woman | El lujo de ser mujer

En traje de baño, con las noticias sobre violencia machista detrás | D.R.

Miss Perú 2018: un grito contra la violencia a la mujer que está dando la vuelta al mundo

En lugar de decir cuáles eran las medidas de su cuerpo, las candidatas a Miss Perú expusieron cifras de feminicidio

L. Hermosa | Woman.es

La gala de Miss Perú 2018, celebrado el 29 de octubre, se convirtió en una denuncia pública contra la violencia de género. Las 23 candidatas del certamen, una a una y micrófono en mano, cambiaron el guión típico de un concurso de belleza y en vez de ofrecer ante las cámaras sus dotes físicas en números, expusieron las alarmantes cifras de violencia contra la mujer de Perú.

"Mis medidas son: 2.202 casos de feminicidios reportados en los últimos nueve años en mi país", espetó una de las candidatas, a quien le siguieron las demás, con frases que denunciaban el acoso, el abuso y la explotación sexual, el maltrato psicológico, la violencia doméstica, laboral... Y así un largo etcétera.

 

El hashtag #MisMedidasSon se convirtió en Trending Topic la noche del domingo, y el mundo no ha parado de aplaudir la actuación de las candidatas del certamen de Miss Perú 2018.

 

Sin embargo, las concursantes no estaban solas en esta proeza mediática, la organización de Miss Perú 2018 lo tenía todo preparado. Durante el desfile en traje de baño, y mientras Leslie Shaw cantaba 'Siempre más fuerte', la pantalla del fondo de la pasarela mostraba noticias de la prensa peruana sobre violencia a la mujer.

 

Romina Lozano se coronó como nueva Miss Perú en este certamen en el que todas las mujeres ganamos un poquito en la lucha contra la violencia machista.

Romina Lozano, nueva Miss Perú | Facebook

 

Marcela Cárdenas, directora global de ventas de Cabify. | D.R.

Marcela Cárdenas: “Las mujeres tenemos que ser solidarias entre nosotras”

Ambiciosa y comprometida con el impulso de las mujeres en el mundo de las startups, la Directora global de ventas de Cabify ha apostado todo su talento al mundo de la tecnología, porque nos hace la vida más fácil y nos ayuda precisamente con lo que nos falta: tiempo para llegar a todo.

Woman.es

¿Qué dicen las estadísticas de Cabify sobre el uso que las mujeres hacen de la tecnología?

El 55% de los usuarios de la aplicación son mujeres, que encuentran en la plataforma un servicio seguro y confiable para viajar. Cada vez hay más que utilizan la tecnología y aplicaciones como la nuestra porque cada día tenemos más responsabilidades y eso significa tiempo. Hay algo que las mujeres hacemos muy bien y es el multitask: tenemos que encargarnos de los hijos, colegios, trabajo y mil cosas a la vez, entonces, todo lo que sea tecnología para mí y creo que para la mayoría de nosotras está siendo revolucionario, porque nos ayudan cuando lo que necesitamos es tiempo para llegar a todo.

Es usted directora global de ventas. ¿Cree que existe un modo femenino de liderazgo?

Yo creo que sí hay una manera particular de mandar y de dirigir equipos. La mujer tiene esa capacidad de entendimiento, somos detallistas, tenemos esa capacidad de autogestión y eso hace que nuestros equipos sean muy organizados y tengan una visión muy clara. Tenemos muy presente el uso del tiempo. La mujer sabe que hay cosas más allá de trabajar y por eso lidera con mucha fuerza, pero también con mucha comprensión.

¿Sigue siendo el mundo de las startups predominantemente masculino?

Sí, sigue siendo pequeño el porcentaje de mujeres en tecnología. De hecho si miramos a Silicon Valley, nos encontramos con cifras que dicen que el 5% del emprendimiento proviene de la mujer. Obviamente se está desarrollando una tendencia a nivel global de apoyar a las mujeres en este campo y creo que es importante que haya más mujeres en el emprendimiento en tecnología porque crean nuevas oportunidades y nuevos empleos de calidad, con flexibilidad. Es un mundo en el que las reglas no fueron creadas por nosotras, es un sistema piramidal y nostras tenemos el desafío de crear.

