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A Yamiled Giraldo la asesinaron delante de su hijo por atreverse a denunciar

El 30 de julio se celebra el Día Mundial contra la Trata de Personas. En la película ‘Biografía del cadáver de una mujer’, Mabel Lozano muestra la indefensión que las víctimas de trata con fines de explotación sexual que se atreven a denunciar. 

Paka Díaz |Woman.es

Cuando ves el nuevo cortometraje de Mabel Lozano, ‘Biografía del cadáver de una mujer’, piensas que estás viendo una trepidante película de ficción. Cuando ves a un sicario bajarse de un coche con una esperpéntica peluca morada en la cabeza piensas que debe ser cosa de los guionistas. Pero te equivocas y se te abren las carnes. Todo lo que se muestra es una reconstrucción exacta de lo que pasó el 25 de abril de 2008. El asesino se baja de un coche y se acerca a la víctima descerrajando tiros, los dos últimos en la cabeza de la mujer, a quemarropa. Con sus disparos, el sicario lanza un mensaje a todas las mujeres víctimas de la trata: no os atreváis a denunciar o acabaréis así. Así murió Yamiled Giraldo, una mujer colombiana que llegó a España en el año 2001 para, supuestamente, trabajar en una fabrica textil. En realidad, había sido captada por una mafia de trata con fines de explotación sexual. En lugar de incorporarse a un trabajo textil, a Yamiled le quitaron su pasaporte y la violaron. Esa misma noche la obligaron a prostituirse para pagar una deuda imposible. 

Cartel de la película 'Biografía del cadáver de una mujer’ de Mabel Lozano. | D.R.

No se hace spoiler alguno al contar que ‘Biografía del cadáver de una mujer’ narra la historia real del asesinato de Yamiled Giraldo. Sin embargo, y pese a saberlo, no te puedes creer que sea verdad, porque Yamiled Giraldo era una testigo protegida, y en tu cabeza piensas que una testigo protegida no debería de morir así. Alguien tan valiente como para denunciar la mafia que la había engañado y obligado a prostituirse bajo amenaza de muerte para ella y su familia si se negaba. Yamiled confió en el sistema, pero el sistema le falló. Su vida costó 10.000 euros, los mismos que le pagaron al sicario que, con la ridícula peluca morada en la cabeza, empuñó el arma que acabó con su vida. Yamiled, que había logrado escapar de la red de trata, había creado un pequeño pero próspero negocio como esteticién. De hecho, Yamiled acudió al encuentro de sus asesinos para atender una llamada falsa de trabajo. La asesinaron delante de su hijo menor de edad, Christopher, apenas un adolescente, a quien su madre llevaba en coche a jugar un partido de fútbol. Se parte el alma al ver al joven explicar lo que ocurrió aquel aciago día. 

El 30 de julio se celebra el Día Mundial contra la Trata de Personas. | Istock

“El hijo iba con ella. Ella es un caso más de una mujer que vino buscando una oportunidad para ella y sus hijos, una mujer que tuvo las agallas para denunciar al proxeneta porque creía en la justicia española, en nuestras leyes y le dijeron que era una testigo protegida. Ella les creyó y pensó que no le iba a pasar nada”, explica Mabel Lozano. Yamiled acabó asesinada porque la justicia española no la protegió como debería haberlo hecho. Ni a ella, ni a ninguna de las mujeres que se atreven a denunciar. Sin embargo, el club de José Lareo, el dueño de un club de alterne encarcelado por abusar sexualmente y obligar a prostituirse a mujeres, nunca fue cerrado. Eso le permitió disponer del dinero para encargar la muerte de Yamiled Giraldo. Los cinco acusados de ser sus sicarios fueron condenados a penas de entre 20 y 22 años de cárcel. En la setencia el juez, apuntó que el asesinato fue un deseo de Lareo. Los policías que llevaron la investigación aseguraron que la mujer no tuvo escapatoria. Cuando murió, Yamiled Giraldo tenía 33 años y dejó a cuatro hijos huérfanos. “Ella y sus hijos son víctimas de segunda, no tuvieron la protección que debían, ni tampoco la recibieron después”, denuncia Mabel Lozano. 

Mabel Lozano es la directora de 'Biografía del cadáver de una mujer’. | D.R.

Ser testigo protegido en España no es como en Estados Unidos, donde se les ofrece una identidad nueva, casa y trabajo. En Norteamérica se protege al testigo tanto antes y durante el proceso judicial, como tras el mismo. En nuestro país, solo mientras dura el juicio. Después acaba la protección y comienza el miedo. Tanto que programas como ‘Expediente Marlsca’ han puesto en evidencia que la mayoría de los testigos protegidos acaban arrepentidos de haber declarado ante la desprotección que acaban por vivir. Al final sienten engañados por el sistema. Por eso, los jueces piden más medidas de protección para los testigos, además de mejorar su anonimato, con salas específicas donde puedan esperar, circuitos cerrados de videoconferencia, etc. Además, es necesario preservan su identidad en secreto de verdad ya que, según la ley actual,  si alguna de las partes solicita conocer su identidad, existe la obligación de dársela. Así, para un proxeneta es fácil saber quién le ha denunciado: su abogado tiene derecho a ver el expediente con el nombre de ella. 

Fotograma de 'Biografía del cadáver de una mujer’. | D.R.

Sin embargo, pese a todo ello y pese a que la Ley Orgánica 19/1994, de 23 de diciembre, de Protección a testigos y peritos se considera obsoleta, ningún gobierno en nuestro país se ha interesado por cambiarla. Se trata de un problema que afecta de manera explícita a las víctimas de trata con fines de explotación sexual, amenazadas siempre de muerte y que saben que sus proxenetas cumplen su mortíferas palabras. Según datos del Consejo General del Poder Judicial, desde el año 2000, 38 mujeres prostituidas fueron asesinadas brutalmente en España. 27 de ellas por clientes, 11 por sus proxenetas. De ellas solo tres habían conseguido la condición de testigo protegido “El asesinato de Yamiled y muchos otros de mujeres obligadas a prostituirse ocurren en nuestro país y la mayoría quedan impunes. Muchos de los clubes como el de Yamiled del que salieron 10.000 euros para asesinarla, nunca fueron cerrados. Esa es la realidad. En nuestro país todo depende de la declaración de la víctima con lo que la pones en un tremendo peligro. Ellas son las que se juegan la vida. Su caso es solo uno entre muchos más”, señala Mabel Lozano, que acaba con una reflexión que deja mucho sobre lo que pensar: “Cuando alguien se pregunte porqué las mujeres prostituidas no denuncian, que piensen en los seis tiros con los que asesinaron a Yamiled Giraldo delante de su hijo, dos de ellos en la cabeza como tiro de gracia. Por eso no denuncian”. Hoy se celebra el Día Mundial contra la Trata de Personas, quizá haya llegado el momento de replantearse hacer leyes que, de verdad, protejan a las víctimas y las ayuden a salir de ese círculo de dolor, abusos y torturas.