woman | El lujo de ser mujer

La jugadora argentina Maria Lampropulos durante el PCA 2018. | Neil Stoddart

Las reinas del póker

Las mujeres que participan en la PokerStars Caribbean Adventure 2018 son pocas, le seguimos la pista desde la primera jornada a la mesa final donde por primera vez una de las jugadoras se ha convertido en la ganadora del torneo.

Patricia Rivera| Woman.es

Un zumbido inunda la sala, es el traqueteo de las fichas en las manos de los jugadores y la banda sonora de mis próximos tres días. Estoy en Nassau, Bahamas, en el hotel Atlantis, donde se celebra la PokerStars Caribbean Adventure 2018, uno de los torneos de póker más importantes a nivel mundial.

Aquí, entre palmeras y aguas cristalinas, casi 600 jugadores se van a disputar un premio de 1.081.000 dólares. Entre ellos un puñado de mujeres, que puedo ver dispersas por las mesas en un vistazo rápido a la sala del torneo. Cientos de mesas de póker y una gran plató, pero apenas una decena de mujeres jugadoras, crupiers alguna más.

El ‘dress code’ de la cita incluye alguna que otra excentricidad: cascos, capuchas, gorras y gafas de sol y de vez en cuando alguna camisa tropical. Esto es Bahamas, aunque estemos en pleno enero.  

Llegar hasta aquí tiene un precio, en concreto 10.300 dólares, pero el premio merece la pena. Mis conocimientos sobre póker son justitos, pero (con un poco de ayuda) acabo entendiendo por qué gente de medio mundo viaja hasta aquí y se pasa una semana sin ver casi el sol (el sol de Bahamas, les recuerdo), jugando al póker una media de doce horas diarias.

 

El torneo de póker celebrado en Bahamas. | Neil Stoddart

Según pasan los días del torneo, las mesas van siendo menos numerosas, al menos las del ‘main event’, (porque alrededor se van desarrollando torneos satélites donde los jugadores siguen jugando partida tras partida) y según desciende el número de jugadores las mujeres van siendo más visibles, porque comienzan pocas pero casi todas van superando niveles.

Uno de lo nombres más sonados es el de María Konnikova. Y es que su trayectoria es muy especial y su presencia en la PCA 2018 aún más.

María es una periodista de origen ruso (escribe una columna sobre psicología y cultura en el New York Times) y escritora (sus dos primeros libros han sido 'best sellers': ‘Cómo pensar como Sherlock Holmes’ y ‘The Confidence Game’) que hace doce meses no sabía nada de póker: “llegué al mundo del póker porque me interesaba mucho el concepto de la suerte” me cuenta en uno de los descansos del torneo, un ‘break’ de veinte minutos que los jugadores aprovechan para desconectar. “No pensé que llegaría hasta aquí, un torneo de estas dimensiones, he estado trabajando duro y entrenando, pero es difícil imaginar que llegaría a un torneo como este, es genial”.

María Konnikova se ha convertido en una jugadora profesional con la ayuda de su coach, Erik Seidel, uno de los mejores jugadores de póker de la historia: “Elegí a Erik por varias razones, no conocía a nadie tan exitoso” es una leyenda viva del póker (y también está participando en la PCA 2018),  “es una gran persona, soy muy afortunada por tenerle como mentor.” Para ello María ha llevado un riguroso entrenamiento “juego, repaso las partidas con Erik, vemos partidas, las analizo y leo mucho sobre póker también“ y todo este estudio sobre el póker y el azar, todo lo aprendido en este proceso de apenas un año, lo ha recogido en su tercer libro, ‘The Biggest Bluff’: “Mi libro trata sobre mi viaje en el mundo del póker, pero también trata sobre cómo y por qué tomamos decisiones.”

Los frutos de este intenso año y de su trabajo han llegado durante su participación en la PokerStars Caribbean Adventure 2018. María Konnikova se impuso a otros 289 jugadores en el National, (uno de los torneos paralelos al evento principal del PCA). Su victoria le valió un premio de 84.600 dólares y un ‘Platinum Pass’, un pase directo al PCA 2019 valorado en 30.000 dólares.