¿Se ha sentido discriminada a lo largo de su carrera por el hecho de ser mujer?

En Cabify me he sentido completamente apoyada, es una empresa que cuida a la mujer, que apoya su crecimiento profesional y le da empoderamiento (el 46% de los empleados y el 37% de los directivos son mujeres). Pero a lo largo de mi carrera sí que he sufrido la discriminación, pero no solamente viene del sector masculino, sino que creo que las mujeres también tenemos que ser más solidarias entre nosotras, apoyarnos más y generar una complicidad. Los hombres eso lo hacen perfectamente bien, saben apoyarse, saben empujarse y yo creo que tenemos que alimentar esa generosidad entre nosotras, porque si somos más, somos más fuertes y podremos lograr más cosas juntas. Hay mucho talento y potencial y necesitamos estar más conectadas e impulsarnos entre nosotras.

¿Siente que ha tenido que demostrar que los hombres?

Sí, creo que nuestro trabajo se mira más con lupa. Sigue existiendo esa idea de que somos más débiles y ante los hombres nos toca demostrar que somos fuertes y que podemos afrontar la crítica de la misma manera. En mi vida laboral pasada tuve una experiencia donde era la única mujer jefa, rodeada de hombres. Teníamos un jefe que era muy duro y exigente con todo el mundo, pero era más débil conmigo, yo sentía que no me presionaba de la misma manera que presionaba a los hombres y eso me hacía sentir de alguna manera inferior porque yo no necesito que sean menos exigentes conmigo, yo necesito que me traten de igual a igual.

¿Cuáles son sus sueños profesionales?

Mi aspiración en este momento es seguir apoyando el crecimiento de Cabify, seguir manteniendo el equilibrio entre mi vida profesional y personal, que me parece fundamental. También quiero seguir apoyando el empoderamiento de las mujeres dentro de las starups y de las empresas tecnológicas, seguir mostrando que somos capaces, siendo profesionales y cada vez más exitosas y también teniendo una vida personal saludable. En mi visión para el futuro, me gustaría más adelante desarrollar un proyecto personal y dedicarme a la consultoría, para apoyar el emprendimiento femenino, ayuda a las mujeres a que crean en ellas y a desarrollar su potencial.

¿Se definiría como una mujer ambiciosa?

Me considero una mujer absolutamente ambiciosa, creo que desde que nací. A veces se entiende como un defecto y, más allá de la palabra ambición, la que se atreve a decir que es buena, que se atreve a decir quiero hablar, tengo la manera de hacerlo, tengo más capacidades, se la considera una mujer distante y fría.

Los empresarios tradicionales (hoteleros, taxistas…) se rebelan contra la competencia tecnológica. ¿Es posible ponerle puertas a la tecnología?

Este tema de la empresa tradicional y la empresa tecnología y toda esa revolución que está pasando va más hacia que todos tenemos que evolucionar, más hacia cómo está cambiando el consumidor. En este momento lo que hay es una escasez de tiempo y la gente necesita que las cosas sean simples, que sean fáciles porque vivimos en un mundo muy rápido, y la tecnología hace que todo sea más fácil. La gente habla del offline y del online pero al final es una única realidad, lo que no están entendiendo algunos sectores o algunas empresas es que el mundo ya cambió y que cada día está evolucionando más y que esto no lo podemos parar, entonces nos tenemos que adaptar a los cambios. Y las empresas que no son capaces de adaptarse a ellos, a lo largo del tiempo van a desaparecer. Eso es algo muy bonito y valioso que aprendes cuando trabajas en una startup, que te tienes que adaptar y hacerlo continuamente y cambiar muy rápidamente, hoy esto es así, pero mañana hay que cambiar de rumbo y empezar de nuevo. La transformación es necesaria.

