MIembros de la Asociación para la Prevención, Reinserción y Atención a la Mujer, APRAMP. | D. R.

Rocío Nieto, de APRAMP: "En la prostitución no hay igualdad”

El primer taller de mujeres rescatadas de la trata ha organizado un desfile de moda para mostrar su labor. Hablamos con Rocío Nieto, presidenta de Apramp, sobre la situación del tráfico de mujeres y niñas con fines sexuales en España.

Paka Díaz | Woman.es

Este 23 de septiembre se celebraba el Día Internacional contra la Explotación Sexual y el Tráfico de Mujeres, Niñas y Niños. Este año la fecha coincidía con la presentación de la colección ‘Pespuntes de Libertad’, un proyecto creado por la Asociación para la Prevención, Reinserción y Atención a la Mujer Prostituida (APRAMP), en colaboración con el Fashion Art Institute. Las trece mujeres integrantes de los talleres de Apramp, todas ellas rescatadas de la trata, han confeccionado las prendas exclusivas que ha diseñado Manuel Fernández. Se presentaban el domingo a las 12:30 en un desfile en el Hospital Maudes de Madrid que se puede ver a partir de este lunes en la web de la organización.

Las prendas y accesorios se pueden adquirir en la sede de Apramp  (C/ Jardines, 17 Madrid), donde, además, se puede encargar ropa con lo que se puede apoyar a la asociación y crear más puestos de trabajo y herramientas para la inserción total de estas mujeres. Hablamos con Rocío Nieto, presidenta de APRAMP, sobre este proyecto y sobre la situación de España en cuanto a la trata con fines sexuales de mujeres y niñas.

El  23 de septiembre es el Día Internacional contra la Explotación Sexual y el Tráfico de Mujeres, Niñas y Niños. ¿Qué había que celebrar este año?

Sí que hay cosas que celebrar: todas las alternativas que estamos dando a las mujeres que han pasado por esa situación y han sido capaces de salir adelante con las herramientas que les proporcionamos para que puedan seguir sus vidas con libertad.

Este año habéis organizado un desfile para presentar una colección muy especial, Pespuntes de Libertad. ¿En qué consiste?

Con esta colección queremos mostrar que las mujeres de los talleres de Apramp no solo están cosiendo un bajo o un abrigo sino incluso diseños muy exclusivos como los que ha creado Manuel Fernández. Hemos llamado así a la colección porque tenemos a trece mujeres que lo han cosido en libertad, además han formado equipo y van a crear una cooperativa lo que les va a proporcionar un futuro trabajo en el sector textil. Van a tener un taller propio y serán capaces de autogestionar su empleo. Van a ser un ejemplo para otras mujeres atrapadas ahora mismo en la trata, les están diciendo: ¡Igual que yo, las demás si queréis también podéis salir de ahí, os vamos a apoyar’.

¿Cómo son las prendas y qué las hace tan especiales?

Las definiría como diseños glamurosos cien por cien, únicos, hay algunos con pedrería para grandes ocasiones o para noche, también ha creado zapatos, sombreros… Todo muy especial, pero también prendas normales. En el taller te pueden hacer lo que quieras, a medida. Es una buena forma de apoyarlas y colaborar para que tengan una economía ellas mismas y sobre todo mostrar que se puede salir. No solo con apoyo de la asociación sino de la sociedad y la administración. La trata es un delito, no un problema. Un delito que ha aumentado cuando es una violación de los derechos humanos fundamentales que cualquier persona debe tener. La trata es la cara de la esclavitud.

¿Cómo ha sido trabajar con el diseñador Manuel Fernández y el Fashion Art Institute?

Muy fácil. Han creado equipo, un compromiso que ha ido más allá de los horarios. Manu ha logrado transmitirles esa responsabilidad y esa solidaridad. Ellas mismas se han comprometido para que se vea su trabajo y para crear su cooperativa, un futuro trabajo en esto. En Apramp también les ofrecemos formación y trabajo como camareras de piso, o en el servicio geriátrico. Buscamos que haya opciones para ellas. Tenemos a 13 supervivientes que diariamente se introducen en pisos invisibles para acercarse a otras en la situación que ellas vivieron para informarlas e intentar conseguir que salgan. El año pasado formamos a 1.480 mujeres. La administración se tiene que responsabilizar en la lucha contra el proxenetismo endureciendo las penas y multando al putero. Y educar, prevenir con los jóvenes y niños, que en el futuro pueden acabar yendo con estas mujeres pagando por sexo porque el que paga manda. Esa es una idea que se filtra en la sociedad y que es muy peligrosa. Las mujeres no son objetos de consumo. En la prostitución no hay igualdad, ni se la espera. El cliente va para que le hagan lo que él quiere. Esto es esclavitud y tiene que desaparecer en pleno siglo XXI.