 

"La primera vez que participe en un torneo estaba super nerviosa. La diferencia entre la primera vez que participé y ahora son muchas, yo soy una jugadora diferente, ahora siento que me concentro más" cuenta la escritora. "Lo más importante que he aprendido este año sobre póker es que es muy, muy duro. Necesitas tener mucha paciencia y dedicarle mucho trabajo."

Otro de los grandes nombres femeninos de la cita es el de Liv Boree. Una astrofísica que aterrizó en este mundo de una forma peculiar. En 2005 participó en un reality sobre póker en Reino Unido y así comenzó su carrera: “aprendí a jugar al póker en el programa y descubrí que me encantaba este juego”, nos cuenta en otro de los 'breaks', ya en la cuarta jornada del PCA 2018 a la que han llegado 43 aspirantes (de los 582 iniciales) y entre ellas tres mujeres. A Liv Boree se le suman Maria Lampropulos, y Maria Konnikova.

“Hay pocas mujeres, pero esto definitivamente está cambiando,  cuando yo comencé a jugar hace doce años en los grandes torneos apenas podías encontrar mujeres, ahora se ven muchas más” afirma Boree. La carrera de Liv Boree vivió uno de sus puntos álgidos en 2010, cuando se hizo con el titulo de la 6ª temporada del European Poker Tour en San Remo y el premio valorado en 1.698.300 $.  “Para ser un buen jugador tienes que ser competitivo, tienes que amar la competición, pero sobre todo tienes que estar seguro de ti mismo, ser honesto contigo mismo”. Liv Boree además de ser una de las grandes jugadoras de póker de la última década  es una de las fundadoras de la fundación Raising for Effective Giving, mediante la cual gente del mundillo colaboran con varias causas.

 

 

Ma ma ma fokerpace . . . #poker #pokerface #pokerstars

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El tercer gran nombre femenino de la cita con el póker en Bahamas es el de Maria Lampropulos. Y grande con mayúsculas, porque en esta edición Maria se ha convertido en la primera mujer en ganar la PokerStars Caribbean Adventure, el millón y pico de dólares del premio y el ‘platinum pass’ para el torneo de 2019. "Estoy extremadamente agradecida por la gente que creyó en mí, especialmente mi novio. Iván siempre confió en mí y me ayudó a mejorar y crecer. Cuando tenía dudas sobre cómo había jugado, me ayudó a recuperar la confianza al contarle que puedo conseguirlo ", contaba la argentina de 36 años tras convertirse en la ganadora del PCA, agradeciendo el apoyo a su pareja, Ivan Luca, también jugador y al que María comenzó a acompañar a los torneos y que hoy ha sido testigo de su primera gran victoria. 

Maria Lampropolus se convirtió en la primera mujer en ganar el torneo de póker PCA en 2018. | Neil Stoddart

Una victoria ha marcado un antes y un después, y seguro conseguirá que muchas otras mujeres se animen a dar el paso a participar en torneos de póker. 

La gimnasta McKayla Maroney, una de las denunciantes del médico Larry Nassar.  | Dean Mouhtaropoulos / GETTY

Mckayla Maroney debía pagar 90.000 € si denunciaba abusos, pero hay solución

La modelo Chrissy Teigen ha dado a la gimnasta una salida. 

Clara Hernández | Woman.es

El caso de la excampeona olímpica estadounidense de gimnasia McKayla Maroney, que declaró hace unos meses haber sido víctima de abusos sexuales por parte del doctor Nassar, médico de su equipo, se debate entre el absurdo y lo dantesco. Especialmente desde que salió a la luz que la atleta se enfrentaba a una multa de 100.000 dólares (algo menos de 90.000 euros) si declaraba en contra de su supuesto agresor. 

Todo empezó después del verano. En plena ola de acusaciones en Hollywood por acoso sexual, algunas gimnastas decidieron dar un paso al frente y alinearse con el espíritu del movimiento #MeToo que se estaba gestando, dando luz a sus propios demonios. Así, McKayla publicó una carta abierta en Facebook (a continuación) en la que desvelaba su "horrible y personal" experiencia con Nassar. 

