woman | El lujo de ser mujer

Viajar y decorar mesas son dos de las aficiones de Piru (dcha.), una fan de los sombreros. Tatiana (izda.) es una deportista nata y adora los placeres sencillos, como pasear a su perro por la montaña. Le gustan las buenas series y lucir antes que nadie las joyas Swarovski: "Esta temporada, me decanto por la colección Remix, versátil y asequible." | Yaiza Carretero

La Fundación FERO y Swarovski se unen en la lucha contra el cáncer de mama

Dos mujeres, una causa. La misma que nos une a todas: la lucha contra el cáncer de mama. La Fundación Fero y Swarovski unen sus fuerzas. 

Texto: Myriam Serrano / Fotografía: Yaiza Carreteno

Con una sonrisa y mucha sensibilidad, Piru Cantarell, directora de la Fundación FERO, impulsada por el doctor José Baselga para la investigación oncológica, y Tatiana Santamaría, directora general de Swarovski en España, afrontan esta conversación. Woman estuvo presente para aprender y saber más sobre la responsabilidad de las empresas en causas que atañen a la conciencia social en general y a las mujeres en particular.

¿Por qué es tan importante el apoyo de las grandes empresas? 

Piru Cantarell: Para concienciar al público de que todos juntos podemos contribuir a mejorar la calidad de vida de la sociedad, específicamente a las mujeres que luchan contra el cáncer, y por el bien común. Swarovski ha tomado con Fero el compromiso para seguir aportando medios para la investigación, tanto a título económico como personal.

Tatiana Santamaría: En el año 2000, la firma lanzó su primera iniciativa de responsabilidad corporativa llamada 'Swarovski Waterschool'. En 2012, se creó un equipo para liderar el área de sostenibilidad y empezamos la colaboración con la Fundación Fero y la iniciativa 'Pink Hope' para poder contribuir en su labor de concienciación e investigación contra el cáncer. Desde entonces, seguimos aportando nuestro granito de arena. Pretendemos crear valor a largo plazo para nuestros clientes, consumidores y empleados, intentando que el negocio tenga un propósito que vaya más allá del comercial.

¿Qué otro tipo de implicaciones hay, además de donar dinero? 

Piru: No solo se trata de un tema económico, es sobre todo un compromiso por parte de Swarovski y de la gente que trabaja en la empresa. Si no hay un vínculo emocional, este tipo de ayudas no se llegan a materializar.

Tatiana: Donamos un porcentaje de las ventas recaudadas para la lucha contra el cáncer de mama, intentamos hacer la causa más visible y relevante, participamos en la Cena de la Fundación Fero, donde se entregan premios y becas a investigadores. Y como parte de nuestros valores, facilitamos que los empleados que quieran colaborar con un proyecto social del ámbito que deseen, puedan destinar parte de su jornada laboral a tal fin. 

Piru Cantarell, con camisa blanca, lleva pulsera y pendientes de la colección otoño-invierno Swarovski. Tatiana Santamaría, de pie con vestido negro y collar y pulsera de Atelier Swarovski, diseñados por Jason Wu para la colección O-I 2017-18. | Yaiza Carretero

Cada vez hay más empresas que están por la labor...

Piru: Afortunadamente, la sociedad es cada vez más consciente de lo que es el cáncer y de cómo podemos contribuir a mejorar la calidad de vida de las personas que lo padecen. Además de la moda y el lujo, hay otros muchos sectores que lo hacen de una manera desinteresada y altruista, como asociaciones de deportes, empresas de nutrición y alimentación o laboratorios dermatológicos.

Tatiana: Y que así siga, es una buena noticia. Cada vez hay más empresas en todos los ámbitos que incorporan este pilar en su estrategia y desean colaborar de forma activa y voluntaria, tratando de generar valor y mejorar distintas facetas.

¿Qué tipo de satisfacción personal reporta el compromiso social?

Piru: La gente quiere devolver a la sociedad lo que esta le ha dado. Y no es solo un compromiso de un sector adinerado de la sociedad sino de todas las personas, individualmente, a las que les ha tocado la enfermedad de alguna manera.

Tatiana: Sentirse bien por contribuir, ayudar, apoyar, en general, por dar algo a alguien que lo necesita y hacerlo de forma desinteresada.

Parece que por fin se ha perdido el miedo a la palabra cáncer...

