Fotografía: FotoMadriZ.

Cómo cuidar tu vestido de novia

Antes de la boda, hay ciertos aspectos que debes tener en cuenta para cuidar tu vestido de novia y lucir impecable durante la ceremonia. Y, si después quieres conservarlo, debes saber cómo hacerlo. Te lo explicamos todo.

Rut Abadía | Bodas.net

Hay pocas cosas tan delicadas como un vestido de novia. Es posible que cuando la tienda te lo entregue no te atrevas ni a tocarlo por miedo a estropearlo. Tranquila. No es tan difícil si tienes en cuenta los siguientes consejos. El cuidado de tu vestido de novia empieza cuando lo escoges. Debes valorar el tipo de celebración que has elegido y el lugar del evento. No compres un diseño de seda natural si vas a celebrar tu boda en la playa, ya que la arena y la sal podrían estropearlo. Los profesionales de las tiendas de vestidos de novia te podrán aconsejar sobre la mejor opción en cada caso.

Fotografía: Pedro Zamorano.

Antes de la boda

Para asegurarte que el largo del vestido es adecuado para ti, pruébatelo con los zapatos que llevarás el día de la boda. Así evitarás que arrastre y pueda romperse o ensuciarse, sobre todo si la celebración es al aire libre.

Cuando lo hayas comprado, procura no ponértelo y si tienes que probártelo hazlo durante el menor tiempo posible y siempre con las manos bien limpias. Para evitar sustos, mantén los niños y las mascotas lo más lejos posible.

Fotografía: Pedro Zamorano.

Si el vestido necesita un planchado, lo mejor es pedir que lo haga la tienda donde lo compraste. Si no hay tiempo suficiente, existen centros especializados en los que puedes confiar plenamente.

Guárdalo en un armario, colgado de las cintas que lleva para ello y nunca directamente de la propia tela del vestido, pues podría deformarse. Es importante que haya espacio de sobra para que otras prendas no lo arruguen ni chafen. Utiliza una percha de tela, ya que las de plástico pueden deformarlo y las de madera, mancharlo. Y no olvides guardarlo en un portavestido de tela, que impedirá que la tela amarillee o cambie de color.

Elimina las etiquetas y las cintas que puede llevar para colgarlo y elige a la persona que te ayudará a cuidarlo durante la boda para que luzca en todo su esplendor: estirando la cola, arreglando el velo…

Fotografía: Ernesto Naranjo.

El mismo día

El día de la boda aplícate el perfume y el maquillaje antes de ponerte el vestido, pues algunos perfumes pueden manchar los tejidos delicados. Si precisas teñirte el pelo, hazlo al menos una semana antes de la boda, ya que el tinte también podría dañarlo. Si te tienes que pintar las uñas, hazlo con horas de antelación y, una vez vestida, bebe solo agua para evitar accidentes.

Fotografía: Amalgama Fotografía.

Cuando te subas al coche que te llevará al lugar de la ceremonia, siéntate sola en el asiento posterior para tener espacio suficiente para que el vestido no se arrugue. Cuando llegues, evita los besos y abrazos (lo lógico es que los invitados ya estén sentados), pues podrían mancharte de carmín. Si el vestido tiene cola, camina siempre hacia delante, ya que si caminas hacia atrás lo puedes pisar y romper.

Y si durante el banquete el vestido se manchara, no intentes limpiarlo con agua ni productos quitamanchas, ya que podrían estropear el tejido. Es mejor dejarlo para la tintorería. Estos establecimientos serán también los más indicados a la hora de protegerlo con un material especial que lo aísle del polvo y del paso del tiempo.

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