Orgullo Gay (flickr) | D.R.

Sophie Browne: “Este año el Orgullo está marcado por la necesidad de no solo apoyar, sino actuar por la justicia racial y la igualdad LGBTIQ+”

70 países aún criminalizan a la población LGBT+ y en 12 se castiga con pena de muerte. Sophie Browne, de ONU Mujeres, nos explica por qué este año el Orgullo debe luchar más que nunca por la igualdad. Tanto que hasta la organización ha adoptado la bandera del arcoíris como símbolo. 

Paka Díaz | Woman.es

El pasado mes, ONU Mujeres estrenaba la bandera del arcoíris como su emblema, rediseñada especialmente para su logotipo. En un mundo donde aún hay 70 países en el mundo que criminalizan a la población LGBT+ y 12 donde se les puede castigar con la pena de muerte, los símbolos se convierten en una importante herramienta de progreso. “Con este símbolo, ONU Mujeres está enviando un mensaje a su público de que respaldamos a la totalidad de la comunidad LGBTIQ+, especialmente a los más marginados, y estamos comprometidos a apoyar los esfuerzos del movimiento en la búsqueda de la igualdad de derechos y justicia”, explica Sophie Browne, especialista en Políticas LGBTIQ+ de ONU Mujeres. “La bandera comunica que defendemos los derechos humanos de todas las personas, elevamos el poder del amor y la solidaridad y reconocemos el coraje de la comunidad LGBTIQ+”, destaca Browne, que señala que este año la celebración del Orgullo es sumamente especial. Por un lado, por la pandemia que asola el mundo y que puede exacerbar la marginación y la desigualdad del colectivo LGBTIQ+ ya que recuerda que en “muchos lugares se enfrentan a barreras específicas para acceder a asistencia médica y apoyo, incluidos medicamentos para el VIH y tratamientos hormonales, pérdida de medios de vida y escasez de alimentos, violencia en el hogar y en manos del estado, e incluso son chivos expiatorios como fuente de la enfermedad. Además, las personas LGBTIQ+ a menudo no cuentan en los esfuerzos de recopilación de datos y quedan invisibilizadas en los planes de respuesta y recuperación”.  La especialista en políticas LGBTIQ+ también recuerda que este año es excepcional por el movimiento Black Lives Matter que ha puesto la llaga en un problema que comparten todos los países del mundo en mayor o menor medida: el racismo. “El progreso para el movimiento LGBTIQ+ no se logra hasta que nuestros miembros de la comunidad racializada, particularmente trans, ya no vivan en constante amenaza de peligro y discriminación. Este año el Orgullo está marcado por la necesidad fundamental de no solo apoyar, sino actuar solidariamente por la justicia racial y la igualdad”. Por eso, Browne señala la importancia de que los países asuman su compromiso de verdad y se aseguren de contar “con recursos e implementar cambios para demostrar sinceridad en sus intenciones. Es fundamental que nuestros espacios sociales, incluidas las escuelas, los espacios de noticias y entretenimiento y los lugares de culto, contribuyan a proteger y respetar a la comunidad LGBTIQ+”.

 

Sesión de apertura de la 64 Comisión Status of Women en la asamblea general de la UN en Nueva York. | UN Women/Ryan Brown

¿Por qué ONU Mujeres ha puesto la bandera del arco iris como símbolo este mes? ¿Qué se quiere simbolizar con este gesto?

ONU Mujeres está utilizando una bandera del Orgullo rediseñada para su logotipo en honor a todo lo que el mes del Orgullo representa hoy, casi cincuenta años desde que se diseñó la bandera por primera vez. Las nuevas incorporaciones de la bandera, los colores de la bandera trans y las rayas negras y marrones, simbolizan la centralidad de las personas trans y no binarias y las personas de color en el movimiento LGBTIQ+. Las rayas negras y marrones también denotan a las personas que viven con el VIH / SIDA, el estigma y los prejuicios que rodean la enfermedad y homenajea a los que faltan. Con este símbolo, ONU Mujeres está enviando un mensaje a su público de que respaldamos a la totalidad de la comunidad LGBTIQ+, especialmente a los más marginados, y estamos comprometidos a apoyar los esfuerzos del movimiento en la búsqueda de la igualdad de derechos y justicia. La bandera comunica que defendemos los derechos humanos de todas las personas, elevamos el poder del amor y la solidaridad y reconocemos el coraje de la comunidad LGBTIQ+. Con la comunidad, celebramos la diversidad y utilizamos enfoques intersectoriales para el progreso. Para lograr la igualdad sustantiva, debemos respetar todos estos elementos.

