Sanna Marin, primera ministra de Finlandia y su homóloga danesa, Mette Frederiksen. | D.R.

Los gobiernos liderados por mujeres, a la cabeza en el proceso de recuperación económica post coronavirus. ¿Qué han hecho diferente?

Los países gobernados por mujeres no solo han sido capaces de ofrecer una mejor respuesta a la pandemia, sino que ahora lideran el proceso de recuperación económica post-Covid-19.

Paka Díaz |Woman.es

A comienzos de abril un artículo de la revista Forbes destacaba de que siete de los países que mejor lo están haciendo para frenar el coronavirus están gobernados por mujeres. La noticia se convirtió en viral y la mayoría de los grandes medios internacionales investigaron la cuestión con diversos artículos. Lo cierto es que Nueva Zelanda, Taiwan, Alemania, Dinamarca, Noruega, Islandia y Finlandia están en la lista de los que mejor han conseguido frenar al virus y en todos ellos una mujer está al frente del gobierno. Todas estas líderes supieron detectar la seria amenaza de la situación a tiempo y reaccionaron con rapidez. La mayoría de artículos publicados resaltaban las habilidades que parecían haber conducido a las mujeres al mando de los estados a plantar cara con éxito al temido virus, cualidades que tienen mucho que ver con un nuevo tipo de liderazgo: prudencia, empatía, cercanía y un interés claro por el bienestar de toda la población. Políticas y modos de gestión que podrían haber sido utilizados por mujeres tanto como por hombres líderes, pero no fue así. 

- Nueva Zelanda se declara primer país "libre" del virus

"No creo que sea una coincidencia", dijo la primera ministra islandesa, Katrín Jakobsdóttir, a la revista ‘Time’, quien además señaló que a los líderes mundiales les ha tocado enfrentarse a un problema nuevo y nunca visto antes, lo que les ha obligado a nadar en aguas turbias y revueltas, con la consiguiente incertidumbre. Según apuntaba ella, el ego de cada mandatario ha tenido mucho que ver en cómo ha gestionado esta crisis, ya que todos se han visto enfrentados a tener que ir aprendiendo mientras al mismo tiempo que tenían que tomar decisiones y, como ella misma reconoce, seguramente cometían errores que les costaba admitir. “Ese ha sido el mayor problema del liderazgo, y tal vez haya sido más fácil para las mujeres que para los hombres”, señaló la primera ministra islandesa, notoria feminista y ecologista. El ejemplo que han dado estas lideresas constituye una clara superación de los estereotipos de género. Lo que indica la gestión de la crisis de estas dirigentes es que lo son más eficaces, mejores gestoras, más útiles para la ciudadanía. También constata que, como señala la presidenta de la Asamblea Genera de la Organización de las Naciones Unidas, María Fernanda Espinosa, “una mayor representación de mujeres en los Parlamentos asegura el avance en las reformas de leyes discriminatorias y un aumento en la inversión en áreas claves como salud, educación y protección social”. 

En la respuesta a la crisis, estas siete mandatarias han sabido poner la protección ciudadana por encima de todo. En la actualidad, el 90% de los Jefes de Estado y de Gobierno del mundo son hombres, al igual que el 76% de los parlamentarios, menos del 10% de todas las naciones del mundo están lideradas por mujeres, solo 20 de 193 países. Sin embargo, quizá de esta crisis salgan reforzadas las mujeres líderes políticas que no solo han afrontado con éxito y con medidas políticas diferentes a la la pandemia sino que ahora están dejando claro que, también, van a liderar el proceso de recuperación económica post-Covid-19. 

La primera ministra de Taiwán Tsai Ing-wen. | Carl Court

Tsai Ing-wen, presidenta de Taiwán

Casos: 443. Personas fallecidas: 7. 