Piru: Totalmente. Antes era sinónimo de muerte, no había suficiente información. Hoy hay campañas de difusión y de divulgación sobre la enfermedad que hacen que la gente esté más tranquila. La investigación es continua y sus resultados espectaculares: el cáncer de mama es un buen ejemplo de ello. Hasta hace pocos años, la gente escondía que padecía la enfermedad. Ahora ya no es una palabra tabú. Se convive con ella. Se habla de una manera más abierta. Se sabe más de la enfermedad aunque hay que tener cuidado de no estar “sobre informado". La gente comparte su dolor, sus experiencias. Los pacientes y ex pacientes ayudan a otros. Las mujeres somos excepcionales en estos casos, somos fuertes y valientes y apoyamos a otras mujeres con cáncer. 

Tatiana: Cada vez hay más gente que padece esta enfermedad y se ha normalizado. Además, el hecho de que haya algunos de ellos que tienen tratamiento con un alto porcentaje de éxito también ayuda a que la enfermedad se encare desde un punto de vista más “positivo”.

¿Qué hay que hacer para avanzar?

Piru: Apostar por la investigación, para lo que se necesitan muchos recursos económicos. Desde Fero hemos conseguido que la sociedad civil se implique con proyectos que pueden llegar a salvar muchas vidas. Además, por supuesto, de seguir una buena alimentación, realizar actividad física continuada, no fumar; en resumen, crear un ambiente de salud. Y mantener una actitud positiva ante la vida, se lo repito siempre a mis hijos.

Tatiana: Seguir con la labor de concienciación, y que se inviertan más medios y recursos en investigación de cara a entender mejor los factores que lo provocan, a desarrollar tratamientos que sean más personalizados y, por tanto, mucho más eficaces. 

¿Qué hemos aprendido de la crisis?

Piru: Mucho y a todos los niveles. A ser pacientes, a tener una actitud más abierta, escuchar, relativizar... Se pierde el miedo, te hace más fuerte, se aprenden cosas nuevas que no te habías planteado antes, se refuerzan vínculos, se aporta valor real a las situaciones... Te das cuenta que las cosas sencillas son las que realmente importan.

Tatiana: Más que crisis, a la que veo una connotación muy negativa, prefiero referirme a ello como a un proceso de cambio. Ya que al final no deja de ser una oportunidad de enfrentarte a una nueva situación que implica un proceso de transformación profesional o personal, que requiere de toma de conciencia, de un proceso de aprendizaje y de adaptación y que según se enfoque te puede hacer evolucionar, crecer y ser más fuerte. En cualquier caso, algo temporal y que se puede superar, dependiendo de la actitud. También es muy importante poner en contexto y saber relativizar. 

La dos sois directoras, ¿utilizáis la ropa y los complementos para dar una imagen determinada? 

Piru: Sí y no. Tengo un estilo sencillo y cómodo. No me gusta ir demasiado arreglada, aunque cuando voy a reuniones siempre pienso antes lo que me voy a poner.

Tatiana: Claro, aunque es algo que varía en función de la ocasión o el momento del día. Te diría incluso que depende del estado de ánimo con el que te levantas.

¿Os ha tocado demostrar más en vuestro cargo por ser mujeres?

Piru: No, aunque pensándolo bien, en mi anterior etapa profesional, dedicada a las subastas de arte, tuve que luchar por hacerme un hueco como subastadora, pues en las casas inglesas era un cargo casi exclusivo de hombres.

Tatiana: No puedo decir que haya sido el caso. Creo que cada uno, independientemente de su género, tiene su propio nivel de exigencia. Me gusta mi trabajo, le dedico mucho tiempo y me gusta pensar que intento y lo hago mejor cada día. Tal vez en algún momento un manager te puede haber exigido más, pero creo que siempre sobre la premisa que podía ir todavía más allá y no por ser mujer. Cosa que también es un aprendizaje. 

Un tándem brillante. Con el mismo tesón con el que se entrena para participar en triatlones, Tatiana Santamaría dirige, desde 2012, la división de artículos para el público final de Swarovski Ibérica, una empresa con firmes valores de responsabilidad social. Su complicidad con Piru Cantarell es evidente. "El doctor Baselga es una eminencia y su  fundación busca erradicar la enfermedad y mejorar la calidad de vida de los pacientes", explica Tatiana. | Yaiza Carretero

Durante vuestra carrera, ¿habéis notado el peso del sexismo? 

Piru: Sinceramente, no. Siempre he estado rodeada de hombres que han confiado en mí y que me han apoyado en mi trabajo y en la toma de decisiones. 