¿Qué proyectos y campañas destacaría de ONU Mujeres para promover los derechos de las mujeres trans y las mujeres lesbianas?

ONU Mujeres trabaja en todo el mundo para promover los derechos de las mujeres trans y lesbianas y la comunidad LGBTIQ+ de manera más amplia. En todas las regiones, promovemos los derechos LGBTIQ+ en nuestras campañas y trabajo de promoción, que llega a una diversidad de audiencias; Integramos una lente LGBTIQ+ en nuestro trabajo de programación y desarrollamos proyectos específicos. Colaboramos con organizaciones y activistas de la sociedad civil e interactuamos con los gobiernos en agendas normativas para promover avances.

¿Podría ponernos ejemplos concretos en el mundo?

La región de Asia y el Pacífico ha liderado el camino para garantizar la inclusión LGBTIQ+ y la promoción de los derechos en la preparación y respuesta ante desastres a través de la Consulta Orgullo en el Sistema Humanitario. Nepal ha sido un defensor de los derechos LGBTIQ+ a través de muchas iniciativas, como el fomento de la inclusión de las minorías sexuales y de género en el próximo Censo de Nepal 2021. Y ONU Mujeres en Vietnam encabeza la defensa de los derechos y las voces de las personas transgénero que se promoverán en la reforma legal y círculos de formulación de políticas. También en América Latina y el Caribe, ONU Mujeres ha sido audaz en sus campañas y trabajo de promoción en la promoción de la comunidad LGBTIQ+. La XIV Conferencia Regional sobre la Mujer, que tuvo lugar en Chile en enero, permitió la participación activa de los jóvenes de la comunidad LGBTIQ+ de la región. ONU Mujeres también está trabajando con refugiados y migrantes, sumando más de 5 millones, también de manera selectiva con personas LGBTIQ +, desplazadas de Venezuela. En Oriente Medio se está trabajando con socios de la sociedad civil, humanitarios y de desarrollo. En el Líbano, se analiza la violencia de género en el contexto de COVID-19, centrada especialmente en la violencia contra las personas LGBTIQ+ y otros grupos marginados, y acaba de publicarse la tercera Alerta de género sobre COVID-19 en Líbano, en colaboración con otras organizaciones. Mientras que en Europa del Este y Asia Central, nuestras oficinas analizan la violencia específicamente contra las mujeres y personas LGBTIQ+, incluso en el contexto de la pandemia actual, por ejemplo en Albania y Georgia. Nuestro programa regional, ‘Implementing Norms, Changing Minds’, aborda la violencia contra las mujeres en los Balcanes Occidentales y Turquía, con un enfoque en grupos vulnerables, incluidos los de la comunidad LGBTIQ+.

2020 marca 30 años desde que la homosexualidad fue desclasificada como enfermedad por la Organización Mundial de la Salud (OMS). ¿Cuál sería su evaluación de la situación de la comunidad LGBT+ hoy?

El mundo ha recorrido un largo camino hacia el reconocimiento, la protección y el cumplimiento de los derechos de la comunidad global LGBTIQ+ en estos 30 años. La visibilidad y el respeto por la comunidad ha mejorado considerablemente, y el discurso sobre temas LGBTIQ+ es más ampliamente aceptado y normalizado en muchos de los espacios que anteriormente suprimían las voces LGBTIQ+, incluidos los foros políticos, los principales medios de comunicación y la universidad. En la última década, la violencia y la discriminación contra las personas en función de su orientación sexual, identidad de género y características sexuales diversas se ha definido como una violación de los derechos humanos y se destaca en un número cada vez mayor de resoluciones del Consejo de Derechos Humanos de la ONU y los Principios de Yogyakarta. Hace apenas un año, la Asamblea Mundial de la Salud aprobó una revisión de la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE), eliminando las categorías trans de los trastornos mentales y del comportamiento. Tales cambios recientes y en evolución son un claro recordatorio de cuán lentamente cambian las normas y actitudes sobre los derechos LGBTIQ +.

