En halterofilia, la leonesa Lydia Valentín tiene muchas opciones de subir al podio de nuevo. | Ximena y Sergio

Lydia Valentin: "Tener la conciencia tranquila... eso no hay medalla que lo valga"

Más rápido, más alto, más fuerte... La llamada oficial de los Juegos Olímpicos la llevan grabada a fuego las mejores deportistas españolas. Hablamos con la atleta que, a sus 36 años,  afrontará sus cuartos Juegos Olímpicos. En los anteriores se ha traído medalla. 

Ester Aguado

Sorprende por la rotundidad con la que habla: con ella no hay medias tintas. Es buena, lo sabe y no se esconde. No quiere pensar en el futuro: se levanta cada día con el objetivo de trabajar duro para mejorar y disfrutar haciéndolo. El resto vendrá solo... Así ha sido hasta ahora.

¿Cómo te sentó el aplazamiento de los Juegos?

Te tienes que amoldar a la situación, pero los ciclos de preparación están planificados para cuatro años y no para cinco. Pero el sacrificio es el peaje, no hay nada más importante que estar en unos Juegos Olímpicos.

¿Eres de las que disfruta el camino más que la meta o no hay nada comparable con subir a un podio?

El objetivo es disfrutar del camino y no solo en lo deportivo, sino en la vida. Yo me centro en mejorar cada día porque sin trabajo, sin sacrificio, no sería posible la meta.

¿Por qué te enamoraste de la halterofilia?

¿Y por qué no?

Pero nadie de tu familia la practicaba...

No, a mí me gustaba el deporte en general y empecé a ir al gimnasio después del cole, me gustó el ambiente, la motivación y, como tenía grandes cualidades, mejoré y eso engancha.

La levantadora de pesas Lydia Valentín, fan del Atlético de Madrid, afronta sus cuartos JJOO. Fue plata en plata en Pekín 2008, oro en Londres 2012 y bronce en Rio 2016. | Mike Ehrmann / GETTY

¿Y qué marcó la diferencia con tus compañeros?

Para llegar a la cima de un deporte tienes que tener muchas cualidades: actitud + aptitud, no vale con querer o con tener predisposición, debes renunciar a muchas cosas, tener una mente fuerte y centrada, alguien que te acompañe en el camino... He sido competitiva desde pequeña.

¿Cómo te definirías en dos o tres palabras?

Soñadora, optimista y trabajadora.

¿Lo has tenido más difícil por ser mujer?

No.

El oro de Londres y la plata de Pekín los recibiste años después por el dopping de tus rivales. ¿Sientes que te robaron tu momento?

Sí, claro, doparse es una estafa y da rabia. Hay países y personas que no valoran la esencia del deporte. Pero yo soy muy optimista y hoy con lo que me quedo es que esas dos medallas son mías y puedo dormir tranquila. Tener la conciencia limpia es lo más importante... Eso no hay medalla que lo valga.

De tus tatuajes, ¿cuál te hizo más ilusión?

Tengo el de Pekín, el de Londres y el de Río... detrás de cada uno hay muchísimo trabajo y eso es lo que me representa... Cada uno tiene un significado diferente: en Pekín debutaba y me lo hice en China; en Londres ya era mucho más madura y en Río, una deportista muy diferente... Espero poder tatuarme Tokio 2020, ¡no, 2021!

¿Por qué haces el corazón con las manos?

En Río, cuando terminé de realizar mis movimientos de arrancada, estaba tan feliz, con tanto apoyo en la grada y fuera, con una pantalla gigante en mi pueblo natal, Ponferrada... fue un guiño para dar las gracias.

¿Qué te enfada y qué te hace reír?

Me enfadan las injusticias y me hace reír cualquier cosa: el humor es esencial; hay que reírse hasta de una misma.

Lydia Valentín junto al piragüista Saúl Craviotto, que será abanderado de España en Tokio 2021. | Pablo Cuadra / GETTY

Lanzaste una línea de ropa, ¿la ampliarás?

Hace cuatro años que lancé algunas piezas (sudaderas y camisetas) fabricadas en La Coruña, de forma artesanal. Las hice para mí, pero empezaron a gustarle a la gente y las puse a la venta en mi página web (lydiavalentin.com). Pero requiere mucho tiempo y ese proyecto lo tengo en stand by. Veremos...

Tu apuesta de medalla segura en Tokio...

Sandra Sánchez y Saúl Craviotto.

Finalmente, no has sido abanderada en estos Juegos, ¿te ha dolido?

¡No, para nada, me siento orgullosa! Había muchísimos buenos candidatos y los dos seleccionados, Saúl y Mireia Belmonte, tienen más medallas y están ahí por méritos propios.

¿El mayor peso que has llevado a tus espaldas?

Mi máximo, en la primera modalidad, que es Arrancada, son 125 kilos, y en la segunda, Dos Tiempos, 150 kilos. Y hablando de los pesos del alma, hay gente que no me ha seguido el ritmo, que no ha evolucionado y he tenido que dejar atrás.

¿Qué vas a hacer si ganas?

No lo sé, porque ni me lo planteo. En mi deporte te lo juegas todo en un día y en una hora y media. No todo depende de mí, sino de todas las rivales que estarán allí. Hay opciones, pero ninguna certeza.