Teresa Portela. | Cordon press

La piragüista Teresa Portela se convierte en la primera mujer española en clasificarse para 6 Juegos Olímpicos

Peleará por las medallas en Tokyo 2020. 

María Aguirre | Woman.es

La sociedad en la que vivimos nos empuja a ser competitivos desde niños, hasta el punto de que en muchas ocasiones distorsionamos en nuestro interior la definición de éxito. En el deporte, por ejemplo, parece que no sirve otra cosa que ganar para ser reconocido, algo que se multiplica en categoría profesional, donde incluso ser segundo se considera fracaso en la mayoría de contextos. 

Afortunadamente, con la edad nos vamos dando cuenta de que igual estábamos equivocados -no siempre, desgraciadamente-, y empezamos a valorar como merecen historias tan sobresalientes como la de la piragüista Teresa Portela. La gallega, a sus 37 años, se ha clasificado para participar en sus sextos Juegos Olímpicos.

Es probable que no te diga mucho esta cifra si no te gusta el deporte ni el olimpismo, pero, para que puedas poner en perspectiva su hazaña, debes saber que es la primera mujer española en conseguirlo en toda la historia del deporte español, tan solo superada sin distinción de sexos por el atleta Jesús Ángel Bragado, que ha participado en siete.

Otro dato que pone en valor la noticia son los nombres de las otras cuatro mujeres que han participado en cinco citas olímpicas: la esquiadora María José Rienda, actual presidenta del Consejo Superior de Deportes; la nadadora María Peláez; la tiradora Pilar Fernández; y la más conocida por la opinión pública, la tenista Arantxa Sánchez Vicario

Portela, además, ha rematado una jornada inolvidable en Szeged, la localidad húngara en la que se está celebrando el mundial de la disciplina, en el que se otorgan los billetes para participar en los Juegos Olímpicos del próximo verano, al acabar en tercera posición su prueba, el K1 200 metros -compite sola en la piragua, de ahí las siglas 'K1' y la distancia total que recorre son 200 metros-.

Se trata de la decimoquinta medalla de su carrera en campeonatos mundiales, por lo que estamos hablando de una de las mejores deportistas de la historia de nuestro país también a nivel de resultados. 

 

Sin embargo, como nunca ha podido subirse al podio de unos Juegos -su mejor clasificación fue la cuarta posición Londres 2012 y tiene, en total, cuatro diplomas olímpicos, que se otorgan de las plazas cuarta a la octava-, pueda parecer que su carrera no sea tan brillante como realmente es. Y esto es lo que nos lleva al principio de este texto.

Su historia, como muchas otras, tanto en el deporte como en otras disciplinas, demuestra que el éxito no tiene como una única acepción ganar, sino que tiene muchas otras, y algunas de ellas dejan un sabor de boca incluso mejores. Basta con verle llorar abrazada al terminar la carrera a su marido y entrenador, David Mascató, mientras disfrutaba del momentazo en primera persona su hija Naira, de cinco años, para darse cuenta de ello. 

La villa olímpica de Tokyo 2020 ya tiene una cama reservada para Teresa Portela. Aunque nos encantaría celebrar por todo lo alto que se lleva una -da igual el metal- desde la capital nipona hasta Aldán, su pueblo, su carrera ya está muy por encima de ellas. 

Honores para Teresa, bandera de nuestro deporte olímpico y del deporte femenino español, que tantas y tantas alegrías nos regala. 

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