¿Cuáles serían los cambios más destacables?

Hemos visto reformas legales en una variedad de países en los últimos años, desde la eliminación de las penas de muerte hasta la protección de los derechos laborales. Pero estos pasos, con demasiada frecuencia, ocurren de manera fragmentaria y paralela a la recuperación de otros derechos relacionados con LGBTIQ+. Incluso donde la criminalización no es la principal preocupación, las personas LGBTIQ+ aún se enfrentan a la estigmatización, a amenazas y peligros profundamente arraigados, y a menudo no se les da la misma protección legal, muchas veces aún se les discrimina por motivos de orientación sexual, identidad de género y características sexuales diversas en una serie de áreas. El progreso no ha beneficiado igualmente a todos en la comunidad LGBTIQ+. Los temas populares, como la igualdad en el matrimonio, han demostrado ser sumamente exitosos, ventajosos para muchos y han otorgado una mayor importancia a la comunidad LGBTIQ+ en general. Sin embargo, las necesidades más urgentes y complejas de muchos miembros de la comunidad se han mantenido al margen y solo están llegando a primer plano, empujando las líneas del frente para centrarse en las vidas trans negras y la esfera privada de las vidas de las personas LGBTIQ +, especialmente las de las personas trans e intersex.

¿Cómo afecta la pandemia actual que se vive en todo el mundo al colectivo LGBTIQ+?

La pandemia de COVID-19 está exponiendo y exacerbando las desigualdades e impactando a las personas LGBTIQ+ de manera alarmante. En muchos lugares se enfrentan a barreras específicas para acceder a asistencia médica y apoyo, incluidos medicamentos para el VIH y tratamientos hormonales, pérdida de medios de vida y escasez de alimentos, violencia en el hogar y en manos del estado, e incluso son chivos expiatorios como fuente de la enfermedad. Además, las personas LGBTIQ+ a menudo no cuentan en los esfuerzos de recopilación de datos y quedan invisibilizadas en los planes de respuesta y recuperación. Las deficiencias tan recientes y omnipresentes como este ejemplo deberían enviar una señal inquietante de cuán lejos debemos llegar para garantizar que las personas LGBTIQ + sean tratadas por igual y reciban la atención específica requerida.

En solo cinco países, a los que España se unirá pronto, están prohibidas las llamadas 'terapias de conversión', que se practican en 68 países y que la ONU considera un modelo de tortura. ¿Necesitan estar expresamente prohibidos en más países y por qué?

Es absolutamente fundamental que todos los países prohiban las llamadas ‘terapias de conversión’ de inmediato. ONU Mujeres se une al Experto Independiente de las Naciones Unidas en Orientación Sexual e Identidad de Género para pedir una prohibición global de esta práctica peligrosa y profundamente dañina, y felicitamos a España por dar este paso. La justificación de tales prácticas crueles, degradantes y equivocadas se basa en nociones anticuadas y no científicas. En lugar de tener el efecto deseado de cambiar la orientación sexual o la identidad de género, estas prácticas abusivas solo causan dolor y sufrimiento físico y psicológico indebido y profundizan el trauma que sus sociedades ya infligen con demasiada frecuencia en las personas LGBTIQ+.

Hay cierta polémica con parte del movimiento feminista, que considera que la autodeterminación de género puede dañar los derechos de las mujeres. ¿Cuál es la posición de ONU Mujeres sobre esto?