D.R.

Tribu invencible

Las firmas francesas Balmain y L’Oréal Paris se unen para crear una colección cápsula de labiales en una campaña que celebra la belleza diversa.

Woman.es

La alta costura y la belleza asequible se unen para crear una lujosa colección de barras de labios cuyos tonos no dejan a nadie indiferente. Olivier Rousteing, diseñador de Balmain, ha revolucionado las pasarelas con su visión poderosa y sexy de la mujer.

D.R.

Sus “amazonas del futuro”, como definió el propio Rousteing a su última colección de otoño, destacaban con un maquillaje potente con ojos misteriosos y bocas rebeldes. Los doce nuevos labiales sorprenden a primera vista con un pack exclusivo y exuberante, inspirado en piedras preciosas con el oro (una estética muy distintiva de Balmain) como protagonista.

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La campaña cuenta con doce modelos (cada una con un tono de labios) que representan el empoderamiento de las mujeres. Inmortalizadas por el prestigioso fotógrafo Nico Bustos, tops como Doutzen Kroes, Lara Stone, Maria Borges o Cindy Bruna representan la diversidad de la belleza universal donde todas las mujeres tienen su sitio.

D.R.

Los labiales se dividen en tres tribus súper atractivas de color: Rock (con pack azul), para las más rebeldes y luchadoras; Glamazone (en verde), para valientes y aventureras y Couture (en negro) para todas las que buscan tonos con un efecto más glamouroso y sofisticado. Las unidades son limitadas… ¡No te quedes sin ellas!

D.R.

 

Harvey Weinstein.  | GTRES

Weinstein: lo que piensan las mujeres

Las mujeres de Hollywood reaccionan a las acusaciones de acoso sexual del productor Harvey Weinstein y su mensaje es claro: chicos, no lo estáis pillando.

Ana Cortizo | Woman.es

Tiramos la toalla: por mucho que actualicemos y actualicemos este artículo, las mujeres acosadas por Harvey Weinstein siguen aumentando. Mientras escribimos estas líneas, la cuenta llega a 46. Perdón, 47. ¿Veis? Imposible. 

Entre las víctimas de este productor con tendencia a quedarse en albornoz, citar a actrices emergentes en su cuarto de baño y solicitar masajes con final feliz están estrellas como Angelina Jolie (que lo rechazó y se negó a volver a trabajar con él), Gwyneth Paltrow (que se negó y prosperó bajo su ala), Asia Argento, Mira Sorvino, Rosanna Arquette, Cara Delevingne, Ashley Judd, Kate Beckinsale, Heather Graham o Rose McGowan. La última (de momento) que ha dado un paso adelante ha sido Lena Headey (oh, Dios mío, ¿también Cersei?), a la que se insinuó durante el Festival de Venecia y de nuevo, años después, en los pasillos de un hotel.

Gwyneth Paltrow junto a Harvey Weinstein (segundo desde la izquierda) | DAVE CAULKIN

Hace falta valor para plantarse ante el mundo y entonar el #MeToo y desde aquí aplaudimos el coraje de todas esas mujeres. Pero es que además, al tomar la palabra, están desencadenando grandes cosas. Tres, para empezar.  

En primer lugar, han logrado que muchas mujeres que han sufrido acoso o abusos sexuales en la industria audiovisual se animen a contar su caso. Reese Witherspoon ha revelado que ha sufrido esta pesadilla varias veces a lo largo de su carrera, la primera de ellas a los 16 años a manos de un director. Patricia Arquette ha hablado de las insinuaciones de Oliver Stone. Jennifer Lawrence ha hablado de casting humillantes, desnudos fotográficos y propuestas de películas porno. Björk ha contado que “un director danés” mantuvo un nivel de contacto físico e insinuaciones totalmente inapropiado mientras rodaban una película juntos (la discreción es innecesaria, querida Björk: a ver, chicas: por 25 pesetas, directores daneses con los que haya trabajado la cantante islandesa). Y aunque la difunta Carrie Fisher no está en condiciones de levantar dedos acusadores (o, al menos, sería muy perturbador que lo hiciera), una amiga suya ha revelado ahora que Carrie la rescató del acoso de un alto ejecutivo de Sony mandándole al interfecto una lengua de vaca en una cajita de Tiffany’s... y amenazando veladamente con enviarle su propio miembro si no aprendía a dejarlo bien guardadito.

