Carmen Maura está de gira por España con la obra “La golondrina” (11 marzo, en Teatro Infanta Isabel), junto a Félix Gómez, y acaba de rodar la brasileña “Veneza”. Lleva abrigo Space, camiseta Samsøe & Samsøe y maxipendientes Mercedes Salazar. | JUAN_ALDABALDETRECU

Carmen Maura: "Cuánta gente con talento no ha llegado más arriba porque ha dicho todo lo que le pasaba por la cabeza"

La directora Patricia Font las ha reunido en “Gente que viene y bah”, la nueva comedia de Zeta Cinema. Tres grandes mujeres, tres generaciones de actrices valientes, profesionales pero muy disfrutonas. Su lema, como el de sus personajes, es el carpe diem...

Ester Aguado|Woman.es

Carmen Maura nunca fue una madre al uso... Ella asegura que por herencia de sus padres, que siempre pensaron solo en ellos mismos y eran poco cariñosos. Pero la veterana actriz de ¡73 años! te acoge bajo su ala como una mamá gallina. Eso es lo que cuentan quienes tienen la gran suerte de trabajar con ella, como Alexandra Jiménez y Clara Lago. Juntas protagonizan la opera prima de Patricia Font –Goya al Mejor Corto 2015, “Café para llevar”–, basada en la exitosa novela de Laura Norton, “Gente que viene y bah”. Una comedia romántica, divertida y sentimental a partes iguales, con un mensaje claro: vive el momento. «Una historia que tenía que ser contada con mucha luz, sensibilidad y sentido del humor. Es difícil encontrar historias que fluctúen entre la comedia y el drama, como la vida misma. Y con ese nivel de actorazos... me lo han puesto muy fácil», explica la directora. La protagonista es Bea (Clara Lago), una arquitecta joven y talentosa a la que, de golpe, la vida le da un vuelco; la misma semana, pilla a su novio enrollándose con una de las presentadoras más guapas de la tele y es despedida de su trabajo con una ridícula indemnización. Abocada al desastre, Bea no tiene más remedio que volver a su pueblo natal donde, además de un paisaje idílico, le esperan una familia muy particular y un vecino misterioso...

Alexandra, con jersey de cuello alto Ralph Lauren y Clara, con vestido estilo esmoquin Emporio Armani. Alexandra destaca el volumen de sus pestañas con la máscara ligera Paradise Extatic. Mientras que Clara alarga la longitud de las suyas con sobredosis de color gracias a los pigmentos de la máscara Unlimited. Ambas, L’Oréal Paris. | JUAN_ALDABALDETRECU

“Gente que viene y bah” es una historia escrita por una mujer, llevada a la gran pantalla por otra, con un reparto encabezado por mujeres: un hecho que años atrás era difícil de ver...

Carmen: Yo odio la discriminación positiva. Está muy bien que se nos proteja y que ahora en los rodajes haya niñas detrás de la cámara... pero intentemos que pase de manera natural, sin que sea una cosa impuesta. Celebro que haya tantas ministras con el PSOE, pero que no sea obligatorio. El día que nos podamos tranquilizar será el día en que no se hable del tema.

Clara: Desde luego, ahora somos más, pero en los Premios Goya queda siempre patente que sigue habiendo una diferencia abismal. Hay más hombres a nivel técnico, pero también en cuanto a directores, productores y guionistas. Nos queda todavía mucho recorrido por delante.

Alexandra: Es imposible que la presencia de mujeres en primera línea sea una rareza, porque así es la vida y el cine no tiene otra función que representarla.

Alexandra Jiménez, que acaba de terminar la última comedia de Fernández Armero, “Si yo fuera rico” –junto a Álex García, Paula Echevarría y Antonio Resines– y pronto estrenará como protagonista la serie de TVE “Hospital Valle Norte”, con traje de chaqueta Paule Ka y collar Victoria de la Calva. Para un brillo suave y natural, la tez se esculpe con los cuatro tonos iluminadores (blanco, beis, rosa y bronce) de la paleta La Vie En Glow, L’Oréal Paris. | JUAN_ALDABALDETRECU

¿Pero el producto es distinto por estar cocinado por mujeres?

