Grandes pinturas de la historia reproducidas en los bolsos míticos de Louis Vuitton. En su "obra" para la firma, Jeff Koons muestra otra forma de ver a los maestros. | Maciek Kobielski

El arte sale del marco

Las obras de Rubens, Fragonard y Da Vinci se exhiben en las calles, convertidas en accesorio. Una muestra de genio (e ingenio) orquestada por la asociación más sorprendente de los últimos años: la de Jeff Koons y Louis Vuitton.

Laura García del Río | Woman.es

París, 3 de marzo. En plena semana de la moda, Louis Vuitton nos cita en su cuartel general, junto al Pont Neuf. Entramos por la puerta de atrás, a una sala con las ventanas tintadas, forrada de negro y vacía, excepto por un par de sillones rojos y una puerta casi escondida en la pared del fondo. Detrás está custodiado el proyecto secreto en el que la firma lleva más de un año trabajando y que por fin va a desvelarnos. Eso sí, contrato de confidencialidad mediante para que ningún periodista suelte prenda antes de la fecha dispuesta. Y no es fácil callar durante meses que la 'maison' francesa ha fichado a Jeff Koons (Pensilvania, 1955), probablemente el artista mas controvertido de nuestro tiempo, para crear una línea cápsula de accesorios. 

El secretismo estaba justificado: cualquier cosa que lleve el nombre del norteamericano, un genio para algunos y un vende humos para otros, es susceptible de convertirse en viral. Y, aunque a cierre de esta edición la colección todavía no se había puesto a la venta (lo hizo el 28 de abril, y solo en algunas tiendas), nadie en el sector dudaba que sería un éxito de ventas masivo. Koons tiene detractores, pero también tiene un enorme tirón: la retrospectiva que el Pompidou de París le dedicó hace dos años ha sido la más visitada en la historia de la galería.

Colección multidisciplinar, Koons le da valor artístico a las piezas. | Maciek Kobielski

No es todo fachada ni lienzo 

No es la primera incursión del mediático artista en el mundo de la moda. Pero sí es la primera para la que crea un diseño original, en lugar de prestar sus archifamosas piezas para ser reproducidas en forma de accesorios. Como hiciera H&M en 2014, cuando estampó su Perro-globo en un bolso de edición limitada con el que quiso celebrar la apertura de su tienda insignia en Manhattan. 

Llavero con la forma de su archifamoso Conejo-globo (395 €). | Melanie + Ramón

La colección que el creador ha ideado para Vuitton toma como punto de partida su última exposición en la galería Gagosian de Nueva York, "The Gazing Ball", y de la que se rumorea que habrá segunda parte. Inaugurada en 2015, mostraba reproducciones a gran escala y pintadas a mano de obras clave de la pintura clásica –de la "Mona Lisa" de Da Vinci al "Campo de trigo con cipreses" de Van Gogh o la "Muchacha jugando con su perro" de Fragonard– con una esfera de aluminio azul delante. La misma que le puso entre las piernas a Lady Gaga en la portada de su disco "Artpop". Al encarar los lienzos, el espectador se reflejaba y entraba a formar parte de la obra. Una idea que bien podría hacer referencia a un narcisismo acuciante en la era del 'selfie'. Pero con Koons las cosas nunca son lo que parecen. "Lo que la serie trataba de comunicar es que cuando te entregas, cuando encuentras algo de mayor interés más allá de ti mismo, eres capaz de ganar amplitud de miras y lograr una trascendencia", cuenta su artífice.

Esa misma idea la traslada a la colección para Louis Vuitton, usando los bolsos más míticos de la casa, del Speedy al Keepall, como lienzo. Sobre ellos, Koons ha plasmado cinco de los lienzos de la exposición antecedente. Aunque de la esfera prescinde porque esa interacción personal del público con la obra que busca se produce cuando "el cuerpo humano se entrelaza con el bolso", explica.

De izda. a dcha., mochila Palm Springs (2.400 €), bolso Neverfull (2.400 €) y Keepall (3.000 €) con "La  caza del tigre" (1621), de Rubens, estampada. Todos de la colección de Jeff Koons para Louis Vuitton. | Melanie + Ramón

Con su elocuencia habitual, desarma de un plumazo la teoría de que sean, simplemente, reproducciones de obras originales –aunque se haya molestado en recrear hasta las grietas de los lienzos–. Para él, esta colección es "una forma de amor". Como suele decirse, la imitación es la forma más sincera de admiración. "Si elegí la obra de estos maestros para plasmarla en los bolsos de Vuitton es porque ellos fueron capaces de encontrar algo más allá de sí mismos. Se trata de mirar más allá y ser capaces de maravillarnos con lo que vemos. Así, nuestros parámetros se expanden", asegura. O, al menos, nuestras referencias culturales. De ahí lo de incluir una concisa biografía del pintor en cuestión en el forro de cada pieza. Una pequeña lección de historia para la generación Twitter. Además de un esfuerzo por revitalizar un arte clásico que pierde lustre en estos tiempos en los que los museos flojean y los artistas contemporáneos cotizan más que los maestros en la subastas. 

Pero, y aunque haya cierto ejercicio de admiración a los grandes de la pintura, la verdadera intención de Koons con esta obra, igual que con todas las demás, es "desmontar la jerarquía clasista del mundo del arte". La que marca una línea divisoria infranqueable entre el clásico y el contemporáneo. Una batalla que en su día inició Duchamp pintando bigotes a la "Mona Lisa" y que siguieron Manzoni con "Mierda de artista" y Warhol con "Latas de sopa Campbell". 

Fular (995 €). | Melanie + Ramón

Talento para provocar

"Habrá quien se ofenda ante la idea de lo profano irrumpiendo en el ámbito de lo sagrado. Dirán que cómo nos hemos atrevido. Pero nos gusta hacer cosas que puedan percibirse como políticamente incorrectas. Si nos llueven las críticas, creeremos que estamos haciendo algo bien", decía hace unos días Michael Burke, director general de Louis Vuitton, al The New York Times.

La colaboración de la casa con Koons sigue la línea de otras tantas –como las que han hecho con Yayoi Kusama, Cindy Sherman y Takashi Murakami– con las que Vuitton se ha afianzando como mecenas del arte contemporáneo. Papel que apuntaló en marzo, cuando llevó su desfile, que hace años que tiene lugar en el patio de la Cour Carrée del Louvre, al interior del museo. A la sala de esculturas, concretamente. Algo inusitado hasta la fecha.

Louis Vuitton añade el artesano y el tecnológico, combinando su 'savoir faire' con técnicas punteras para recrear las pinceladas sobre la piel. | Maciek Kobielski

"La moda es una gran plataforma comunicativa", opina el norteamericano, que se subió al tren en cuanto Delphine Arnault, vicepresidenta de la firma y heredera del grupo LVMH, le planteó el proyecto. "Puedo poner mi trabajo en la calle", explica. Porque, aunque hablemos de piezas que van de los 395 euros por un llavero a los 3.000 por un bolso Keepall, Koons es un hombre acostumbrado a romper la banca. Es el artista vivo más caro. Y cuando uno piensa en los 58,4 millones de dólares por los que su Perro-globo naranja se subastó en 2013, todo resulta más cabal.