Manifestación contra la violencia machista en Madrid.  | Women's Link Worldwide

“Es importante que se conozca el compromiso de los profesionales sanitarios contra la violencia de género”

La médica Carmen Agüera, co-creadora del protocolo andaluz sanitario para detectar y prevenir el maltrato, considera que es vital informar de las herramientas que hay para luchar contra la violencia de género desde la Sanidad. 

Paka Díaz | Woman.es

Los profesionales sanitarios son quienes evalúan el daño que sufre una mujer víctima de violencia de género pero, además, pueden jugar un papel fundamental en la detección y la prevención del maltrato. Y pueden ser cruciales a la hora de detectar la violencia de género oculta, por ejemplo en mujeres de mayor edad. Las mujeres que sufren maltrato en el anonimato suelen estar muy aisladas y ni siquiera son capaces de reconocer el círculo de violencia en el que están inmersas. Entre sus pocas visitas al exterior está ir al centro de salud o a urgencias.

Por ello, en el año 2000 se creó un plan pionero para la detección y prevención de la violencia de género en el ámbito de las urgencias sanitarias. Este Protocolo Andaluz de Actuación Sanitaria desde el ámbito de Urgencias ante la Violencia de Género, coordinado por la médica de urgencias Carmen Agüera junto a su coautora, Flor de Torres, Fiscal Delegada Violencia a la mujer de Andalucia y contra la Discriminacion Sexual. El plan se implementó con éxito en el malagueño Hospital Costa del Sol. “Demostramos que servía, que conseguía que hubiera una comunicación fluida entre los profesionales sanitarios y Fiscalía”, explica Carmen Agüera, médica adjunta de la unidad de Urgencias del Hospital Costa del Sol desde hace 24 años y presidenta de la Comisión de Violencia de la Agencia Sanitaria Costa del Sol desde hace 8 años. “Por eso ha servido de base, junto a otros, para crear el protocolo andaluz para la actuación sanitaria ante la violencia de género”.

Un estudio realizado en Andalucía en 2005 concluía que el 32% de la población femenina que usa los centros de salud -una de cada tres- es víctima de algún tipo de violencia, sin embargo hasta un 70% de ellos pueden pasar desapercibidos a los profesionales sanitarios por falta de formación en violencia de género. “Por eso parte del protocolo incluye esa formación en género que es fundamental tanto para reconocer la violencia como para saber cómo se articula”, explica Agüera que resalta la importancia de seguir dotando al sector sanitario de recursos para poder luchar contra la violencia de género y de informar adecuadamente sobre las herramientas que tienen a su disposición para ello. Agüera destaca también que precisamente para ello, se acaba de presentar la App ACTÚA, que contiene el protocolo andaluz de 300 páginas para promover u uso ya que el 80% de los médicos de familia lo desconocían y el 94% demandaba información. La App, creada por médicos residentes de medicina de familia de Córdoba con el IMIBIC y la Red Andaluza de Formación contra el Maltrato a la Mujer (Red FORMMA), se ha presentó recientemente en una reunión de expertos en Sanidad organizada por la ONU en Viena. “ACTÚA puede servir para que todos los países puedan replicar este protocolo adaptándolo a su normativa. Todo lo que se haga para luchar contra la violencia de género es muy necesario”, apunta Agüera, que recibió el 'Premio Menina’ en 2017 por su trabajo en la lucha contra la Violencia de Género.

¿Cómo se creó el protocolo?

El Protocolo Andaluz de Actuación Sanitaria desde el ámbito de Urgencias ante la Violencia de Género se creó en el año 2012, lo elaboramos entre un grupo de profesionales sanitarios de la consejería de Sanidad andaluza que yo coordiné. Desde el principio tuvimos la indispensable colaboración de Flor de Torres [Fiscal Delegada Violencia a la mujer de Andalucia y contra la Discriminación] para el aspecto jurídico, nosotros nos encargamos del aspecto sanitario. Pero realmente el protocolo nació en el año 2000 fue cuando en este hospital, el Costa del Sol, se inició el primer procedimiento de actuación para las mujeres víctimas de violencia de género desde el punto de vista sanitario. Entonces gestamos muchas de las medidas que luego se exportaron al protocolo andaluz.