Clara: No sé si fue por ser tantas mujeres, pero la figura de Patricia Font fue determinante. La admiro mogollón por su talento, su templanza, su serenidad, su confianza con una falta absoluta de soberbia. Lo que tiene claro lo dice siempre desde un lugar amable, pero sin ser pusilánime... A mí me dejó maravillada. Lo que viví en el rodaje, ni en mis mejores sueños me lo hubiera imaginado. Fue muy especial.

Carmen: Sí, Patri fue la gran sorpresa de la película. Y eso que estaba embarazada de ocho meses... nos temíamos que no pudiera acabarla. Ese niño ya es parte de nuestra familia, porque ha estado meses escuchando nuestras voces.

Clara: Pero el resultado no tiene que ver con una cuestión de género, porque ahí tienes a Pedro Almodóvar, un experto en contar historias de mujeres. Para que haya igualdad real, no se deben hacer distinciones. No es inclusivo: el público debe de ser afín a la historia, sea quien sea quien la cuente.

Para conseguir una piel como la de Clara se prepara con la hidratante de día Revita-lift. Para borrar las líneas finas de expresión de Alexandra se utiliza el sérum rico en ácido hialurónico Revitalift Filler. Todo, L’Oréal Paris. | JUAN_ALDABALDETRECU

Juntar a tres mujeres como vosotras, con tanto carácter podría haber salido bien... o muy mal, ¿no?

Clara: Una cosa es tener personalidad y las cosas claras o simplemente tener una opinión, y otra es que eso te convierta en una persona difícil. Desde luego, Carmen y Alexandra no pueden ser más fáciles para trabajar. ¿Qué son mujeres con personalidad? Por supuesto, no son muñequitas que hacen o dicen lo que cierto colectivo de la sociedad espera. Son mujeres que se han hecho a sí mismas y que asumen su identidad. Dentro de eso, son grandes profesionales, compañeras... es muy fácil trabajar con ellas. Y yo, por mi parte, nunca he tenido conflictos con nadie. Parece que una mujer con personalidad tiene que tener mala hostia y no es verdad, puede exponer sus criterios de forma amable y dialogante. De hecho, yo nunca me cabreo, nunca afronto un conflicto gritando o tirando cosas... soy de dialogar.

Carmen: Uy, somos todas buenísimas. El carácter es algo que tienes que modular mucho si quieres seguir trabajando. Cuánta gente con talento no ha llegado más arriba porque ha dicho todo lo que le pasaba por la cabeza. Y un rodaje es una reunión de mucha gente y hay que hacerlo fácil. Alexandra es una actriz con la que yo me identifico, es muy especial. Puede ir de la comedia al drama, de pobre a reina con una facilidad... Lo único que nos diferencia es que ella se toma las cosas muy a pecho, pero déjamela dos o tres películas más a mi lado (risas). Yo no me como la cabeza, quizá porque el cine lo aprendí con cortos y películas sin dinero: lo importante no era cómo lo ibas a hacer, sino hacerlo. Ella es espontánea, no se le nota nada, pero se juzga más. Y en el cine luego hacen con tu personaje lo que quieren: te quitan, te ponen... no puedes sufrir por eso.

Carmen, ¿eres de dar consejos cuando trabajas?

Depende. Solo me dan ganas de hacerlo cuando veo que sufren. Las jóvenes que vienen blancas, con mucho susto, son mi especialidad. Recuerdo que había una actriz francesa que iba con un bloc y lo apuntaba todo... Este trabajo nace de un juego sencillo: hacer que eres otra persona. No hay que darle demasiada importancia. Tenemos la suerte de que es un trabajo muy cambiante y la mala suerte de que depende mucho de la suerte... es duro e injusto. Para que te den un Goya tienes que rodar una película taquillera, con un buen papel, que te hagan la publicidad necesaria, que el jurado la vea... por eso no hay que esperar demasiado.

¿Tanto ha cambiado el cine en estos últimos años?

Carmen: ¡Un montón! A mejor, claro. Yo nunca viví las vacas gordas, he hecho muchas primeras películas. Pero ahora cualquier chico joven, coge su móvil y te hace un corto, que puede meter en las redes y, si tiene talento, acabará bien. Antes eso era imposible. Y lo que nos respetan ahora en el extranjero... Cuando empezamos a rodar con Almodóvar, no sabían ni situarnos en el mapa. Da pena que haya gente cojonuda que se ha ido para Hollywood, pero van a volver, no pasa nada. A mí me encanta que hagan películas gordas con la pasta de los americanos, porque aquí no podrían... Al menos, en España ya nos hemos quitado la etiqueta cutre del cine español por parte del público. Algo se nos habrá pegado de los franceses, que defienden su cultura, su idioma y su cine a capa y espada.

