Ann-Sofie Johansson y Giambattista Valli. | H&M

Giambattista Valli x H&M: el frufrú inunda la calle

La última colaboración del gigante sueco –que llega a tiendas seleccionadas el próximo 7 de noviembre– echa abajo la última frontera de la moda, y lleva al gran público el espíritu de la costura. Sus creadores nos lo cuentan.

Laura G. Del Río | Woman.es

A primera vistas los suyos son dos mundos opuestos, casi enfrentados. H&M se erige como el gigante al frente de una moda accesible mientras Giambattista Valli reina en las alfombras rojas y las bodas reales. Pero, y más en un momento en el que la moda habla de inclusión, de borrar todo tipo de fronteras y de democratización, que sus trabajos se crucen es un signo de los tiempos.

El italiano es el último nombre en la imponente lista de creadores que se han prestado a la colección anual con firma de diseñador del titán sueco. Una fórmula que empezó con Karl Lagerfeld en 2004 y en cuyos anales están Donatella Versace, Balmain, Maison Martin Margiela, Alexander Wang, Comme des Graçons y Moschino. Pero el fichaje de Valli marca un punto de inflexión. “Elegimos a Giambattista para la colaboración de este año porque es el maestro indiscutible de la costura , con una habilidad asombrosa para crear siluetas fuertes, y tanto H&M como él queríamos compartir eso con nuestros clientes en todo el mundo”, nos explica la consejera de diseño de H&M, Ann-Sofie Johansson, que desde 2015 esta al frente de las colaboraciones (tienes toda la colección de la colaboración aquí). “Pero lo que realmente hace única esta colaboración en particular son los detalles personales, como los labios de Giambattista que decoran zapatos, joyas y un cinturón, o la réplica del collar de perlas son el que nunca se deja ver”. Sí, el modisto prestó su propia boca para reproducirla bañada en strass. Y sí, siempre va de negro con el único guiño a la excentricidad en una ristra de perlas.

De los tejidos a los colores y el último ornamento, las piezas de la colección beben del universo de fantasía y feminidad extrema en el que el modisto ha construido su firma homónima, que creó en 2005 en París después de pasar por la casa de Roberto Capucci en Roma, Fendi –donde trabajó para la línea, ahora extinta, Fendissime– y Emanuel Ungaro, donde llegó al puesto de director creativo hasta que decidió que había llegado el momento de establecerse en solitario. Después llegarían la línea de difusión, Giamba, y una invitación forma a unirse a las filas de la Chambre Syndicale de Haute Couture en 2011.

“Mi trabajo tiene doble cara”, reconocía el diseñador el día del anuncio de la colección en la web de H&M. “Por un lado es implacablemente elegante, como una línea trazada a lápiz. Por el otro, es apasionado y ornamental, como un ramo de flores o un montón de plumas. Es una mezcla de precisión y frivolidad con el objetivo de glorificar la belleza de la mujer”, dice el diseñador. Y ahora, del hombre: con esta colaboración Valli marca su primera incursión en el vestidor masculino. “Acepté este proyecto porque sentí que era un buen momento para compartir mi visión con una audiencia nueva. Giambattista Valli x H&M me permite acercar la belleza a todo el mundo”. Eso, si no vuela antes de las perchas. Porque la primera remesa de piezas –un aperitivo que se sirvió en la gala AmFar en Cannes el pasado mayo de la mano de Chiara Ferragni, Kendall Jenner y Ross Lynch– se agotó en menos de 10 minutos y lo único que queda de ella, a parte de los testimonios visuales de la alfombra roja que aún siguen circulando por la Red, son las piezas que ahora alcanzan los mil euros en eBay.

“Por desgracia, el mercado de posventa para piezas de ediciones limitadas es una realidad. Es una fina línea: queremos una gran demanda y eso es una colección limitada, pero al mismo tiempo no queremos que nuestros compradores se sientan decepcionados si no encuentran sus piezas favoritas”, nos explica Johansson.

La idea de democratización es el leitmotiv de estas colaboraciones, y en esta en particular es una noción tan filosófica como palpable. “Hay un mix interesante entre ropa de fiesta y de calle que tiene cabida en cualquier vestidor”. Creo que hay una amplia gama de piezas en la colección que podrían considerarse más para el día a día, como las que están inspiradas en el streetwear. Pero no hay nadie que pare a quien quiera llevar un vestido de tul con zapatillas, defiende la diseñadora. “Realmente hay algo para todo el mundo”. El gancho de la colección no es solo el nombre de Valli en la etiqueta –principal argumento para el constatado y explotado éxito de las colaboraciones–. Son las piezas en sí mismas. “Son bonitas y están bien hechas, pero también son fáciles y atemporales.

Conseguir encontrar ese equilibrio entre las premisas de la costura –un universo regido por estrictas regulaciones en el que el intrusismo es habitual– con la escala global de la moda rápida ha sido el reto y el logro. “El principal desafío probablemente fue conseguir el efecto de una pieza de costura, pero nos quedamos muy satisfechos cuando llegaron los primeros prototipos. Pero más allá del evidente nivel de artesanía, la alta costura también trata de las relaciones personales y las conexiones que alimenta. Esa ha sido una visión muy reveladora e inspiradora para nosotros que hemos descubierto trabajando con Valli en esta colaboración”, reivindica Johansson. “La autenticidad es muy importante para Giambattista y esta colaboración es un representación honesta del sueño de costura que su firma materializa. Ambos queríamos expresar esa idea de belleza atemporal que es arte de su ADN, piezas que el público tendrá en su armario durante mucho tiempo, algunas llegando a ser piezas de coleccionista”.

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