Vittorio Zunino Celotto

Dolce & Gabbana: 
“Dejaremos la empresa a familiares y empleados”

Por primera vez, los diseñadores italianos hablan del futuro de la firma.

 

Carlos A. Mendía | Woman.es

“Bienvenidos a la jungla”. De esa forma, Domenico Dolce (61 años) y Stefano Gabbana (57) presentaban su última colección hace unos días, durante la Semana de la Moda de Milán. Diseños de estampado animal que volvían a transmitir la esencia excesiva y deslumbrante de los diseñadores. Podría haber sido también una alegoría sobre su largo recorrido por el mundo de la moda, la fascinante jungla que han explorado durante 35 años guiados por la pasión y la creatividad, atributos muy presentes en la entrevista que han concedido al diario italiano Corriere della Sera.

“Nuestra ropa sigue siendo un sueño completamente italiano para nuestros clientes en todo el mundo”, afirman en ella. Un sueño hecho realidad también para las 25.000 personas que viven directa o indirectamente de su empresa. “Ese es el alma del negocio (explica orgulloso Gabbana). Somos únicos porque hemos construido una compañía independiente que no pertenece a ningún grupo, y ahora hay muy pocas así en el mundo”. 

Andreas Rentz

No contemplan detenerse para disfrutar del éxito. Su obsesión es seguir innovando, creando y modernizando, aunque en esta etapa eso suponga mirar a las tradiciones del pasado, como apunta Dolce: “Hay una nueva tendencia, una vuelta a la artesanía. Se puede ver en el interés de los jóvenes por esta profesión. […] Hasta hace cinco o seis años era difícil encontrarlos. Ahora dentro del grupo hemos creado la Botteghe di Mestiere, donde enseñamos a coser, bordar, planchar y modelar. Alrededor del 70-75% de esos jóvenes alumnos, entre 20 y 25 años, se quedan en la empresa”.

El cambio generacional en Dolce & Gabbana se prepara desde la base y se planificada desde la cúpula. Por primera vez, los diseñadores hablan en esa entrevista sobre su futuro: “Nuestra idea es dejar espacio para otros que trabajan con nosotros, empleados y familiares (asegura Gabbana). Mi modelo es Hermès, donde la dinastía agarró el timón para no depender de otros diseñadores. […] Las generaciones pasan y la familia permanece. Dejaremos un ADN a nuestro grupo de trabajo, es decir, a nuestros estilistas, que son el corazón de la empresa y trabajan con toda nuestra confianza. Luego está la familia, los hermanos de Domenico: Alfonso y su hermana, Dorotea”.

Pietro D'Aprano

Dolce subraya el deseo de convertir la firma en un negocio familiar para hacerlo duradero: “Ya tengo dos nietos en el grupo, Christian y Giuseppina, los hijos de Dorotea, que tienen unos 40 años. El primero está a cargo de los accesorios, mientras que el segundo lidera Alta Moda [la división de alta costura]. No queremos que después de nosotros llegue un diseñador extranjero que lo cambie todo. Nuestro deseo es que haya continuidad. Queremos dejar códigos a la familia que puedan reinterpretar. Y al mismo tiempo nos gustaría dejar espacio para los jóvenes que ya están trabajando aquí, porque eso hará que Dolce & Gabbana no se convierta en una marca muerta. Después de nosotros, dependerá de ellos contar nuevas historias a los clientes, narrarlas con su personalidad, pero con nuestros códigos. Con disciplina y rigor”. Larga vida, pues.

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