¿En qué consiste este protocolo?

El protocolo es para profesionales sanitarios y es de actuación. Se marcan las pautan para detección y atención sanitaria a mujeres víctimas de violencia de género en las urgencias, aunque también hay uno en Andalucía para atención primaria. Consiste en marcar esas pautas para que el profesional sanitario sepa cómo actuar en cada momento cuando tiene un caso de una mujer víctima de VG, no solo cuando ella lo dice sino cuando viene por cualquier otro motivo de salud para poderlas detectar que vienen de forma ‘oculta’ porque vienen en busca de ayuda por un problema de salud. Algunas saben que viven una forma de maltrato pero no se atreven a decirlo, pero hay otras que ni lo saben. Vienen buscando ayuda porque se encuentran mal y esa es su forma de vehicularlo. También se marcan las pautas sobre cómo actuar valorando el riesgo que la mujer puede estar teniendo en ese momento, sobre todo para su vida.

¿Cuáles serían esas pautas?

Las pautas son diferentes en cada caso. Son generales, sobre cómo abordar a la mujer en la entrevista y las valoraciones fundamentales. Ver cómo es la situación de la mujer, no solo física sino también emocional y social y del riesgo para ella. Al hacer una valoración global de sus necesidades podremos establecer un plan de actuación personalizado para ella. Ese plan está encaminado a que la mujer pueda acceder a los recursos que hay para ayudarle a salir de esa situación.

Normalmente, ¿cómo llega a consulta una mujer que no va a denunciar ni a pedir un parte de lesiones, pero que detectáis que está sufriendo violencia machista?

Puede parecer una enferma normal, puede venir por síntomas como palpitaciones, dolor en el pecho, de cabeza… Cualquier de los síntomas inespecíficos de diferentes enfermedades puede venir somatizándolos. Nuestra función es descartar que no hay organicidad y para junto con la valoración integral de la mujer llegar a confirmar esa sospecha que el profesional sanitario ha tenido. Se trata de hacer preguntas claves sobre cómo es su vida, como siente la relación en pareja, a su problemas en ella. De esa forma podremos llegar, o no, a la conclusión final de que se trata un caso de violencia de género. Puede que ella aun ni lo tenga elaborado. Nuestra función es hacérselo ver o por lo menos intentar ayudarla a relacionar lo que siente para que tome sus propias decisiones. Por supuesto en todos estos planes de actuación lo fundamental es respetar la decisión de la mujer, pero siempre tenemos que hacer una valoración del riesgo para saber cuándo tenemos que alertarla para que se proteja de esa situación peligrosa y que encuentre herramientas para salir.

Y si sospecháis o se confirma que hay violencia de género, ¿cómo actuáis los profesionales sanitarios, podéis denunciar?

Ese es el motivo porque el que creamos en protocolo de acuerdo y con la colaboración de Fiscalía. El motivo fundamental por el que hicimos este protocolo era porque entre los profesionales sanitarios había una preocupación importante por cómo actuar. Nuestra reflexión era, si ves claro que es un caso de violencia de género y la mujer no quiere denunciar, ¿qué debemos de hacer? ¿Hago un parte, incluso en contra de su voluntad? Se trataba de unas decisiones bastante importantes y no estaba claro. Por eso hemos intentado recogerlo en lo posible. Cada caso es diferente y el profesional va a ser quien tome la última decisión, pero siempre que haya una situación clara de violencia de género con riesgo importante, se va a hacer un parte judicial desde el ámbito sanitario. Ese parte judicial no es la denuncia de ella, sino una comunicación desde el ámbito sanitario a la justicia de que hay una situación de violencia de género y existen lesiones. También están esas otras situaciones en las que la mujer no reconoce que vive una situación de violencia de género porque no lo ha elaborado aún, pero nosotros sí vemos que existe esa situación, que, incluso aunque ella lo niegue, hay situación de riesgo. En ese caso, también vamos a hacer una comunicación a Fiscalía para que puedan investigarlo. Es otra forma más de actuar contra la violencia de género.