Clara: El cine español ha evolucionado, como la vida. En los últimos diez años ha dado un gran salto debido a que la crisis nos obligó a disparar el ingenio para solventar la falta de medios. Ha habido un cambio en contar otro tipo de historias, de género y hacerlo muy bien: de terror, de acción... ¡incluso ahora de superhéroes!

¿A vosotras qué os puede más, el rodar o la experiencia que se vive en cada viaje, en cada convivencia?

Carmen: Lo mejor de mi trabajo es la cámara. Me chifla. Es más que un aparato. Y no todos los actores se dan cuenta; hay que trabajar para ella, aunque lo disimules... Y es muy cabrita: como te tome manía, ya puedes ser la mujer más guapa del mundo, que te saca fea. No le gusta nada que la ignores, tienes que quererla.

Clara: Es una mezcla. Indudablemente, me encanta mi trabajo... pero al final, lo que te queda dentro son las experiencias y los amigos que vas haciendo por el camino.

¿Os hubiera gustado tener una familia como la de la película?

Clara: Bueno, mi familia es muy parecida. Tengo una excelente relación con mis padres y hermanos. Estamos muy unidos aunque vivamos lejos –mis padres están en Galicia–. ¡Mi madre es también bastante hippie!

Carmen: En las cosas que no he tenido no me paro a pensar mucho. No habría servido para tener una familia así. Mis padres nos trataban bien, pero lo primero eran ellos mismos. Y yo he salido un poco así, también mis hermanas.

¿Y perdonaríais una infidelidad, como hace el personaje de Clara?

Clara: Chica, no sé... todo depende de las circunstancias. Yo creo que hasta que uno no se ve en situaciones así, no sabe muy bien cómo va a reaccionar. Pero, a priori, soy partidaria de intentar comprender al otro... creo que cuando las personas son buenas de fondo, aunque no es justificable cualquier cosa, se puede entender. Todos nos equivocamos.

Carmen: Yo no lo sé. Es que eso a mí no me podría pasar. Antes me daría cuenta, creo. Nunca me ha pasado... Me han hecho otro tipo de putadas, pero la infidelidad, no.

Clara, asumes aquí el papel protagonista, un personaje que no tiene mucho que ver con sus anteriores trabajos...

A diferencia de casi todos los papeles que me suelen dar, de chicas duras, Bea es más frágil, vulnerable e insegura. Y me encanta, porque me ha dado, además, una excusa para pegarme un cambio de look por exigencias de guion.

Carmen: Yo ya he hecho de todo a estas alturas, pero hablando de protagonistas, estoy encantada con mi gira de teatro de provincias... La gente va a ver a la Maura, en una obra llamada “La golondrina” y sale llorando. Algunas madres muy tocadas, pero liberadas. Es importante comunicarse y tocarse con cariño, sobre todo, entre madres e hijos. Y eso es muy emocionante. Es un homenaje al mundo gay, que son mis fans más fieles. Además, llevo tres meses sin levantarme a las 5 de la mañana, trabajando solo los fines de semana y soy feliz.

Carmen, ¿tú sigues trabajando porque quieres?

Sí, pero tengo que bajar el ritmo, me lo pide el cuerpo. Es que nunca he estado en paro, desde hace cuarenta años... Es verdad que no he sido demasiado exquisita y he hecho de todo, hasta fotonovela. 

La profesión de actriz es ingrata con las mujeres y su aspecto físico... ¿cómo os cuidáis?

Carmen: Confieso siempre la edad que tengo (73) para que me digan “¡qué bien estás!”. No soy muy de institutos de belleza porque me ponen nerviosa: enseguida te empiezan a encontrar pegas. No me hago nada que sea agresivo con la cara, ni siquiera un pinchacito de nada. Eso sí, masajitos me encantan. Hago gimnasia y, sobre todo, intento ser positiva. Tengo sentido del humor desde que era una enana. Y obsesión por la puntualidad.

Clara: Yo sigo una dieta vegana desde hace año y medio... por eso me ves más delgada. Es que me he quitado prácticamente la grasa; te vas de cañas y adiós a los choricitos, a la tortilla de patata... Y también me meto en todas las clases colectivas de mi gimnasio (Boutique Gym).