9 razones por las que no debería volver la pana

Y aunque parecía que nos habíamos olvidado de ella, y que juramos no volver a usarla, la pana, ha vuelto.

Aida Ortega | Woman.es

Avisamos de que una nueva tendencia va subiendo puestos. Dejamos este tejido atrás hace algún tiempo, pero sus ganas de volver a nuestros armarios no cesan.

Los años 60 y 70 se convirtieron en el mejor escenario para evolucionar y desenvolverse. Sí, hablamos de la pana. Y pese a que las firmas, instagramers, y seguramente nuestras madres, quieren imponerla, tenemos 9 razones por las que la pana no debería volver a nuestras vidas.

Aunque ya sabéis cómo funciona el mundo de la moda. Mañana podríamos aparecer con un total look de este tejido en la redacción.

Aquí nuestros motivos:

1. Nos recuerda a nuestra infancia

Todos tenemos el recuerdo de ese pantalón campana o el pichi que se convirtió en el hazmerreír de nuestros compañeros de colegio.

2. Su vuelta significa el triunfo de tu madre

Ella era quien nos insistía en que teníamos que llevar la pana, así que no le daremos el gusto de darle la razón.

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3. Cuando llueve, pesa mucho

Si este tejido ya es incomodo de por sí, imaginaros en los días en los que se moja y pesa el doble. Lo sentimos, no eres fácil de llevar.

4. Volverían frases desfasadas

Ninguno quiere volver a escuchar frases como “partir la pana”, ¿verdad?

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5. Perderíamos nuestros valores

Porque si dijimos que jamás volveríamos a ponernos una prenda de pana, debemos cumplirlo.

6. Problemas al lavar

Separar las prendas por colores, por tejidos, la ropa íntima a mano… Un momento, ¿la pana como se lava? En nuestra cabeza ya no cabe más información que tenga que ver con la palabra lavar.

7. Planchar, ¿en serio?

A ver no disimulemos. Que los vaqueros conforme se secan se van al armario, que un par de arrugas nos importan poco. Pero en las prendas de pana, las arrugas son palabras mayores.

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8. Es tendencia

A ver, esto en sí no sería un inconveniente. Pero resulta que has encontrado la prenda de pana que enamora, llegas al trabajo con una sonrisa de “soy valiente y me he atrevido a llevarla”, y entonces es cuando coincides en el ascensor con tu compañera de enfrente que lleva exactamente lo mismo que tú. Error.

9. Odiamos que por culpa de estas prendas, nos guste la pana.

 

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