"La gente debería saber que estas cosas no solo pasan en Hollywood. Pasan en todas partes", escribía, antes de compartir su testimonio con los usuarios: "El doctor Larry Nassar, médico del equipo nacional de gimnasia femenina de EE UU y del equipo olímpico, abusó de mí". 

En el texto, McKayla recuerda la "peor noche de su vida": "Llevábamos volando todo el día para llegar a Tokio. Él me había dado una pastilla para dormir en el avión y lo siguiente que recuerdo es que estaba sola con él en su habitación de hotel y que me estaba dando uno de sus "tratamientos". Esa noche pensé que me moría". 

 

Watch the last part of this video in my YouTube channel! Link is in my bio ❤ #mckaylamaroney #impossible

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Al parecer, los 'tratamientos' comenzaron cuando ella solo tenía 13 años y no terminaron hasta que la olímpica dejó el equipo. 

Sin embargo, hacer pública su verdad podría no salirse gratis.  Según recoge Los Angeles Times, la gimnasta recibió en su momento una alta suma de dinero (algunos medios sostienen que 1,5 millones de dólares) de la organización a cambio de su silencio. Si, por el contrario, decidía romper el acuerdo y hacer públicos los abusos del médico, debería pagar 100.000 dólares (casi 90.000 euros). 

En diciembre, McKayla denunció al comité olímpico de gimnasia (conocida como USOC) por encubrir los actos de Nassar (algo que este negó). También demandó a su equipo, USA Gymnastic, por tratar de acallarla mediante documentos de confidencialidad (estos sostienen, por otra parte, que el acuerdo de confidencialidad y la suma de dinero fueron sugeridos por el abogado de la atleta).

¿Disparatado? El caso es que su historia ha conmovido a tantas mujeres que una de ellas ha encontrado una solución. Se trata de la modelo ChrissyTeigen, que se ha ofrecido a pagar los 100.000 dólares de multa con el fin de que McKayla deje oír su voz en los tribunales o donde haga falta... sin miedo. Su acto ya ha conseguido miles de aplausos-likes digitales en las redes y muchos la señalan como la nueva heroína del #MeToo. 

Por su parte, Larry Nassar acumula más de 140 denuncias por acoso que podrían terminar con él en prisión de por vida. Asimismo, el médico ya ha sido sentenciado a 60 años de prisión por tener imágenes de pornografía infantil. 

@ninaagdal / INSTAGRAM

Las necesarias palabras de Nina Agdal, la modelo de Victoria's Secret rechazada por sus curvas

La 'top' se alza contra el 'body shaming' después de que una revista descartara su sesión de fotos por no ajustarse al prototipo de cuerpo perfecto. 

Woman.es

Nina Agdal ha sido la última modelo en sumarse a la lucha contra el 'body shaming'. La modelo danesa ha denunciado la irrealidad de los cuerpos que, aún hoy en día, se buscan en la industria de la moda, después de que una revista (cuyo nombre no desvela) decidiera no publicar su sesión de fotos. 

 

Today, I’m disappointed and appalled at the still very harsh reality of this industry. A few months ago, I agreed to shoot with a creative team I believed in and was excited to collaborate with. When my agent received an unapologetic email concluding they would not run my cover/story because it “did not reflect well on my talent” and “did not fit their market,” the publisher claimed my look deviated from my portfolio and that I did not fit into the (sample size) samples, which is completely false. If anyone has any interest in me, they know I am not an average model body - I have an athletic build and healthy curves. After a tough year of taking a step back from the insensitive and unrealistic pressures of this industry and dealing with paralyzing social anxiety, I walked into that shoot as a 25 year old WOMAN feeling more comfortable in my own skin and healthier than ever before. Some days I’m a sample size, some days I’m a size 4, some a 6. I am not built as a runway model and have never been stick thin. Now more than ever, I embrace my curves and work diligently in the gym to stay strong and most of all, sane. I am proud to say that my body has evolved from when I started this crazy ride as a 16 year old GIRL with unhealthy and insufficient eating habits. So, shame on you and thank you to the publisher for reaffirming how important it is to live your truth and say it out loud, no matter who you are or what size. I decided to release an image to draw awareness and support of an issue that's bigger than just myself and affects so many people not just in the fashion industry, but in general, with the goal of bringing women from all over together in a celebration of our bodies. Let's find ways to build each other up instead of constantly finding ways to tear each other down. #bodyshaming #bodyimage #selfimage #dietculture #mybodymybusiness