¿Cómo está funcionando este protocolo sanitario contra la violencia de género?

Funciona bien. La existencia de esta vía es importante para los profesionales sanitarios que nos veíamos en la impotencia de qué hacer. Por un lado quieres ayudarla pero por otro no que se te vaya de la consulta. Es importante cuando ella puede contar lo que le está pasando pero aun no sabe qué hacer, tenerla cerca para poder ofrecerle ayuda, darle esa fuerza que todavía no tiene para que se empodere. El protocolo ha sido muy bien acogido y es bastante utilizado cuando se requiere. Con lesiones y daños está claro que hay que hacer el parte judicial, incluso si lo sospechamos.

¿Es efectivo?

Sí, la comunicación con Fiscalía está siendo muy fluida. La finalidad es que a la mujer se la pueda proteger siempre. Esta es otra baza que tenemos para activar a la fuerzas y cuerpos de seguridad cuando hay un riesgo extremo, siempre avisando a la mujer. Desde el punto de vista sanitario, hacemos los partes para que el sistema judicial empiece a moverse. La protección no está en nuestras manos, pero de esta manera nosotros también activar el ese sistema.

¿Cómo llegan las mujeres que sufren maltrato a la consulta?

A nosotros nos llegan las mujeres de todas formas. Por motivos de salud que vienen a urgencias, sin decir muchas veces que son víctimas de violencia de género y en el transcurso de la entrevista clínica es cuando sale todo. Otras veces vienen porque han sufrido una agresión física y necesitan ayuda para esa lesión y en el transcurso nos cuentan que son víctimas y les ofrecemos todas las ayudas y llamar a la policía si hay riesgo. Otras veces vienen ya acompañadas de la policía que las ha atendido al ser agredidas. Primero para valorarlas clínica y ponerles el tratamiento que es lo primero y luego para con el parte judicial empezar el procedimiento.

Personalmente, cómo médica, ¿cómo lo vives y cómo lo viven los profesionales sanitarios, que quizá sea una de las partes menos conocidas?

Me alegra que lo preguntes porque es importante que se sepa el compromiso de los profesionales sanitarios contra la violencia de género. Desde el punto de visa sanitario es difícil porque es una situación a la vez dolorosa y agradecida. Dolorosa porque tienes delante a una mujer que lleva muchos años en una situación de sufrimiento de la cual muchas veces ni se plantea salir, te cuenta su vida en un momento porque ve una cierta empatía. Muchas veces somos los primeros a los que acuden en busca de ayuda y, a veces, cuando han salido vienen a agradecernos la labor que hicimos. Eso es muy gratificante, te da mucha alegría. Pero cuando no salen, nos frustramos, sientes rabia. Pero son emociones que tenemos que trabajar y elaborar porque estamos acostumbrados a solucionar problemas de salud. Nosotros nos dedicamos a intentar curar. Cuando ves a alguien a quien le han hecho tanto daño sientes dolor.

¿Cómo de importante es la empatía y la formación en género de los profesionales sanitarios?

Es fundamental ponerse en el lugar de ella dede el punto de vista profesional porque es la única forma en la que llegas a darte cuenta de cuál es la situación de la mujer y a entender lo que ha sufrido y porqué aun no ha sido capaz de salir de ahí. Hay que conocer muy bien la estructura de la violencia de género, por eso hacemos cursos de formación. Eso te da el conocimiento para saber cómo actuar. En el momento en que se ve entendida es cuando se abre. Muchas veces me dicen ‘es la primera vez que alguien me pregunta por esto’. El verse comprendida les da la fuerza para empezar a salir.

¿Qué recomendarías a un profesional sanitario o a cualquier persona que quiera ayudar a una mujer que está sufriendo violencia de género?

Lo fundamental es esperar a que el ritmo lo marque ella, no atropellarla, ni darle prisa. A la mujer que sufre maltrato hay que acompañarla en el camino que sienta que no está sola y pueda sentir la confianza con el profesional para contar lo que siente. Respetar su ritmo es fundamental para que ella además pueda tomar las decisiones, pero siempre valorando el riesgo para su vida. Muchas veces ellas ni se dan cuenta del riesgo en el que están.