Gemma Mengual, Premio Nacional de Deporte 2005, la única con 4 oros europeos. | GJB / GTRES

Gemma Mengual: "Ver el vaso medio lleno es la única forma de avanzar"

A la ex-olímpica le van los retos, por eso la veremos esta semana como participante en 'El Desafío' (Antena 3), después de acabar un master de negocios en liderazgo. 

Ester Aguado|Woman.es

Gemma, no puedes quedarte quieta... ¿cómo ha sido competir en el nuevo programa de televisión?

¡Divertidísimo! Somos 8 famosos y cada semana vereis cómo nos enfrentamos a diferentes pruebas -no todos hacemos las mismas- y hay un jurado que nos puntúa, aunque eso es lo de menos. Lo espectacular son la pruebas y los retos a los que nos enfrentamos. Ha habido de todo: momentos de subidón, de reto personal, de superación, cosas que no salen... porque de una semana a otra tienes que entrenarte y a veces, con los compromisos diarios y los niños, no es fácil encontrar el hueco. Yo creo que gustará porque es intenso y emocionante, hay riesgo... En cada programa, gana una persona y hay un ránking para elegir al ganador.

Gemma Mengual concursa en 'El Desafío', de Atresmedia, junto a Kira Miró, Pablo Pujol o Jorge Sanz. | Carlos Lopez Alvarez

También te acabas de operar la vista en Clínica Baviera, ¿necesitabas ver la vida con mejores ojos?

¡Con la que está cayendo! (risas). La verdad es que tiendo a ser optimista, aunque con los pies en la tierra y siempre desde una perspectiva de cómo puedo mejorar, como mi madre. Pero tengo una amiga que se operó hace poco y lo estaba valorando justo cuando llegó la propuesta de ser su imagen... les pregunté si podría operarme y fue todo muy fácil, porque además tenía buenísimas referencias. Hace tres meses y medio que me operé (tenía astigmatismo y miopía) y estoy encantada. Ya no tengo que preocuparme más de las gafas... porque yo soy un poco desastrito y había días que no tenía ni idea de dónde las había puesto y me volvía loca. Sin ellas podía vivir, cierto, pero había momentos puntuales en los que no veía nada (risas).

¿Pero como podías competir sin ver de lejos?

Bueno... Entrenando no me afectaba demasiado, pero al competir no veía la cara de los jueces, ni el marcador, ni la reacción del público, que a nosotras nos da la vida, como a una actriz... Siempre lo vas dejando y luego ves que es un plis. Ojalá lo hubiera hecho antes.

Ona Carbonell y Gemma Mengual, compitiendo en natación sincronizada. | Wong Maye-E / GTRES

Te defines como optimista, ¿has ido cambiando con los años?

Claro, a medida que vas madurando, el optimismo se convierte más en realismo, la vida se encarga de ello (risas), pero aún así yo no me arrugo fácilmente, me gustan los retos y siempre veo el vaso medio lleno. Es la única forma de avanzar.

¿Cómo identificaste el momento de la retirada, ya no tenías ilusión por competir?

Tal cual. De hecho, la primera vez que me retiré, en 2009, fue porque estaba cansada, llevaba 15 años de alto rendimiento y necesitaba un parón. Y ya cuando volví la segunda vez, justo antes de los JJOO de Río de Janeiro, mi ilusión por competir no era la misma. Me gustaba este deporte, pero mi garra era diferente, mis prioridades habían cambiado. Me faltaba ambición y agresividad: disfrutaba, pero sin el matar por ser la primera. Tenía la sensación de que ya lo había logrado. Me encantó ir a los últimos juegos con Ona Carbonell, pero ambas estábamos en etapas muy diferentes: yo, casi con 40 años y ella, con 26 y con un camino largo por delante... Así que cuando salí del agua en Río, me dije: ya está, ya lo he hecho todo y no sentí ni vacío, si no todo lo contrario, fue una liberación. Mi reto allí era llegar después de ser madre por partida doble...

Gemma Mengual sigue vinculada a la natación sincronizada a sus 43 años.  | Jesus Briones

¿Y cuando te levantas, no dudas respecto a tu lugar en el mundo?

No es lo normal... como siempre tengo cosas que hacer como madre, trabajadora, empresaria, emprendedora... no tengo tiempo. Si me parara a pensar, quizás sí pero no me lo puedo permitir (risas). En esta vida se podría ser mil cosas, pero digamos que estoy a gusto con mi papel.

En el momento en que te retiras definitivamente, ¿ya tienes un plan B?