Como sede de la Declaración Universal de Derechos Humanos, las Naciones Unidas son un espacio inclusivo para todos, un lugar donde todas las voces pueden ser escuchadas y los derechos de todas las personas son igualmente respetados. En nuestro trabajo en todo el mundo, ONU Mujeres aborda todas las formas de desigualdad y elimina todas las formas de discriminación, prestando atención a las necesidades y experiencias de las personas más marginadas y que enfrentan desafíos específicos, que incluyen aquellas con diversas orientaciones sexuales, identidades de género y características sexuales. En línea con la defensa de estos valores y principios, ONU Mujeres cree que todas las personas tienen el derecho de autodeterminar su propio género y que hacerlo no es un delito automático o una violación de los derechos de otra persona. ONU Mujeres fomenta el reconocimiento mutuo y el respeto por las intersecciones de los movimientos feministas y LGBTIQ+. Creemos que, trabajando de la mano, estos movimientos harán el mayor progreso, no generando las divisiones sesgadas por miedo, privilegio o prejuicio. El movimiento feminista abarca razas, sexualidades e identidades de género, con la interseccionalidad como su sello distintivo. Para que los principios feministas que se inculcan en la ONU sean verdaderamente relevantes para las mujeres lesbianas, bi, trans y ‘queer’, personas no binarias e intersexuales, las mujeres de color, las mujeres indígenas y refugiadas, las mujeres que viven en la pobreza y las mujeres con discapacidades, por nombrar algunas, deben estar respaldadas por un profundo reconocimiento de las complejas formas en que la opresión se manifiesta en las vidas de diferentes personas.

¿Cómo trabajan para conseguir esa interseccionalidad?

Como reflejo de su compromiso con la no discriminación, ONU Mujeres crea plataformas para una amplia gama de voces, para que todas puedan aprender desde diferentes puntos de vista. Buscamos activamente fomentar el respeto por la diversidad a medida que defendemos la causa de la igualdad de género para todos y los derechos de todas las mujeres y niñas del mundo. Nos enfocamos en dar voz a los subrepresentados y abordar las desigualdades estructurales que impiden que las personas subrepresentadas tengan las mismas oportunidades que su derecho a la libertad de expresión.

Crímenes de odio, acoso LGBTI-fóbico en las aulas, miedo a salir del armario en el trabajo o en la familia... Todavía quedan muchos desafíos. ¿Qué medidas políticas serían necesarias para garantizar la protección y la igualdad de la comunidad LGTB?

Se necesitan con urgencia medidas políticas en todo el espectro para garantizar una protección e igualdad plenas e iguales para la comunidad Reformas necesarias que incluyen los derechos legales y de identidad, de salud, igualdad y no discriminación, y la ausencia de prácticas nocivas, que afectan particularmente a las personas intersexuales. Las reformas también deben tener en cuenta las formas compuestas de discriminación que afectan a la comunidad LGBTIQ+, por ejemplo, según el género, la raza, el origen étnico, la edad, la discapacidad o el estado de inmigración. Las Naciones Unidas establecen normas y estándares internacionales de derechos humanos, de los cuales implora que todos los estados miembros se comprometan. Sin embargo, en todos los países, existe una gran variación en cómo estos compromisos se reflejan en la ley y la política. Más allá de las reformas y los compromisos en papel y en palabras, los gobiernos deben asegurarse de que cuentan con recursos e implementan cambios para demostrar sinceridad en sus intenciones. En los niveles de la comunidad local, las normas y actitudes sociales a veces no reflejan avances a nivel nacional y mucho menos internacional; mientras que a menudo son más avanzadas. Es fundamental que nuestros espacios sociales, incluidas las escuelas, los espacios de noticias y entretenimiento y los lugares de culto, contribuyan a proteger y respetar a la comunidad LGBTIQ+.

Y la última pregunta, ¿cuál debería ser nuestra mayor demanda este año para el Día del Orgullo LGBT + y qué deberíamos celebrar?

Cada mes del orgullo se trata de justicia e igualdad, así como de orgullo y celebración, pero este año es excepcional en más de un sentido. Este año, debemos prestar atención a los crecientes llamamientos para abordar el racismo sistémico y la brutalidad policial, especialmente contra la población negra. Los movimientos LGBTIQ+ están arraigados y fortalecidos por el trabajo de personas negras, latinas e indígenas y personas racializadas en todo el mundo. Siempre debemos expresar rotundamente nuestro sentido de orgullo por quienes somos individualmente y como comunidad. Pero ahora también es hora de que no solo celebremos nuestros avances, de los cuales hay muchos, sino que pongamos más energía en reconocer a los miembros de nuestra comunidad que no se benefician por igual. El progreso para el movimiento LGBTIQ + no se logra hasta que nuestros miembros de la comunidad racializada, particularmente trans, ya no vivan en constante amenaza de peligro y discriminación. Este año el Orgullo está marcado por la necesidad fundamental de no solo apoyar, sino actuar solidariamente por la justicia racial y la igualdad.