Tatiana: Quizás, hace muchos años, a nivel empresarial era raro ver a mujeres ocupando posiciones directivas, y si era el caso, eran muy específicas en los campos de marketing, relaciones públicas o recursos humanos. Porque creo que se pensaba que estaba más ligado a las competencias que pudiera tener una mujer. Afortunadamente, la situación se va normalizando y cada vez es más frecuente que las mujeres ocupen otras posiciones, también de dirección, y cómo no, que los hombres también lo hagan en otros ámbitos tradicionalmente femeninos. 

¿Cómo veis el feminismo de antes y el de ahora, tan de actualidad?

Piru: Las nuevas generaciones feministas distan mucho de las épocas de las sufragistas. Los tiempos cambian y el papel de la mujer evoluciona con ellos. Lo veo como un proceso que no se detiene ni se detendrá.

Tatiana: Creo que ha habido un cambio importante, sobre todo, en la pasión y energía con la que se luchaba para reivindicar y conseguir unos mínimos criterios de igualdad, así como en el estereotipo de mujer feminista. Aunque supongo que sin ellas, hoy tampoco estaríamos donde estamos. Este cambio ha sido a una posición más reflexiva y estratégica, si quieres, donde se reconoce nuestras diferencias y se busca más el debate, la concienciación, la reclamación de más derechos, políticas y acciones que realmente mejoren las condiciones de vida de todas las mujeres. 

La jugadora argentina Maria Lampropulos durante el PCA 2018. | Neil Stoddart

Las reinas del póker

Las mujeres que participan en la PokerStars Caribbean Adventure 2018 son pocas, le seguimos la pista desde la primera jornada a la mesa final donde por primera vez una de las jugadoras se ha convertido en la ganadora del torneo.

Patricia Rivera| Woman.es

Un zumbido inunda la sala, es el traqueteo de las fichas en las manos de los jugadores y la banda sonora de mis próximos tres días. Estoy en Nassau, Bahamas, en el hotel Atlantis, donde se celebra la PokerStars Caribbean Adventure 2018, uno de los torneos de póker más importantes a nivel mundial.

Aquí, entre palmeras y aguas cristalinas, casi 600 jugadores se van a disputar un premio de 1.081.000 dólares. Entre ellos un puñado de mujeres, que puedo ver dispersas por las mesas en un vistazo rápido a la sala del torneo. Cientos de mesas de póker y una gran plató, pero apenas una decena de mujeres jugadoras, crupiers alguna más.

El ‘dress code’ de la cita incluye alguna que otra excentricidad: cascos, capuchas, gorras y gafas de sol y de vez en cuando alguna camisa tropical. Esto es Bahamas, aunque estemos en pleno enero.  

Llegar hasta aquí tiene un precio, en concreto 10.300 dólares, pero el premio merece la pena. Mis conocimientos sobre póker son justitos, pero (con un poco de ayuda) acabo entendiendo por qué gente de medio mundo viaja hasta aquí y se pasa una semana sin ver casi el sol (el sol de Bahamas, les recuerdo), jugando al póker una media de doce horas diarias.

 

El torneo de póker celebrado en Bahamas. | Neil Stoddart

Según pasan los días del torneo, las mesas van siendo menos numerosas, al menos las del ‘main event’, (porque alrededor se van desarrollando torneos satélites donde los jugadores siguen jugando partida tras partida) y según desciende el número de jugadores las mujeres van siendo más visibles, porque comienzan pocas pero casi todas van superando niveles.

Uno de lo nombres más sonados es el de María Konnikova. Y es que su trayectoria es muy especial y su presencia en la PCA 2018 aún más.

María es una periodista de origen ruso (escribe una columna sobre psicología y cultura en el New York Times) y escritora (sus dos primeros libros han sido 'best sellers': ‘Cómo pensar como Sherlock Holmes’ y ‘The Confidence Game’) que hace doce meses no sabía nada de póker: “llegué al mundo del póker porque me interesaba mucho el concepto de la suerte” me cuenta en uno de los descansos del torneo, un ‘break’ de veinte minutos que los jugadores aprovechan para desconectar. “No pensé que llegaría hasta aquí, un torneo de estas dimensiones, he estado trabajando duro y entrenando, pero es difícil imaginar que llegaría a un torneo como este, es genial”.