Más o menos. La primera vez que lo hice, en 2009, sabía que podía volver. Era algo momentáneo, porque quería ser madre (tuvo a Nil). Pero ya entonces me planteé tener otras cosas paralelas al deporte, por si acaso. Por eso abrí el restaurante japonés, el Sugoi (Sant Cugat del Vallès), que aún regento. Volví a nadar y me quedé de nuevo embarazada de Jou, lo tuve y regresé de nuevo... y en ese trayecto me han ido saliendo cosas paralelas que me dan una seguridad. 

Además del restaurante y de colaborar con la Federación Española de Natación como asesora de perfeccionamiento, ¿en qué más ocupas tu tiempo?

Mis colaboraciones de imagen (como ésta de Clínica Baviera, es una de las Smart Girl de Samsung y embajadora de la marca de coches SsangYong) y estoy estudiando un master de negocios en EADA, un postgrado de 'Liderazgo Transformador', que me ayudará a enfocar mi futuro en el mundo de la sincro. Ahí tengo la idea de hacer algo especial, diferente, para poder seguir aportando lo que he aprendido a lo largo de estos 24 años. Ahora estoy en ese 'impasse' de acabar de definir cómo lo quiero hacer, qué más puedo sacar de mí misma, con quién me quiero aliar.

La familia Mengual, de mudanza. | @gemmamengual

¿Eres una buena líder o funcionas mejor en solitario?

Todos tenemos un poco de líder y ahora estoy aprendiendo de qué tipo soy yo... hay cuatro y se mezclan. Estoy conociéndome y estudiando mis capacidades, mis errores a la hora de encarar algunas situaciones... me está encantando. Y es duro aceptarse (risas). Yo tiendo a ser más empática, un líder que trabaja en equipo, que escucha mucho.

¿Cuál es tu mejor virtud y tu peor defecto?

Soy, básicamente, una buena persona. Soy muy fácil. Y me gusta tirar adelante siempre. ¿Un defecto? Que soy un poco desastre, muy despistada y poco organizada. A veces, me sorprendo yo misma de acordarme de las cosas (risas). 

¿Y a nivel estético? 

¡Uy, me cuido muchísimo el pelo! Y eso no quiere decir que lo tenga bien, después de tantos años de cloro y piscina... Y siempre he sido muy cremitas yo: para la cara y el cuerpo. Siempre he comido bastante bien, de todo, equilibrado, así que sigo en ello, no abuso de la proteína animal, porque me gusta más el pescado... aunque de vez en cuando me doy caprichos como el queso o el vino. Y hago deporte cuando puedo, que no es todos los días. De vez en cuando veo a mi entrenador personal, que me mete caña y me deja muerta para dos semanas (risas). También necesito nadar de vez en cuando, sentir esa sensación de ingravidez... pero con los niños poco, porque me cuesta mucho sacarles de las pantallas, ¡menos mal que tienen extraescolares!

Gemma Mengual con su hijo pequeño Jou. | GIM / GTRES

¿Qué te aportan ellos?

Muchísimas cosas, qué te voy a decir como madre... pero me enseñaron, durante el confinamiento, una asombrosa capacidad de adaptación y que necesitan muy poco para ser felices: cariño y atención. Con sólo jugar con ellos a cartas ya pasabas la tarde. Y que necesitan horarios, organización, estructurar su día a día.

Tu deporte siempre ha sido femenino, ¿nunca has sentido que tenías que dar el doble por el hecho de ser mujer?

Es algo que lo he tenido asumido desde siempre, sumando además que cuando yo empecé a competir, en el 92, era un deporte muy minoritario. Ahora ya hay chicos... de hecho yo participé en el 2015 en el primer dúo mixto en un Campeonato del Mundo, con Pau Rivas, y fue brutal. Fue una de las razones por las que volví, porque me hacía mucha ilusión. Es una sincro un pelín diferente, pero muy bonita también. En el mundo del deporte, como en toda la sociedad, empiezan a igualarse algunas cosas, pero costará años de esfuerzo.

¿Qué más planes tienes para 2021?

Bueno, inmediatos, como me acabo de mudar, ordenar todo y poner la casa a punto. ¡Esto es infernal! (risas). De hecho, he perdido las dos platas que logré en Pekín 2008... un desastre.

Bueno, he leído que diseñabas los bañadores de la selección española de sincro, quizás por ahí se abra otro camino laboral...

¡Eso es un bulo! Lo hemos hecho todas en algún momento. Ona, por ejemplo, que ha estudiado diseño en la universidad, también lo hizo. Al final se trataba de un trabajo en equipo. Yo hice una colección de biquinis con una chica que no funcionó muy bien (risas), en 2008, otra de joyas con la firma Tiqüe, porque soy gemóloga... Me gusta, y nunca digo nunca.

Gemma, tras operarse en Clínica Baviera. | Jesus Briones