone la clásica asa corta de las carteras lady. Al fin y al cabo, era Chanel quien defendía que «el lujo debe ser cómodo. Si no, no es lujo». Otra de las muchas lecciones que el alemán aplica en su trabajo como delfín del legado de la casa. Pero no la única. Si en su día Chanel abanderó (y vistió) a las mujeres que decidían –palabra clave en esta historia– cortarse el pelo, llevar pantalones y moverse, hoy la elección de las embajadoras para la campaña de este bolso-homenaje va por los mismos derroteros. Junto a Kristen Stewart y Pharrell Williams –porque el género ya no es una barrera y, bien sabe el Káiser, los hombres son una potencia consumista en auge en el departamento de accesorios–, están Caroline de Maigret, epítome del chic francés desenfadado, y Cara Delevingne, la modelo rebelde que se niega a encajar en el perfil de maniquí mudo. O en ningún otro en realidad. «No puedo definirme en una frase. Supongo que ese es mi encanto», dice la inglesa, que saca el lujo de los salones de té y lo lleva a la calle, monopatín mediante, en uno de los vídeos que la firma ha creado para contar la historia de Gabrielle.

La japonesa Shishi Yamazaki, encargada de dirigir a Delevingne (foto), usó la técnica de la rotoscopia para crear un filme con espíritu de cómic, y una mujer en el papel protagonista. | D.R.

Su compañera de reparto también es prueba de las muchas facetas de la mujer moderna. «Mi chico me define como rock & roll; mis amigos dicen que soy chic; mi madre, informal; y mi hijo, cool. Pero yo diría andrógina», cuenta De Maigret, que agarra su bolso a modo de clutch, dejando caer el asa de cadena para darle un toque roquero, y siempre mete el pasaporte dentro porque necesita «sentir que cualquier cosa puede pasar, y para que ocurra, hay que estar preparada», argumenta.

Caroline De Maigret posa para Lagerfeld, que, como viene siendo habitual, fotografía la campaña de la firma. | D.R.

«Son mujeres de hoy. Fuertes, y muy diferentes entre ellas. Cada una le da un allure distinto al bolso», explica Lagerfeld. Es un mensaje que cala bien en una temporada que celebra la complejidad femenina en todos sus matices. Como lo hacen las muchas versiones que el diseñador ha creado de Gabrielle: las clásicas negra y bicolor; en pitón, metalizada o de tweed; en tonos flúor… Porque, citando una última vez a Mademoiselle Chanel: «Para ser irremplazable, uno debe ser diferente.»

Bolso Gabrielle en piel tricolor, 2.980 euros. | D.R.

Seis claves para entender el cómo y el por qué del último fetiche de Chanel.

1. El look.

Chanel, defensora del vestido negro, sabe que los clásicos no fallan. Y menos aún juntos. El estilismo para su nueva creación: camisa blanca y bailarinas.

D.R.

2. La referencia.

Lagerfeld se inspira en las fundas de los prismáticos que muchos hombres –como Peter Townsend, amante de la princesa Margarita, en la foto– llevaban a la hípica.

Para el bolso Gabrielle, de Chanel, Lagerfeld se inspira en las fundas de los prismáticos que muchos hombres –como Peter Townsend, amante de la princesa Margarita, en la foto– llevaban a la hípica. | D.R.

3. El lugar.

Residencia de Coco, y ahora recién inaugurado tras casi cuatro años de reformas, el mítico Hotel Ritz de París es el lugar donde lucir un bolso que, como sus salones, habla de un lujo clásico que, siempre dispuesto a reinventarse, nunca cae en el cliché.

Residencia de Coco, y ahora recién inaugurado tras casi cuatro años de reformas, el mítico Hotel Ritz de París es el lugar donde lucir un bolso que, como sus salones, habla de un lujo clásico que, siempre dispuesto a reinventarse, nunca cae en el cliché. | Vincent-Leroux

4. La esencia.

La esencia El perfume Gabrielle llegará en otoño. Hasta entonces, la revisión del clásico Nº5 –el perfume que revolucionó el mundo olfativo– pone aroma al carácter vanguardista del nuevo bolso de la casa.

D.R.

5. La astucia de estilo.

Abrazar lo inesperado es uno de los fundamentos de la maison. Lo pone en práctica mezclando chaquetas de tweed con vaqueros, collares de perlas con gorras y sus bolsos acolchados con mitones y pulseras roqueras, como en el desfile de p-v 2017.

Brazalete de piel de Chanel (890 euros). | D.R.

6. El nombre.

Coco era la modista, el personaje que ella misma creó para esa escena, dominada por la visión masculina, que era la moda a principios del siglo XX. Pero Lagerfeld eligió Gabrielle, el nombre de la mujer, porque es a ella a «quien encontramos en el corazón de Chanel», dicen desde la firma. | D.R.

Coco era la modista, el personaje que ella misma creó para esa escena, dominada por la visión masculina, que era la moda a principios del siglo XX. Pero Lagerfeld eligió Gabrielle, el nombre de la mujer, porque es a ella a «quien encontramos en el corazón de Chanel», dicen desde la firma.

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