Zara Otoño 2016 | © ZARA

Este otoño se lleva sonreír

Llega el cambio de temporada y, como si de un antídoto contra el bajón anímico se tratara, las firmas de moda lo combaten con una dosis de buen humor. Las modelos (al menos algunas) abandonan su gesto serio y tristón y le ponen al mal tiempo buena cara.

C. Ávila | Woman.es

En plena temporada de desfiles, lo vemos repetidamente: modelos bellísimas sobre las pasarelas llevando consigo, a grandes zancadas, sus rostros inexpresivos, como de eterna tristeza, mucho cansancio o inmenso hastío. Es la norma general. Y tiene su porqué (¡nada en un desfile es aleatorio ni improvisado!): los diseñadores buscan la neutralidad en la actitud, que el gesto o la teatralidad de la modelo no eclipse a la ropa que lleva. ¿Os imagináis lo que sucedería si un bellezón como Gigi Hadid, por poner un ejemplo, exhibiera su sonrisa en pleno desfile? Pues, sencillamente, que nadie se fijaría en su ropa, que su gesto radiante llamaría mucho más la atención que el diseño que trata de vender. Que nadie de los presentes sería capaz de responder si le preguntaran: “A ver, ¿qué llevaba puesto?”.

En los lookbooks y en los catálogos es otra historia. Ahí tenemos todo el tiempo del mundo para examinar con detenimiento cada fotografía, para analizar con detalle la moda y todo lo que la rodea. En estos casos la imagen que expresan las modelos depende siempre de las marcas y de la filosofía que pretendan transmitir. Así nos lo explica José Herrera (@joseherreratalents), estilista de larga y reconocida experiencia, que  ha demostrado su saber hacer en cientos de catálogos y editoriales de moda de revistas nacionales e internacionales. “No percibo la seriedad de las modelos como algo negativo o triste, más bien lo veo como la neutralidad en la actitud. Ese punto de fría elegancia, e incluso esa actitud altiva trasmite una imagen de mujer segura, única e independiente. Pero también entiendo que haya campañas en las que se llega mejor al público a través de la positividad y la energía”, asegura.

Y da en el clavo porque la moda, creámoslo o no, tiene mucho de envidia, de anhelo, de ambición, de aspiración a poseer aquello que vemos para ser un poquito como esas mujeres que nos lo muestran. Y esa postura altiva que emanan algunas modelos, casi desafiante en muchos casos, que destila una especie de desdén aristocrático, es un signo de estatus, de firmeza, de determinación, de seguridad, que funciona como estimulante del deseo. Nos hace “querer ser”.

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Sin embargo, la moda no sería moda si no nos ofreciera nuevas referencias, nuevo material para soñar de manera continua. Y así, de repente, un rayo de sol se cuela se cuela en los lookbooks y catálogos de esta temporada. Zara, después de varias temporadas en las que sus modelos lánguidas y abatidas han dado muchísimo que hablar, despliega a través de sus chicas todo un repertorio de sonrisas, gestos pícaros, poses divertidas, guiños y muecas. También vemos colarse tímidamente las sonrisas en las webs de Pull&Bear, Mango, Bershka, Blanco… Modelos que se hacen selfies, que interactúan con sus “amigas”, que juegan y sacan la lengua, que se esconden, que se burlan incluso de la cámara… Un cambio de actitud orquestado para enganchar a la clientela más joven. “La expresión que se les pide a las modelos tiene mucho que ver con el público al que va dirigida cada marca. Hacer que las modelos sonrían empieza a verse en marcas dirigidas a chicas más jóvenes que buscan identificarse con esa actitud más positiva, enérgica y hasta gamberra”, explica José Herrera que nos cuenta que el mundo de la moda gira sin parar al ritmo que marcan las tendencias y que también existen a la hora de ponerse ante la cámara. “Desde hace unas temporadas, la tendencia para posar busca una actitud más natural, algo más relajado que huye de las poses muy forzadas”. ¡Y nosotras se lo agradecemos! Nos encanta la sofisticación, pero ¿quién puede resistirse a una inyección de buen humor?