María Konnikova se ha convertido en una jugadora profesional con la ayuda de su coach, Erik Seidel, uno de los mejores jugadores de póker de la historia: “Elegí a Erik por varias razones, no conocía a nadie tan exitoso” es una leyenda viva del póker (y también está participando en la PCA 2018),  “es una gran persona, soy muy afortunada por tenerle como mentor.” Para ello María ha llevado un riguroso entrenamiento “juego, repaso las partidas con Erik, vemos partidas, las analizo y leo mucho sobre póker también“ y todo este estudio sobre el póker y el azar, todo lo aprendido en este proceso de apenas un año, lo ha recogido en su tercer libro, ‘The Biggest Bluff’: “Mi libro trata sobre mi viaje en el mundo del póker, pero también trata sobre cómo y por qué tomamos decisiones.”

Los frutos de este intenso año y de su trabajo han llegado durante su participación en la PokerStars Caribbean Adventure 2018. María Konnikova se impuso a otros 289 jugadores en el National, (uno de los torneos paralelos al evento principal del PCA). Su victoria le valió un premio de 84.600 dólares y un ‘Platinum Pass’, un pase directo al PCA 2019 valorado en 30.000 dólares.

 

"La primera vez que participe en un torneo estaba super nerviosa. La diferencia entre la primera vez que participé y ahora son muchas, yo soy una jugadora diferente, ahora siento que me concentro más" cuenta la escritora. "Lo más importante que he aprendido este año sobre póker es que es muy, muy duro. Necesitas tener mucha paciencia y dedicarle mucho trabajo."

Otro de los grandes nombres femeninos de la cita es el de Liv Boree. Una astrofísica que aterrizó en este mundo de una forma peculiar. En 2005 participó en un reality sobre póker en Reino Unido y así comenzó su carrera: “aprendí a jugar al póker en el programa y descubrí que me encantaba este juego”, nos cuenta en otro de los 'breaks', ya en la cuarta jornada del PCA 2018 a la que han llegado 43 aspirantes (de los 582 iniciales) y entre ellas tres mujeres. A Liv Boree se le suman Maria Lampropulos, y Maria Konnikova.

“Hay pocas mujeres, pero esto definitivamente está cambiando,  cuando yo comencé a jugar hace doce años en los grandes torneos apenas podías encontrar mujeres, ahora se ven muchas más” afirma Boree. La carrera de Liv Boree vivió uno de sus puntos álgidos en 2010, cuando se hizo con el titulo de la 6ª temporada del European Poker Tour en San Remo y el premio valorado en 1.698.300 $.  “Para ser un buen jugador tienes que ser competitivo, tienes que amar la competición, pero sobre todo tienes que estar seguro de ti mismo, ser honesto contigo mismo”. Liv Boree además de ser una de las grandes jugadoras de póker de la última década  es una de las fundadoras de la fundación Raising for Effective Giving, mediante la cual gente del mundillo colaboran con varias causas.

 

 

Ma ma ma fokerpace . . . #poker #pokerface #pokerstars

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El tercer gran nombre femenino de la cita con el póker en Bahamas es el de Maria Lampropulos. Y grande con mayúsculas, porque en esta edición Maria se ha convertido en la primera mujer en ganar la PokerStars Caribbean Adventure, el millón y pico de dólares del premio y el ‘platinum pass’ para el torneo de 2019. "Estoy extremadamente agradecida por la gente que creyó en mí, especialmente mi novio. Iván siempre confió en mí y me ayudó a mejorar y crecer. Cuando tenía dudas sobre cómo había jugado, me ayudó a recuperar la confianza al contarle que puedo conseguirlo ", contaba la argentina de 36 años tras convertirse en la ganadora del PCA, agradeciendo el apoyo a su pareja, Ivan Luca, también jugador y al que María comenzó a acompañar a los torneos y que hoy ha sido testigo de su primera gran victoria. 

Maria Lampropolus se convirtió en la primera mujer en ganar el torneo de póker PCA en 2018. | Neil Stoddart

Una victoria ha marcado un antes y un después, y seguro conseguirá que muchas otras mujeres se animen a dar el paso a participar en torneos de póker. 

La gimnasta McKayla Maroney, una de las denunciantes del médico Larry Nassar.  | Dean Mouhtaropoulos / GETTY

Mckayla Maroney debía pagar 90.000 € si denunciaba abusos, pero hay solución

La modelo Chrissy Teigen ha dado a la gimnasta una salida. 

