"Realmente no me importa, ¿a ti?". Melania lució este mensaje para ir a visitar la frontera de estados Unidos con México. La primera dama eligió vestir esta chaqueta, de la marca española Zara, con mensaje en inglés, para el comienzo de su visita a la frontera con México. | D.R.

Dana Thomas: "La sostenibilidad no es el nuevo lujo. Es la forma correcta de comprar"

Después de “Dioses y reyes”, la escritora Dana Thomas aborda la moda desde la cuestión sostenible. Su nuevo libro, “Fashionopolis”, da la vuelta a la vieja pregunta: ¿qué debería ponerme?

Laura García del Río | Woman.es

Para ponernos en situación: el sector de la moda produce 150.000 millones de prendas cada año y emplea a una sexta parte de la población mundial, de la que solo el 2% recibe el salario mínimo. En 30 años ha pasado de ser un negocio de 500 billones de dólares a facturar 2,4 trillones, causando el 10 % de las emisiones de CO2 y el 20 % de la polución del agua. «Y no es solo la moda rápida. Cualquier cosa que se fabrique de forma industrial, masiva y deslocalizada, pagando por debajo del sueldo base, está detrás de la situación actual», nos dice Dana Thomas (Washington, 1964) desde su casa en París. «El capitalismo desbocado y una globalización descontrolada son la raíz del problema». Con la democratización como coartada, los 5 euros de una camiseta low cost –frente a los 50 de una hecha de forma ética con materiales sostenibles– son el fuerte del músculo fast fashion. Pero, defiende la escritora, «esos bajos precios están ideados para atraer al público con más frecuencia a las tiendas –para llevar a la adicción, al sobreconsumo–, convirtiendo la ropa en un artículo desechable. La sostenibilidad no es el nuevo lujo. Es la forma correcta de comprar».

Durante las más de 300 páginas de Fashionopolis, Thomas escribe no solo como la consumada periodista que es –se estrenó en la sección de estilo de “The Washington Post” en 1988 y se ha labrado un currículo que incluye el dominical de The New York Times, WSJ, Financial Times y la aplaudida biografía paralela de McQueen y Galliano, “Dioses y reyes”– sino como consumidora de moda. Sin caer en el sensacionalismo facilón, y con los datos por delante, cuenta lo que es verse en un taller clandestino en Vietnam o junto a un río intoxicado por los vertidos en Xintang –la capital china del tejano, productora de 8.000 pares diarios–, y entender que lo que entra (y lo que no entra) en nuestro armario es mucho más que una declaración de estilo. Que el libro arranque con la chaqueta que Melania Trump se puso en 2018 para subir al avión presidencial de camino a un centro de detención de niños migrantes en Texas, con la frase “I really don’t care. Do you?”, va por ahí. «Nadie veía más allá de la implicación política. Me dije, “no, esa frase es como el bocadillo de una viñeta cómica”. Esa chaqueta nos está hablando, representa lo que quien la ha hecho, quien la lleva y el consumidor medio piensan (o no piensan). Es una prenda existencialista. Casi surrealista», explica la escritora. La moda es un arma con poder para cambiar las cosas, porque la otra cara de la moneda capitalista es que, decisión de compra mediante, el consumidor elige si se doblega al sistema o le obliga a cambiar. «La clave es comprar de una forma meditada, e informarse», defiende.

Cómo una fórmula lineal instaurada –comprar, usar, tirar y volver a empezar– se transforma en circular es lo que Thomas ha dilucidado en este libro tras tres años de trabajo. Cuestionando cómo usamos la ropa –«si se tira, revende, recicla o reutiliza»– y arrojando luz sobre las empresas, diseñadores y fabricantes que están cambiando el sistema. Del vestido 3D (sin excedentes) de Iris Van Herpen a la seda de laboratorio de Stella McCartney, pasando por el índigo natural de Sarah Bellos. «¿Por qué no? Soy optimista».