Apenas 130 kilómetros separan a Taiwán de China. Acostumbrada a vivir con la amenazante sombra del gigante asiático tras sus hombros, con quien mantiene una compleja relación, la presidenta de Taiwán, Tsai Ing-wen, está acostumbrada a nadar y guardar la ropa. Recién elegida para un segundo mandato cuando comenzó la pandemia, reaccionó con rapidez y flexibilidad ante esta. Ya en enero implementó 124 medidas para detener el, en aquel momento tímido, avance del coronavirus. Entre ellas, se interrumpieron los vuelos y se usó la tecnología para vigilar que se cumplieran las cuarentenas. Además, repartieron mascarillas a toda la población. Tan bien y tan organizados que no tuvieron que decretar confinamiento e incluso han podido enviar más de 10 millones de mascarillas a Estados Unidos y Europa. La economía del país, como sus habitantes, han salido beneficiados.

Hoy, Taiwán es uno es uno de los pocos países del mundo que ha conseguido mantener su bienestar económico. Pero la mandataria no se duerme en los laureles. Sabe que la guerra comercial chino-estadounidense puede beneficiar a su pequeño estado y no va a perder esa oportunidad. Por eso, en su discurso de posesión de su segundo mandato y tras agradecer a la población su disciplina y responsabilidad social, dejó claras su intención de poner en marcha cuanto antes una política económica que se basa en seis industrias estratégicas centrales. Entre ellas, los sectores de información y digital, los de ciberseguridad, biotecnológía y tecnología médica y militar, las industrias de energía verde y energía renovable y las de almacenamiento estratégico, que puedan garantizar los suministros críticos. “Frente a los cambios en el orden global, necesitamos mantener cadenas industriales clave en Taiwan y mantener un cierto grado de autosuficiencia en la producción de mascarillas quirúrgicas, suministros médicos y cotidianos, energía y alimentos”, explicó y recordó a sus ciudadanos que “ante el clima internacional actual, los países que terminen su dependencia de otros tendrán una ventaja en el desarrollo nacional”. Además, Tsai Ing-wen quiso agradecer particularmente a la ciudadanía el esfuerzo conjunto que les ha librado del virus: “A cada persona que esperó en la cola de la farmacia en los primeros días del brote de coronavirus. Gracias por su paciencia y gracias por confiar en el Gobierno”, dijo. Esa misma ciudadanía la ha convertido en la política mejor valorada del país. 

La primera ministra Katrín Jakobsdóttir. | Jack Taylor

Katrín Jakobsdóttir, primera ministra de Islandia.

Casos: 1.806. Personas fallecidas: 10. 

Cuando en 2017 Katrín Jakobsdóttir se convirtió en primera ministra de Islandia dejó claras las dos bases de su política: el feminismo y la ecología. La llegada de la crisis del coronavirus no la ha alejado un ápice de la agenda que marcó al comienzo de su mandato. De hecho, enfatizó que “nunca ha sido más importante que el clima siga una de nuestras principales prioridades. Podemos utilizar algunas de las lecciones aprendidas en esta pandemia en esa lucha contra la crisis climática”. Islandia ha sido uno de los países menos golpeados por la pandemia gracias a la rapidez con la que actuaron. Con una población de algo más de 360.000 habitantes, Jakobsdóttir decidió facilitar en lo posible a la población las pruebas gratuitas de Covid-19, pero además les facilitó una aplicación para rastrear los contactos y saber dónde y con quién habían estado las personas contagiadas y evitar así la propagación del virus. La información se ofrecía con rigor y total transparencia, para aumentar la confianza de los ciudadanos, pero también apelaba a su sentido de la responsabilidad y de la solidaridad. No se cerraron ni los jardines de infancia ni las escuelas primarias, aunque se utilizaron medidas de distanciamiento sociales y clases reducidas.

La primera ministra ha reconocido en público que su propio hijo seguía yendo a clases, aunque solo dos horas al día en lugar de la jornada completa. El resultado fue un éxito y, ahora, se preparan para abrir las puertas al turismo, que supone un 9% de su PIB. La estrategia de Islandia de pruebas, rastreo y aislamiento a gran escala ha demostrado ser efectiva hasta ahora, por eso quieren aprovechar esa experiencia para crear un lugar seguro para aquellos que sueñan con viajar tras esta difícil primavera a partir del 15 de junio. Se pondrán a disposición de los turistas test gratis para todos que se procesarán de forma inmediata, quienes den negativo podrán ingresar en el país, mientras que quienes estén infectados deberán permanecer aislados durante 14 días y tendrán que pagar su estancia. Además las autoridades podrán pedir a los turistas que se registren en su aplicación oficial de rastreo de contactos para mantener el control en pos de evitar contagios. El país nórdico, todo un referente de igualdad de género, hoy puede presumir que también de ser un ejemplo en cuanto a la lucha contra el coronavirus. 

