D.R.

Gabriela Hearst, la diseñadora que ha puesto de acuerdo a Melania Trump y Alexandria Ocasio-Cortez

El colofón ha sido su entrada por la puerta grande en la semana de la Moda de París con el primer desfile con cero emisiones de carbono de la historia.

Carmen Cocina | Woman.es

A la tercera va la vencida. En el caso de Gabriela Hearst, fichaje estrella de la última edición de la Semana de la Moda de París, el feliz desenlace consiste nada menos que en el galardón que, tras sendas nominaciones en 2017 y 2018, le concedió el pasado mes de marzo el prestigioso Consejo de Diseñadores de Moda de Estados Unidos (CFDA) como Mejor Diseñador en la categoría de Womenswear, superando a rivales de la talla de Tom Ford y Marc Jacobs.

La diseñadora Gabriela Hearst. | © Meleah Loya /AFF-USA.com

Su laureada puesta de largo en Paris Fashion Week, celebrada la semana pasada en el marmóreo claustro de l’École des Beaux-Arts, hacía alarde de las constantes de atemporalidad, calidad y sostenibilidad que la diseñadora atribuye a su firma a través de las líneas fluidas y funcionales, vertebradas en torno a la cintura (probablemente, la parte del cuerpo más desexualizada de cuantas pueden erigir un look) de pantalones palazzo, trajes sastre con pantalón o falda plisada y planaformas, vestidas con la elegancia imperecedera de la napa y del binomio blanco/negro, eterno caballo ganador en las trincheras de la moda. La expresión perfecta del power-dressing que, en el punto álgido de las elecciones presidenciales estadounidenses más decisivas que se recuerdan (y de la que diseñadores de múltiples nacionalidades se han hecho eco en sus desfiles), ha puesto de acuerdo a royals (como Megan Markle), demócratas (como Alexandria Ocasio-Cortez) y republicanas (como Melania Trump, a pesar de que la diseñadora haya apoyado públicamente al candidato Joe Biden). 

Meghan Markle con bolso de Gabriela Hearst. | Dan Kitwood

La pegunta es: ¿qué tiene esta firma de apenas un lustro de vida para estar en boca de todos? Probablemente, parte de la respuesta radique en la ambivalencia integradora de Hearst, fruto de unos orígenes híbridos. Uruguaya afincada en la Gran Manzana, la alta alcurnia le viene de parte de padre (un pudiente ranchero) y de marido, miembro de una de las familias más adineradas de Estados Unidos. No obstante, sus raíces rurales (creció en una granja, rodeada de caballos y de ganado) imbuyeron en ella una honestidad basada en la igualdad (social y de género) y en el respeto por la naturaleza, patente en la cronología de la producción sostenible relatada al detalle en la página web de su empresa. Por ejemplo, la utilización de hasta un 30% de materiales desechados, sus embalajes biodegradables (que la convirtieron, en 2018, en una de las primeras firmas de moda completamente libres de plástico), el lino tratado con aloe (que reduce considerablemente el uso de agua) o su colaboración, ya desde la creación de la firma, con Manos del Uruguay, organización sin ánimo de lucro cuya misión es empoderar a las campesinas locales, y a quienes Hearst ha puesto a cargo de la confección de las prendas de punto desde entonces.

Gabriela Hearst - París - Mujer - Primavera-Verano 2021 31 | IMAXtree.com / IMAXTREE

El colofón ha sido su entrada por la puerta grande en la semana de la Moda de París con el primer desfile con cero emisiones de carbono de la historia. Naturalmente o no, su crecimiento en sus cinco años de vida ha sido exponencial: en noviembre de 2018 abría en la cotizada Madison Avenue neoyorkina su primera flagship store (construida, como no podía ser de otra manera, sin elementos sintéticos ni químicos), a la que siguió, en agosto de 2019, su réplica londinense, diseñada por el prestigioso arquitecto Norman Foster y construida al cien por cien con materiales reciclados.

Bolso diseñado por la diseñadora Gabriela Hearst. | Slaven Vlasic

Aunque las cuentas de la firma no son públicas, la imparable trayectoria de este diamante en bruto no ha pasado desapercibida para el poderoso conglomerado LVMH, que a principios de 2019 se convirtió en socio minoritario de la empresa, convirtiéndola en la segunda firma estadounidense que cuenta con inversión del grupo, solo por detrás de Marc Jacobs. Con su bolso Nina con lista de espera desde su lanzamiento en 2016 y el mercado y la crítica a sus pies, la meta que Gabriela Hearst se ha prometido cumplir a dos años vista va por otros derroteros: prescindir totalmente de materiales vírgenes en sus diseños. Que serán, como hoy, naturalmente fuertes y bellos.