Clara Hernández | Woman.es

El caso de la excampeona olímpica estadounidense de gimnasia McKayla Maroney, que declaró hace unos meses haber sido víctima de abusos sexuales por parte del doctor Nassar, médico de su equipo, se debate entre el absurdo y lo dantesco. Especialmente desde que salió a la luz que la atleta se enfrentaba a una multa de 100.000 dólares (algo menos de 90.000 euros) si declaraba en contra de su supuesto agresor. 

Todo empezó después del verano. En plena ola de acusaciones en Hollywood por acoso sexual, algunas gimnastas decidieron dar un paso al frente y alinearse con el espíritu del movimiento #MeToo que se estaba gestando, dando luz a sus propios demonios. Así, McKayla publicó una carta abierta en Facebook (a continuación) en la que desvelaba su "horrible y personal" experiencia con Nassar. 

"La gente debería saber que estas cosas no solo pasan en Hollywood. Pasan en todas partes", escribía, antes de compartir su testimonio con los usuarios: "El doctor Larry Nassar, médico del equipo nacional de gimnasia femenina de EE UU y del equipo olímpico, abusó de mí". 

En el texto, McKayla recuerda la "peor noche de su vida": "Llevábamos volando todo el día para llegar a Tokio. Él me había dado una pastilla para dormir en el avión y lo siguiente que recuerdo es que estaba sola con él en su habitación de hotel y que me estaba dando uno de sus "tratamientos". Esa noche pensé que me moría". 

 

Watch the last part of this video in my YouTube channel! Link is in my bio ❤ #mckaylamaroney #impossible

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Al parecer, los 'tratamientos' comenzaron cuando ella solo tenía 13 años y no terminaron hasta que la olímpica dejó el equipo. 

Sin embargo, hacer pública su verdad podría no salirse gratis.  Según recoge Los Angeles Times, la gimnasta recibió en su momento una alta suma de dinero (algunos medios sostienen que 1,5 millones de dólares) de la organización a cambio de su silencio. Si, por el contrario, decidía romper el acuerdo y hacer públicos los abusos del médico, debería pagar 100.000 dólares (casi 90.000 euros). 

En diciembre, McKayla denunció al comité olímpico de gimnasia (conocida como USOC) por encubrir los actos de Nassar (algo que este negó). También demandó a su equipo, USA Gymnastic, por tratar de acallarla mediante documentos de confidencialidad (estos sostienen, por otra parte, que el acuerdo de confidencialidad y la suma de dinero fueron sugeridos por el abogado de la atleta).

¿Disparatado? El caso es que su historia ha conmovido a tantas mujeres que una de ellas ha encontrado una solución. Se trata de la modelo ChrissyTeigen, que se ha ofrecido a pagar los 100.000 dólares de multa con el fin de que McKayla deje oír su voz en los tribunales o donde haga falta... sin miedo. Su acto ya ha conseguido miles de aplausos-likes digitales en las redes y muchos la señalan como la nueva heroína del #MeToo. 

Por su parte, Larry Nassar acumula más de 140 denuncias por acoso que podrían terminar con él en prisión de por vida. Asimismo, el médico ya ha sido sentenciado a 60 años de prisión por tener imágenes de pornografía infantil. 

@ninaagdal / INSTAGRAM

Las necesarias palabras de Nina Agdal, la modelo de Victoria's Secret rechazada por sus curvas

La 'top' se alza contra el 'body shaming' después de que una revista descartara su sesión de fotos por no ajustarse al prototipo de cuerpo perfecto. 

Woman.es

Nina Agdal ha sido la última modelo en sumarse a la lucha contra el 'body shaming'. La modelo danesa ha denunciado la irrealidad de los cuerpos que, aún hoy en día, se buscan en la industria de la moda, después de que una revista (cuyo nombre no desvela) decidiera no publicar su sesión de fotos. 