La primera ministra Jacinda Ardern. | Pool

Jacinda Ardern (Nueva Zelanda)

Casos: 1154. Personas fallecidas: 22. 

Si todo sigue como hasta ahora, dentro de diez días Nueva Zelanda habrá erradicado el coronavirus del país. Todo gracias a las políticas proteccionistas de su primera ministra, Jacinda Ardern, que a finales de abril decretó el nivel máximo de alerta por la pandemia, lo que incluyó un estricto confinamiento, el cierre de fronteras y la paralización de toda la actividad económica. Tras levantar la mayoría de las restricciones, Ardern sin embargo sigue manteniendo la prudencia, lo que se traduce en las que las fronteras permanecen cerradas desde el 19 de marzo. La popularidad de la primera ministra no ha dejado de acrecentarse durante la crisis, sus conexiones por redes sociales desde casa, vestida de forma deportiva y con un lenguaje claro y cercano. Una de las frases que más ha repetido era: “seamos amables los unos con los otros”. Declarada feminista, la dirigente neozelandesa no ha dejado de resaltar la importancia de las políticas sociales, de la solidaridad y de la responsabilidad social en plena pandemia.

Ahora, para evitar una crisis económica, Ardern sigue en su línea de apostar por políticas que sumen el bienestar social y económico y ha propuesto la posibilidad de introducir la semana laboral de cuatro días, con lo que se aumentaría el número de días festivos y estimularía el gasto en el turismo y la hostelería locales. Además, la primera ministra sigue alentando las ideas creativas y flexibles. “Es un momento extraordinario en el que se necesitan medidas extraordinarias. Tenemos que ser abiertos de mente”, ha declarado a la prensa de su país y ya está anunciando medidas para luchar contra el previsible período de pobreza que traerá está crisis sanitaria. Entre ellas, destaca una que expresa muy bien una de las cualidades que más valora la ciudadanía de Ardern, su modo único de pensar en las necesidades reales de la población, incluso tras se azotados por una pandemia. La primera ministra acaba de confirmar que en las escuelas e institutos neozelandeses que van a ofrecer de forma gratuita productos sanitarios femeninos, para que ninguna adolescente tenga problemas en adquirirlos. “Calculamos que unas 95.000 niñas de nueve a 18 años podrían verse obligadas a quedarse en casa durante su menstruación debido a que no podrían pagar las compresas o tampones”, dijo la dirigente, que señaló que “los productos sanitarios femeninos no son un lujo, sino una necesidad. Al ponerlos a su disposición de forma gratuita aseguramos que todas estas jóvenes puedan seguir asistiendo a sus clases”.

Frank Franklin II

Erna Solberg (Noruega)

Casos: 8477. Personas fallecidas: 237.

Noruega fue uno de los primeros países europeos en entrar en un bloqueo total el 12 de marzo, el mismo día en que hubo la primera muerte de Covid-19 en el país. Se cerraron todos las guarderías, escuelas primarias y secundarias, y universidades para controlar la propagación del virus. Según aumentó el número de casos, el gobierno también pidió una cuarentena obligatoria y se prohibieron las reuniones grupales, incluidos los eventos culturales y deportivos. Ahora planea que se eliminen casi todas las restricciones antes del 15 de junio después de haber aplanado con éxito la curva de contagio del coronavirus, aunque mantendrás las restricciones a los viajes internacionales excepto en la ‘burbuja nórdica’, excepto con Suecia debido al alto número de muertes y contagios que han tenido y que les van a obligar a hacer una apertura de fronteras más lenta y restrictiva.