Miembros de la Organización Nacional para las Mujeres se manifiestan en Manhattan contra Harvey Weinstein. | CORDON

En segundo lugar, el escándalo Weinstein ha desatado una ola de solidaridad ‘celebrity’. Margot Robbie ha escrito una carta abierta firmada por “El club de las chicas” denunciando los métodos del patriarcal Hollywood. Mayim Bialik publicó una pieza de opinión en The New York Times, en la que hablaba de cómo se cayó del guindo cuando entró en la industria del espectáculo, a los 11 años. Eso sí, luego tuvo que dar explicaciones porque muchos vieron en frases como “me visto con modestia y no tonteo con hombres” una manera de culpar a las que sí lo hacen. Emma Thompson ha sido tajante –“No es un adicto al sexo, es un depredador”–, ante los comunicados en los que el productor aseguraba haber empezado un tratamiento para tratar su “problema”. Meryl Streep ha dicho: “El comportamiento es inexcusable; el abuso de poder, familiar”. Que nosotras sepamos, solo Lindsay Lohan ha tenido la loca idea de defender al productor, con unos vídeos de apoyo que, a medida que el virus Weinstein se convertía en plaga, ha retirado discretamente. 

En último lugar, tanto ruido mediático ha servido también para que nos indignemos, una vez más, con esos hombres que nadan y guardan la ropa a la vez a la hora de condenar abusos machistas. Con honrosas excepciones (gracias, Benedict Cumberbatch, Ryan Gosling y George Clooney, sois tan majos como guapos), la mayoría de los mensajes de condena, cuidadosamente elaborados, de los chicos de Hollywood empiezan con un “el hombre que financió mis primeras películas”, “mi amigo durante 25 años”, “obviamente, había dos personas en Harvey”. Luego, tras felicitar a las víctimas por su valor y afirmar que hay que creerlas siempre (a pesar de la lanza rota a favor del acosador), expresan su horror mencionando a esposas, hermanas e hijas. Y ahí, chicas, el Hollywood masculino la ha fastidiado a lo grande.

Rose McGowan, mujer violada por Harvey y portavoz informal de todas las víctimas, perdió los papeles cuando Ben Affleck (que tiene sus propios problemas de manos largas con las mujeres) tuiteó al respecto, expresando ignorancia y sorpresa. “¡Pero si te dije lo que me había hecho, Ben! ¡Mentiroso!”, estalló McGowan en un ataque de justa ira que llevó a que le bloquearan (temporalmente) su cuenta de Twitter y a que medio mundo virtual emprendiera, en represalia, un boicot a la plataforma.

Sin ahondar en lo que sabía o no Affleck (lo de Weinstein era un secreto a voces, y Courtney Love ya nos advirtió en 2005), la mitad femenina de las redes sociales se sube por las paredes ante la solidaridad mal entendida entre hombres, ante la ceguera cómoda en la que se han sumido y, sobre todo, ante su actitud condescendiente. A Matt Damon, por ejemplo, le ha caído ira y fuego por empezar su mensaje de apoyo con un “como padre de cuatro hijas”. ¿Qué pasa, que si violan a una mujer que no comparta ADN contigo la cosa tiene menos puntos de condena? ¿Por qué ninguno ha dicho: “como padre de hijos, les enseño a mis retoños que ese comportamiento es inaceptable?”. Ay, amigas, el heteropatriarcado no descansa. Por eso nosotras tampoco podemos hacerlo.