Calcetines de la colección de Superga para Calzedonia. | D.R.

Deja de esconder tus calcetines, este otoño querrás que se vean más que nunca porque son el perfecto complemento con el que arriesgar

¿Quieres un lookazo? Elige (y enseña) bien tus calcetines. 

María Aguirre | Woman.es

Hace pocas fechas Bella Hadid -quién sino- se plantó unos mocasines con unos calcetines blancos y unos vaqueros. Fue entonces -aunque ya teníamos la mosca detrás de la oreja picándonos para hacerlo- cuando supimos definitivamente que los calcetines eran el complemento con el que arriesgar del momento.

Y no, no nos referimos a lucirlos altos con deportivas y shorts o mallas ciclista y la riñonera cruzada. Así quedan genial pero ya no se le puede llamar arriesgar a algo que es tendencia masiva por muchos haters que también genere este influjo noventero. Nos referimos a ampliar más si cabe su rango de acción, a abrir más todavía la mente y divertirnos con ellos.

Con zapatos y pantalones hasta el tobillo que los dejen asomar, como la mencionada Bella Hadid. Pero también con 'ugly sandals', a lo guiri total, con botas tipo hiking y vestidos o faldas y, en caso de que quieras el echar el resto, quizá con tacones, aunque el riesgo a equivocarse es mayor en este último caso. Todo esto, por descontado, unido a las deportivas, la opción por antonomasia para combinar con calcetines. 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

🖤🤍

Una publicación compartida de Pernille Teisbaek (@pernilleteisbaek) el

Pero no es solo importante saber que se llevan casi con cualquier tipo de calzado, sino también conocer el cómo, ya que los estampados de aguacates, de pizzas o de donuts, y los diseños tan coloridos que han proliferado tanto en el último lustro en el armario masculino -¡hasta con traje los hemos visto!-, no son precisamente los que más proliferan aunque también se dan junto con los de lúrex que apuestan por los brillos. 

La variedad cromática es menor, siendo protagonistas el binomio blanco negro, ya sean lisos, en diseños deportivos o estampados. Pero dentro de estos últimos no predominan los dibujos reconocibles como los anteriormente mencionados, sino que se impone la logomanía. Logos en la parte superior o repartidos por toda la superficie de los calcetines que juegan con otros elementos decorativos como borlas, calados o incluso el glitter.

Y todos ellos, eso sí, largos y bien estirados. Eso no cambia. Se mantiene la tendencia de llevarlos como lo hacía nuestros padres y abuelos a finales del siglo pasado, nada que ver con el acortamiento característico que los calcetines han ido experimentando de forma paulatina desde comienzos de este siglo hasta llegar a los famosos pinkies. 

 

Relacionados