Imagen de la gimnasta Simone Biles haciendo una de sus rutinas en los pasados Juegos Olímpicos de Río 2016. | Gtres

El vídeo del salto de la gimnasta Simone Biles que desafía a la gravedad como nunca antes nadie lo había hecho

En los Campeonatos de Estados Unidos. 

Woman.es

De mujeres extraordinarias está el mundo lleno. En el ámbito del deporte por ejemplo, poco a poco se empiezan a colocar donde se merecen a las que rompen barreras y hacen historia. De hecho, ya hay un sitio adjudicado en tan privilegiado lugar de forma vitalicia para Simone Biles, la gimnasta norteamericana que es un auténtico prodigio.

Cómo será su último hito que prácticamente ha pasado desapercibido que se ha proclamado campeona de su país por sexta vez, algo que nadie había hecho en su disciplina, una de las más potentes en Estados Unidos. Pero Biles está en el terreno de las más grandes, esos que han ganado tanto -fue la estrella de los Juegos Olímpicos de Río 2016 y ha ganado cuatro veces el campeonato del mundo también- que se naturalizan tanto sus triunfos que parece que no tienen demasiado mérito. Es el precio de ser tan buena, como le pasa a Rafa Nadal en nuestro país, por ejemplo. 

Pero lo que hizo en Kansas este fin de semana no es ganar una medalla; es mucho más. Biles desafió, literalmente a la gravedad, completando una pirueta que nadie en la historia había conseguido realizar. De hecho, no fue una sola pirueta, sino que fueron dos. Lo que pasa es que el vídeo en 'slow motion' del triple salto mortal con doble pirueta que clava en el ejercicio de suelo es tan impresionante que, al hacerse viral, pocas personas han reparado que también había conseguido completar un doble salto con doble pirueta de salida en la barra de equilibrios, tampoco visto antes. 

En el vídeo se aprecia cada detalle de la perfección de los movimientos de Biles para lograr ese salto con mortal extra dentro de una de las secuencias que ya de por sí, solo con dos mortales, es una de las más difíciles en la gimnasia deportiva femenina. No para la norteamericana, que domina esta rotación de forma sobresaliente -ya tenía un salto patentado con su nombre, un doble en plancha con medio giro-. Por eso se atreve a ir siempre un paso más allá. Según cuentan los expertos en la disciplina, los vídeos de sus últimos entrenamientos ya venían avisando de que algo así podía suceder pronto. Y vaya si ha sucedido. En Kansas, Biles voló como no lo había hecho ningún ser humano.

Es imposible no emocionarse ni evitar que los pelos se te pongan como escarpias viendo semejante secuencia aérea a velocidad real.

Los mundiales están a la vuelta de la esquina, pero donde tiene su vista clavada la buena de Simone es en Tokyo, ciudad en la que el próximo verano se celebrarán los Juegos Olímpicos. Ella, a sus 22 años es toda una veterana en su deporte, por lo que sabe que probablemente serán los últimos. En Japón, Biles buscará más que ganar medallas. De metales ya tiene una colección suficiente; lo que Simone Biles buscará en la capital nipona es convertirse en la mejor gimnasta de la historia, si no lo es ya.

Y a buen seguro querrá completar su obra con otra actuación memorable como la de este fin de semana en su país. Sabe que en Tokyo será una de las cinco estrellas más mediáticas de la competición -con lo que ello conlleva para el deporte femenino, en pleno auge y lucha por reivindicar la misma cuota de protagonismo que el masculino, algo que merece con creces-, y que tendrá millones de ojos observándola. Por eso, no tenemos dudas de que repetirá su última proeza y de que tendrá preparada para entonces alguna sorpresa más.

Pero eso será el año que viene; lo que ya nadie puede borrar es su triple mortal con doble giro. El primero de la historia. Nosotras llevamos toda la mañana viéndolo en bucle , con agujetas en la mandíbula de no poder cerrarla. Simone Biles, una mujer de otro planeta. 

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