Su primera ministra, Erna Solberg, ha reconocido en una entrevista en la televisión pública noruega que tomo aquellas estrictas medidas por miedo y por precaución y ha agradecido la paciencia de la ciudadanía. “Ahora es nuestro turno de devolver. Por eso que presentamos un plan para reabrir Noruega, para recuperar nuestra vida cotidiana”, afirmó. Solberg se viralizó durante la pandemia cuando se reunión con un grupo de niños y niñas con los que estuvo charlando para contestarles todas sus dudas sobre la crisis sanitaria, una actitud típica noruega, lo de escuchar a los menores y darles un papel protagonista, algo que quedaba muy claro en la serie noruega para adolescentes Skam, cuya versión española también se ha convertido en un éxito. Ahora, en una entrevista concedida a la web Político, Solberg ha enumerado los asuntos que le parecen más importantes: la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres, la educación de los niños y niñas, reforzar los sistemas sanitarios públicos, y las políticas verdes que garanticen la protección medioambiental y la lucha contra el cambio climático. Solberg, que pertenece al partido conservador Høyre, tiene claro que “todos estos factores están interconectados y no podremos lograr ninguno de ellos si no trabajamos en todos conjuntamente”. La primera ministra noruega, que no dudó en ser la primera líder mundial en reprender públicamente al presidente Donald Trump por retirarse de la Organización Mundial de la Salud (OMS), también respondió a por qué cree que los países liderados por mujeres están luchando mejor en la lucha contra el coronavirus. “Tal vez esos países tienen un poco menos de testosterona en sus políticas de poder y una mayor disposición a cooperar a través de políticas comunitarias”, dijo y concluyó con que “quizá las mujeres pensamos un poco diferentes de los hombres, pero sobre todo lo que creo es que reflejamos la sociedad en la nos hemos desarrollado, la sociedad que nos elige para gobernar”.

La primera ministra de Finlandia Sanna Marin. | Sean Gallup

Sanna Marin (Finlandia)

Casos: 6911. Personas fallecidas: 322. 

Finlandia, el único país que tiene paridad de género en el gabinete y una mujer al mando del Gobierno -la más joven del mundo-, ha destacado en su lucha contra el coronavirus. No solo es ejemplar en eso. También lo es por haber conseguido erradicar prácticamente el acoso escolar y por ser uno de los diez países con la mortalidad infantil más baja del mundo. Sencillez y efectividad serían dos de las características típicas de la sociedad finlandesa, pero también, según señala su primera ministra, Sanna Marin, algo que define a su sociedad es la igualdad de género. En el primer país europeo en otorgar sufragio igualitario y universal, Marin recuerda que “la paridad de género no es un problema de las mujeres, sino de las personas”.

Marin ha destacado por la prontitud en actuar ante el coronavirus, pero también por la creatividad de sus políticas. Además de el cierre de las fronteras, de todos los centros educativos del país y de bares, cafés, discotecas y restaurantes, y del aislamiento de Helsinki, también han realizado novedosas y creativas iniciativas, como el uso de las redes sociales y de más de 900 influencers para transmitir las comunicaciones del gobierno y llegar especialmente, con éxito, a la población más joven. Ahora, para encarar la reconstrucción post-covid-19, la primera ministra anunció que se realizarán inversiones en investigación y desarrollo, así como en proyectos de infraestructura. Aunque la dirigente afirma que el país ha mantenido bien sus finanzas y ha seguido una política económica responsable, el acceso a la deuda les permitirá mejorar la economía nacional. Sin embargo, lo harán poniendo el énfasis en la reconstrucción ecológica, según Marin. También con medidas para promover el bienestar de niños y jóvenes en, por ejemplo, la enseñanza, especialmente de aquellos en riesgo de exclusión social. La creación de viviendas a precios asequibles y de 60.000 empleos son parte del proyecto de recuperación. Todas medidas que hacen que Marin siga aumentando su popularidad en el país nórdico. 

La primera ministra Mette Frederiksen. | Omer Messinger

Mette Frederiksen v  (Dinamarca)

Casos: 11.771. Personas fallecidas: 580. 