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Según explica, la publicación decidió descartar sus fotos puesto que "no reflejaban todo el talento" de Nina, ya que "la ropa de muestra no le ajustaba", algo que la modelo, que incluso ha sido imagen de Victoria's Secret, desmiente y traduce a otras palabras: las revistas de moda no quieren chicas con curvas. 

Nina, que puede presumir de tener "un físico atlético y sano", ha querido lanzar un potente mensaje a raíz de su experiencia, con el objetivo de que todas las mujeres celebren la belleza de sus cuerpos, sin importar cuál sea su talla. 

 

Ready for the summer 💙🌝

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La ex de Leonardo DiCaprio, que lleva casi una década protagonizando campañas de moda para las mejores marcas y apareciendo en la portada de incontables revistas, asegura que se siente "orgullosa" de la evolución que ha experimentado su cuerpo desde que empezó en la industria "como una niña de 16 años con unos hábitos alimenticios insanos, que comía siempre menos de lo que debía", hasta ahora, que se considera "una mujer de 25 años que se siente más cómoda que nunca con su cuerpo". 

La imagen que Nina ha subido a Instagram forma parte de la polémica sesión y ha acumulado más de 130.000 'likes' en los últimos tres días. En los comentarios, sus seguidores aplauden su valentía para denunciar la parte más oscura de la moda y la sitúan como una "fuente de inspiración" en la defensa del movimiento 'body positive'.

Tanto es así que la modelo ha compartido un vídeo agradeciendo a sus fans la repercusión tan positiva que ha tenido su publicación y asegurando que esto es solo el principio de una lucha contra la dictadura de los cuerpos perfectos. ¡Bravo! 

A continuación, puedes leer el texto completo de Nina:

"Hoy estoy decepcionada y consternada por la realidad, todavía muy dura, de esta industria. Hace unos meses acepté hacer un 'shooting' con un equipo creativo en el que creía y con el que me emocionaba trabajar. Cuando mi agente recibió un correo anunciando que no publicarían mi portada ni mi sesión porque "no se reflejaba bien mi talento" y "no se ajustaba a su mercado", el editor afirmó que mi aspecto no era igual que mi 'portfolio' y que no me servía la ropa de muestra, cosa que no es verdad. Si alguien tiene algún interés en mí, sabe que no tengo un cuerpo de modelo estándar, sino una constitución atlética, un físico sano y con curvas. 

Después de un año duro en el que si un paso atrás debido a la insensibilidad y a las presiones de esta industria que me causaron una ansiedad social que me paralizaba, entré en esa sesión como una MUJER de 25 años sintiéndome más cómoda que nunca en mi propia piel. Algunos días tengo la talla de la ropa de muestra, otros días tengo una talla más y otros dos más. No estoy hecha como una modelo de pasarela y nunca he sido tan flaca. Ahora más que nunca, abrazo mis curvas y trabajo de forma aplicada en el gimnasio para mantenerme fuerte y, sobre todo, sana. Estoy orgullosa de decir que mi cuerpo ha evolucionado desde que comencé en esta locura de la moda a los 16 años, como una NIÑA con unos hábitos alimenticios insanos que comía siempre menos de lo que debía.

Así que, qué vergüenza pero gracias al editor que reafirmar lo importante que es vivir tu verdad y decirla en voz alta, sin importar quién eres o qué talla llevas. He decidido lanzar una imagen para llamar la atención y dar apoyo a este tema que es mucho más que grande que yo misma ya que afecta a mucha gente, no solo en la industria de la moda, y que tiene que ver con el objetivo de que todas las mujeres celebren sus cuerpos. Busquemos la manera de apoyarnos las unas a las otras en vez de encontrar constantemente formas de destruirnos entre nosotros."

Oprah Winfrey, durante la gala de los Globos de Oro 2018. | Handout / GETTY

Oprah for president?