¿Cuál sería tu valoración de la trata en España?

La trata en España ha aumentado, tenemos que trabajar en la acogida, pero también en los países de transito. Si no lo hacemos, las mujeres seguirán invisibilizadas en las calles, en los pisos invisibles, en los clubs. No debemos de admitir este delito. La demanda de los puteros alienta y favorece la trata. España es uno de los principales países de destino. Es un fenómeno complejo que debe afrontarse desde la actuación conjunta de los países. No hay que olvidar que es el segundo negocio más lucrativo junto con las armas y las drogas. Las mujeres con las que trafican vienen en una situación de exclusión que empeora aún porque las usan como objetos, como si fueran una cerveza o una bufanda. Carne fresca que cada vez más joven. Para mi los hombres que demandan prostitutas están enfermos y no son capaces de tener relaciones en igualdad con las mujeres. Los puteros no creen en la igualdad, ni la buscan. Hay que educar a los jóvenes porque normalizarlo es muy peligroso para nuestra juventud. La prostitución tiene que tender a la desaparición, no a la normalización. Y hay que reparar el daño que se les ha hecho a las mujeres por este delito.

¿Cómo podemos ayudar a las mujeres que en estos momentos están presas en las redes de la trata?

No usándolas. Las que han salido pueden hacer de todo, por eso es importante que la sociedad cuente con ellas, darles trabajo. Si alguien se anima, les invito a ir al taller que tenemos en la calle  Ballesta 9 de Madrid. Está abierto de 10 a 20 horas, incluso los sábados, hacemos costura, pero también tapicerías. Hemos trabajado ya con algunos hoteles. Se les puede apoyar llevándoles prendas o encargando algo de ropa, a veces también necesitamos formadores… Conocer el proyecto es lo mejor para solidarizarse con él. Lo que más me gustaría es que quien lea esto se anime a venir a conocernos. No podemos tener una población de mujeres y niñas que vienen a nuestros país en esta condición de esclavitud. Apramp además tiene un piso donde van las mujeres que se atreven a denunciar, que es algo muy difícil, porque tienen miedo, no tienen autoestima, piensan que su cuerpo solo sirve para complacer a los hombres. Todo eso tienes que trabajarlo y admitir su cultura y respetarla. Si lo haces y lo trabajas con otras compañeras, lo puedes lograr. Mejor que una psicóloga es que se acerque a ellas otras mujeres que hayan salido. Luego ya hacemos el equipo multidisciplinar. Pero es un proceso muy complicado. Os animo a conocer nuestro trabajo.

Estos días ha habido polémica con la aprobación de un sindicato de prostitutas amparándose en la necesidad proteger sus derechos. ¿Cuál es la posición de APRAMP al respecto?

Por supuesto que las mujeres deben de tener sus derechos garantizados, Apramp es lo primero que defiende. Pero siempre digo que en la prostitución el 90% de las mujeres está en situación de trata, y el otro diez por cierto no es mi preocupación. En los países donde se ha regulado la prostitución se ha hecho un estudio que concluye que el 82% de las prostitutas han mencionado haber sufrido violencia en los servicios que han hecho. Vuelve a leer la cifra. ¿Qué está pasando con los puteros? No quieren sexo entre iguales, si les desean pegar, lo hacen. Estos clientes imponen no usar preservativo, por ejemplo. Todo es violencia sexual contra las mujeres. Y quién lleva esos prostíbulos son los mismos proxenetas que hacen dinero usando a las mujeres. Ellas tienen que dormir en sus clubes y pagar por lavar su ropa, por lavarse, por los servicios… Les hacen consumir drogas y bebidas. Los que están detrás no son ellas, son los proxenetas. También son los proxenetas los que organizan toda esta red y ese sindicato que quieren formar. En países como Alemania, un millón doscientos mil puteros compran sexo, el 18% de los hombres son consumidores y el 80% de ellos siempre ha tenido sexo en burdeles, esos hombres no han tenido una relación de iguales con una mujer nunca. Los puteros cada vez buscan un sexo más violento, más peligroso para las mujeres. ¿Es eso lo que se debe permitir? Porque es ahí adónde se llega siendo permisivos y normalizándolo. 

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