@nietomarta

Marta Nieto reflexiona (y habla más alto y claro que nunca) sobre los comentarios machistas de la alfombra roja de los Goya

La actriz muestra cómo se siente respecto a los comentarios machistas que dos hombres realizaron sobre ella y otras invitadas momentos previos a la gala de los premios cinematográficos: "no somos ni putas ni frígidas y no existimos para satisfacer".

SANDRA GONZÁLEZ

La 35ª edición de los Premios Goya, que tuvo lugar el pasado 6 de marzo, estuvo marcada por una gala muy emotiva pero, por desgracia, también por una serie de comentarios machistas que se filtraron durante la retransmisión de TVE de la alfombra roja.

- Mira la lista completa de los ganadores de los Premios Goya 2021

- Dónde ver en 'streaming' las películas ganadoras de los Premios Goya 2021

Las actrices y asistentes eran juzgadas por su vestimenta o por su físico y entre ellas, Daniela Santiago, Nathy Peluso o Marta Nieto fueron algunas de las afectadas. Por supuesto, muchas de ellas ya rompieron silencio y denunciaron de manera pública dichos comentarios, a través de redes sociales, con aplaudidas respuestas. Sin embargo, y como es totalmente natural, la actriz Marta Nieto ha sentido la necesidad de reflexionar acerca de la gravedad de lo sucedido aquella noche y del machismo en general que, por desgracia, sigue existiendo en la sociedad actual, y lo ha hecho a través de un artículo escrito de su puño y letra que ha publicado en la sección de 'Micromachismos' del medio digital 'elDiario.es'.

"Asumir la responsabilidad de que todxs lxs que nacemos en una sociedad machista inevitablemente lo somos, es como decidir que vamos a hablar todxs el mismo idioma para comenzar a entendernos", comienza reflexionando la actriz sobre el machismo. "Para ciertos sectores, la igualdad entre hombres y mujeres en nuestro país es un hecho; de ahí que no consideren necesarias las luchas feministas y las ignoren o ridiculicen. Esto no solo es falso —estamos lejos aún de conseguir la igualdad de derechos y oportunidades—, sino que, además, es muy peligroso. Solo en 2020 en España, fueron asesinadas 45 mujeres por violencia de género. Alrededor de estos crímenes hay roles, privilegios, hábitos y conductas machistas que se perpetúan una y otra vez en nuestro entorno", continúa. 

"El machismo, puesto que reside en todxs nosotrxs, puede ser obvio y zafio, pero también sibilino y escurridizo. A menudo resulta que, cuando por fin visibilizas una capa machista cotidiana y te crees a salvo, hay otra debajo aún más arraigada y vil. Es como una raíz profunda incrustada en nuestras actitudes y miradas diarias. En todo. En todxs. Todo el tiempo.", expone. 

En el artículo la actriz hace alusión también a la fina línea que separa lo masculino de lo femenino así como a los roles que en cada género se han asumido a lo largo de la historia y que a día de hoy siguen marcando la sociedad actual y explica cómo si no sigues estos "rasgos sociales" como mujer se pone en peligro tu realización personal:

"Por otro lado, por el hecho de nacer en este sistema patriarcal y, por lo tanto, machista, hay una serie de cualidades que impregnan nuestra idea de lo femenino y de lo masculino, de lo que una mujer y un hombre son y deben ser -lo no binario no está contemplado-. Ambas ideas contienen cualidades estancas que todxs, dependiendo de nuestro sexo sentido, hemos de representar. Y que nos coartan y limitan. Por ejemplo, la mujer debe ser preferiblemente cariñosa, cuidadora, complaciente, deseable y bonita. Y, además, respira a diario el veneno de la narrativa del amor romántico. Un discurso soterrado omnipresente en el que se te hace creer que sin pareja no vas a poder ser feliz, no vas a poder realizarte como mujer. 'Holaquétal'. Esto es algo durísimo, porque entonces no agradar no es solo salirte de la condición femenina 'mainstream', también es poner en riesgo tu realización personal, tu futuro".

"Gustar y agradar se convierte en un mandato invisible que nos esclaviza y nos perturba a todas las mujeres. [...] Cuesta tiempo darse cuenta de que al patriarcado y a su estructura de privilegios le conviene nuestro miedo a nosotras mismas, de que es el propio sistema el que provoca nuestros conflictos con nuestro cuerpo y se esfuerza para que nos atraviesen malestares diarios en forma de imágenes inalcanzables y juicios constantes sobre cómo tenemos que ser, cómo nos tenemos que comportar, cómo tenemos que vestir, follar, andar, hablar y, por supuesto, cómo tienen que ser nuestros cuerpos", continúa.

"Cuanto más nos cuestionamos, nos criticamos, nos conflictuamos con nuestra celulitis, kilos, tatuajes, vello, grasa, huesos, arrugas o lo que sea, menos poder tenemos. Menos poder ejercemos. Más débiles somos. Más manejables. Más ocupadas estamos en nuestras inseguridades, creadas y apoyadas por el juicio contante externo. [...] Los juicios constantes a nuestros cuerpos y nuestras formas, como los que se filtraron en la pasada Gala de los Goya, como si el cuerpo de la mujer fuera parte del mercado de placer masculino, como si formáramos parte del consumo y de las experiencias del otro, son la punta del iceberg de las violencias machistas en nuestro ecosistema capitalista. Que ellos se sientan con derecho a opinar y nosotras en la obligación de agradar forma parte del sistema de creencias machista en el que hemos crecido todxs".

"No somos putas o frígidas, somos seres complejos que desean. Saber y sentir que no existimos para satisfacer a nadie más que a nosotras mismas y que no por eso somos peores o menos mujeres, nos acerca a ese derecho masculino en el que ellos han crecido. Y nos iguala. Y nos libera. La experiencia de sentirse en el derecho es algo que hemos de conquistar cada una de nosotras porque no viene dado con nuestra condición femenina, en nuestra sociedad", aclara la actriz.

Y concluye en su escrito: "Convirtamos nuestros cuerpos en el primer espacio feminista. Reivindiquemos la conquista de nuestro amor propio como metáfora de la conquista del espacio social. Queramos nuestros cuerpos como son y expresémoslos con libertad y placer. El trabajo personal de cada una de nosotras con el amor hacia nuestro cuerpo es puro feminismo. Feminismo de dentro hacia fuera. Feminismo radical basado en el amor propio radical. Y, desde ahí, sororidad y hermandad con todxs. Desde nuestro derecho a amar nuestro cuerpo y a expresarlo como es, todo lo demás. Lo dicho, no es nada nuevo pero sí es algo aún por hacer".

Un mensaje alto, claro y brillante con el que Marta Nieto además de exponer a la perfección no solo lo sucedido en la alfombra roja de Málaga, también muestra a la perfección lo que ocurre cada día y cómo nos sentimos las mujeres al respecto