La famosa presentadora norteamericana levantó al público de los Globos de Oro con su discurso sobre la igualdad. Según una encuesta, vencería a Trump. Pero hay puntos a favor y en contra.

Paka Díaz | Woman.es

Hace unos años a Oprah Winfrey se la nombraba con apellido. Hoy, la archifamosa presentadora norteamericana se ha metido en el salón de todas las casas. Vaya, que se considera de ‘la familia’, es conocida aquí y en Pekín y todos la llamamos por su nombre de pila. Con cariño, con respeto, como a una tía mayor, con éxito y con un fuerte carácter, pero con toda la confianza. Como si la conociéramos. Muchos han intentando criticar de ella su estilo ‘bossy’, de jefa -no han tenido éxito, sus fans son legión-, pero además la crítica nos recuerda que llegar donde ella ha llegado no ha debido ser fácil y ha tenido que crearse una coraza, además de un carácter de ordeno y mando. Porque Oprah, como contó en los Globos de Oro, era una niña pobre, mujer y negra.

Ella misma ha confesado los abusos que tuvo que soportar, la discriminación, el machismo y, por supuesto, el racismo. En los pasados Globos de Oro, cuando recibió el premio Cecil B. DeMille a su trayectoria -que por cierto es la primera vez que se entrega a una mujer-, dio un discurso que ha trascendido lo puramente cinematográfico o glamouroso para convertirse en el mejor grito de guerra del movimiento #MeToo o #Time’sUp y del cual no vamos a hablar porque ya se ha dicho todo y nos lo sabemos casi de memoria. De lo que sí vamos a hablar es de lo que pasó justo después cuando entre el público presente, los telespectadores y los usuarios de las redes sociales de medio mundo comenzó a circular un rumor: ¿Va a ser Oprah la próxima presidenta de los Estados Unidos?

Según una encuesta que se han apresurado a hacer en su país para conocer la opinión de los votantes, Winfrey vencería a Trump en un duelo mano a mano (50 por ciento ella, frente al 39 de él y 11 por ciento de indecisos, según una encuesta de NPR / PBS News / Marist). Aunque también es cierto que el 54% de los encuestados dijo que prefería que la presentadora no se presentara a las elecciones, quizá para no perderla como líder de opinión limpia de política. Sin embargo, los vientos presidenciales pueden soplar muy fuerte a favor de su candidatura. Ya lo clamaba Meryl Streep en la gala: "Su voz es la de un líder".

Oprah Winfrey, en el escenario de los Emmy Awards 2017. | Kevin Winter / GETTY

La actriz se ha posicionado absolutamente a favor de la presentadora norteamericana. "Ha lanzado una bomba [con su discurso]. Quiero que se presente a presidenta", dijo y añadió: "Aunque creo que ella no tenía intención de hacerlo, ahora no le queda otra opción". También aplaudió la idea el director de cine Steven Spielberg, la cadena NBC y hasta en las filas del Partido Demócrata suenan las campanillas ilusionadas con su nombre aunque, como ha resumido el demócrata Brad Anderson, quien trabajó en la campaña de Obama en 2012, "suena ridículo, lo entiendo. Pero la política es ridícula en este momento".

Vale, Oprah tiene su revista propia, un canal de televisión, una propia productora, es una de las mujeres más ricas de su país con unos 2.8000 millones de fortuna y, además, es  una líder absoluta, venerada y respetada pero, ¿es todo eso suficiente? ¿Lo es tanto como para ser presidenta? ¿Estamos banalizando la política o ya está banalizada? ¿Ha pasado la época de los presidentes provenientes de la política?

Desde luego si Donald Trump ha llegado a la Casa Blanca, no cuesta mucho pensar que hasta la peor versión de Oprah lo haría mil veces mejor que él. Si me apuran, quizá mil billones de veces mejor. Y por mucho  que el presidente Trump diga en público que sería muy divertido competir con ella (y, por supuesto, ganar, dice él) seguro que está sudando tinta china ante la mera posibilidad de que suceda porque ella sería una de las mayores contrincantes del mundo.