La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, ordenó cerrar Dinamarca el 11 de marzo. Se convirtió en uno de los primeros países europeos en hacerlo. Un mes después, el gobierno comenzó una reapertura gradual que permitía que los niños y niñas más pequeños volvieran a la escuela. “Creo que [el cierre] es la decisión política más importante que he tomado", ha asegurado Frederiksen en su discurso para conmemorar el Día de la Constitución danesa, y ha reconocido que hubo de enfrentarse a “muchos dilemas” en relación con el Covid-19. Sin embargo, en su balance personal y político, considera que pueden “estar orgullosos”. Sin embargo, de lo que no parece que se ha librado la dirigente es de la polémica. Según unas revelaciones del medio danés Politiken, la Autoridad Sanitaria Danesa manejaba unas cifras sensiblemente menores de contagiados que las anunciadas en las comparecencias públicas del gobierno. Así, el organismo no aconsejaba unas medidas tan estrictas para atajar al virus, al que no consideraba tan peligroso. Sin embargo, parece ser que la primera ministra y su gabinete decidieron seguir adelante con sus cautelosas medidas de protección y desoyeron las recomendaciones del organismo sanitario. La primera ministra ha reconocido que el cierre de Dinamarca no se basó solo en argumentos de profesionales de la salud sino que, de hecho, “fue una decisión política”, pero, aunque quizá podría haber tomado medidas menos estrictas, no lo lamenta porque “había demasiadas vidas en riesgo”.

Hoy figuran entre los países que mejor atajaron la pandemia. Ahora, la primera ministra ha anunciado que Dinamarca entra en la tercera fase de reapertura a partir del próximo lunes y ya ha planteado abrir las fronteras con Alemania, Noruega e Islandia, aunque aún con algunas restricciones. Pese a las críticas de la oposición en su país, que urge a que abran las fronteras cuanto antes para tratar de compensar la esperada bajada de su economía en un 5,25% y la pérdida de más de 48.000 empleos, Frederiksen ha manifestado que seguirá en el camino de la prudencia: "Estoy desconcertada con quienes dicen que podemos abrir las fronteras. ¿Puedo recordarles que el virus cruzó esas fronteras?”.

La primera ministra alemana Angela Merkel. | Pool

Angela Merkel (Alemania)

Casos: 184000. Personas fallecidas: 8701.

Sin duda, la canciller alemana, considerada la mujer más poderosa del mundo, ha brillado durante la pandemia. Su formación científica ha ayudado mucho, pero también su talante tranquilo y conciliador, a la vez que esa autoridad que exhala. Cuando le pidieron tres consejos para luchar contra el coronavirus dijo: “Distancia social, mascarillas y respeto por los demás”. Se hizo viral. Como también se hizo viral su explicación de la curva de contagio. Aunque no ha optado por una cuarentena estricta, Alemania ha conseguido controlar la crisis del Covid-19 con esas tres medidas básicas que recomendaba Merkel, además de regular los viajes y prohibir las reuniones de más de dos personas. Entre las claves del éxito se considera que están las pruebas masivas que han realizado a la población y contar con una gran infraestructura hospitalaria.

Alemania tiene el mayor número de camas en Europa por habitante, pero además han confirmado que piensan doblarlas. Todo ello ha permitido que las personas que estaban sanas pudieran seguir llevando una vida normal y que la economía funcionara en lo posible. Con todo, Alemania no se salva de la crisis económica postcoronavirus y Merkel y su gobierno de coalición ya han aprobado una partida de 130.000 millones de euros destinada a luchas contra la recesión. Entre las medidas que han adoptado destaca la bajada del IVA, del 19% al 16% en el tipo normal y del 7% al 5% en el tipo reducido, que entrará en vigor desde el próximo 1 de julio y hasta el 31 de diciembre. Además, la canciller ha aprobado una serie de ayudas a inversiones en innovación y también para comprar coches eléctricos, y un bono por hijo de 300 euros con el que además se aliviar la situación de las familias, pretenden seguir su política de apoyo a la natalidad. También han aprobado el uso de 50.000 millones para invertir en un futuro verde, apostando por la movilidad eléctrica y las energías renovables, además de invertir en computación cuántica, tecnología 5G y en inteligencia artificial. Todo destinado a aumentar la competitividad de la industria alemana. Las medidas han sido bien recibidas y, tanta es la popularidad que le ha granjeado a la canciller su gestión de la pandemia que cabría la posibilidad de que Merkel, que gobierna el país desde 2005, se presente a un quinto mandato.