Oprah Winfrey tiene más de doce millones de seguidores en Instagram, frente a los casi nueve de Donald Trump. En Facebook, él tiene 24 millones de seguidores, ella ‘solo’ 11. Él gana sin embargo en Twitter, con más de 46 followers por los 41 de la presentadora (Hillary Clinton ‘solo’ tenía 21 millones). ¿Está confirmando esto que quizá los políticos van a tener que competir como ‘influencers’? Lo cierto es que hay muchas razones a favor y en contra de Oprah for President y apostaría (y no pierdo, seguro) a que ella en estos momentos está decidiendo si dar el paso… o esperar un poco más.

A FAVOR

- Tiene gancho, consigue enfervorizar a quienes la escuchan. No hay más que recordarnos a todos viendo su discurso de los Globos de Oro. ¿Se te erizaron los vellos a ti también?

- Es mujer y es afroamericana. Supondría quizá el símbolo más fuerte por la igualdad del mundo. Rompería estereotipos, fronteras, límites y hasta la mente de los más cerrados. Algo muy necesario en un país donde el supremacismo blanco da miedo y el racismo está a flor de piel, especialmente entre la policía que, también, asusta.

- La gente cree en ella. Y no en vano. Estos días, la presentadora se ha puesto botas de agua y ha visitado una zona inundada de su país donde tiene una casa. En esas inundaciones han muertos 17 personas y las imágenes de una adolescente rescatada tras pasar más de 10 horas atrapada han dado la vuelta al mundo. Trump ni se ha pasado por allí. Es una auténtica ‘influencer'. Vale, Trump también lo es pero ella sí es respetada por todos mientras que él no consigue la aprobación ni en sus propias filas

- Supondría un paso (gigante) adelante. Porque la fuerza con la que lucha por el empoderamiento femenino y su mismo ejemplo podría ser crucial en la lucha por la igualdad en EE.UU. En el gabinete de Trump solo hay tres mujeres y, según el Índice Mundial de Brecha de Género 2015 elaborado por el Foro Económico Mundial, Estados Unidos se sitúa en el puesto 28 de un total de 145 países. Vaya, que no es un ejemplo a seguir.

- Porque ilusiona. Porque sus palabras emocionan y tienen la capacidad de hacer soñar con un presente/futuro en el que de verdad las cosas sean mejores para esa mitad del mundo: “Quiero que todas las niñas que ven esto sepan que tenemos por delante un nuevo día. Y cuando amanezca lo será gracias a mujeres magníficas, muchas de las cuales están en esta sala”.

EN CONTRA

- No tiene experiencia. Claro que ser la candidata más cualificada tampoco es que jugara demasiado a favor de Hillary Clinton en 2016. Aunque por otra parte tampoco la tenía Trump y llegó a la Casa Blanca, si somos fieles a la verdad el resultado no está siendo muy bueno. En el país se echa de menos tener propuestas políticas reales, alguien que sepa.

- Sus ideas políticas no están claras. Los demócratas creen que está en su bando y es verdad que ella ha solido apoyar a candidatos de este partido -Obama y Hillary Clinton-, pero no ha militado en él. Ella no dice nada, solo se deja querer. Una pista: Oprah es una defensora de la igualdad de género y los derechos LGBT y, en cuanto a inmigración, respalda “marcar un camino hacia la ciudadanía" para los indocumentados.

- Demasiado peso sobre sus hombros. El Partido Demócrata tiene un vacío: no hay un favorito para 2020 (como lo fue Hillary Clinton en 2016, o Obama en 2012). Tantas expectativas pueden generar el efecto contrario.

- Su discurso es demagógico. Como Trump, parece que Oprah sería una candidata populista que podría conmover a muchos, pero no llegar a la raíz del problema. Quienes han trabajado con ella aseguran sin embargo que eso lo dicen porque, precisamente, no han formado parte de su equipo. Oprah es la mejor, dicen, en todo lo que hace.

- Miedo a la derrota. Su perfeccionismo natural hace que no quepa la idea de una gloriosa derrota. Si se presenta es solo para ganar. No podría gestionar no conseguirlo y esa, precisamente, es la clave que juega más a la contra de su posible carrera presidencial.