 

Today, I’m disappointed and appalled at the still very harsh reality of this industry. A few months ago, I agreed to shoot with a creative team I believed in and was excited to collaborate with. When my agent received an unapologetic email concluding they would not run my cover/story because it “did not reflect well on my talent” and “did not fit their market,” the publisher claimed my look deviated from my portfolio and that I did not fit into the (sample size) samples, which is completely false. If anyone has any interest in me, they know I am not an average model body - I have an athletic build and healthy curves. After a tough year of taking a step back from the insensitive and unrealistic pressures of this industry and dealing with paralyzing social anxiety, I walked into that shoot as a 25 year old WOMAN feeling more comfortable in my own skin and healthier than ever before. Some days I’m a sample size, some days I’m a size 4, some a 6. I am not built as a runway model and have never been stick thin. Now more than ever, I embrace my curves and work diligently in the gym to stay strong and most of all, sane. I am proud to say that my body has evolved from when I started this crazy ride as a 16 year old GIRL with unhealthy and insufficient eating habits. So, shame on you and thank you to the publisher for reaffirming how important it is to live your truth and say it out loud, no matter who you are or what size. I decided to release an image to draw awareness and support of an issue that's bigger than just myself and affects so many people not just in the fashion industry, but in general, with the goal of bringing women from all over together in a celebration of our bodies. Let's find ways to build each other up instead of constantly finding ways to tear each other down. #bodyshaming #bodyimage #selfimage #dietculture #mybodymybusiness

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Según explica, la publicación decidió descartar sus fotos puesto que "no reflejaban todo el talento" de Nina, ya que "la ropa de muestra no le ajustaba", algo que la modelo, que incluso ha sido imagen de Victoria's Secret, desmiente y traduce a otras palabras: las revistas de moda no quieren chicas con curvas. 

Nina, que puede presumir de tener "un físico atlético y sano", ha querido lanzar un potente mensaje a raíz de su experiencia, con el objetivo de que todas las mujeres celebren la belleza de sus cuerpos, sin importar cuál sea su talla. 

 

Ready for the summer 💙🌝

Una publicación compartida de Nina Agdal (@ninaagdal) el

La ex de Leonardo DiCaprio, que lleva casi una década protagonizando campañas de moda para las mejores marcas y apareciendo en la portada de incontables revistas, asegura que se siente "orgullosa" de la evolución que ha experimentado su cuerpo desde que empezó en la industria "como una niña de 16 años con unos hábitos alimenticios insanos, que comía siempre menos de lo que debía", hasta ahora, que se considera "una mujer de 25 años que se siente más cómoda que nunca con su cuerpo". 

La imagen que Nina ha subido a Instagram forma parte de la polémica sesión y ha acumulado más de 130.000 'likes' en los últimos tres días. En los comentarios, sus seguidores aplauden su valentía para denunciar la parte más oscura de la moda y la sitúan como una "fuente de inspiración" en la defensa del movimiento 'body positive'.

Tanto es así que la modelo ha compartido un vídeo agradeciendo a sus fans la repercusión tan positiva que ha tenido su publicación y asegurando que esto es solo el principio de una lucha contra la dictadura de los cuerpos perfectos. ¡Bravo! 

A continuación, puedes leer el texto completo de Nina:

"Hoy estoy decepcionada y consternada por la realidad, todavía muy dura, de esta industria. Hace unos meses acepté hacer un 'shooting' con un equipo creativo en el que creía y con el que me emocionaba trabajar. Cuando mi agente recibió un correo anunciando que no publicarían mi portada ni mi sesión porque "no se reflejaba bien mi talento" y "no se ajustaba a su mercado", el editor afirmó que mi aspecto no era igual que mi 'portfolio' y que no me servía la ropa de muestra, cosa que no es verdad. Si alguien tiene algún interés en mí, sabe que no tengo un cuerpo de modelo estándar, sino una constitución atlética, un físico sano y con curvas. 

Después de un año duro en el que si un paso atrás debido a la insensibilidad y a las presiones de esta industria que me causaron una ansiedad social que me paralizaba, entré en esa sesión como una MUJER de 25 años sintiéndome más cómoda que nunca en mi propia piel. Algunos días tengo la talla de la ropa de muestra, otros días tengo una talla más y otros dos más. No estoy hecha como una modelo de pasarela y nunca he sido tan flaca. Ahora más que nunca, abrazo mis curvas y trabajo de forma aplicada en el gimnasio para mantenerme fuerte y, sobre todo, sana. Estoy orgullosa de decir que mi cuerpo ha evolucionado desde que comencé en esta locura de la moda a los 16 años, como una NIÑA con unos hábitos alimenticios insanos que comía siempre menos de lo que debía.

Así que, qué vergüenza pero gracias al editor que reafirmar lo importante que es vivir tu verdad y decirla en voz alta, sin importar quién eres o qué talla llevas. He decidido lanzar una imagen para llamar la atención y dar apoyo a este tema que es mucho más que grande que yo misma ya que afecta a mucha gente, no solo en la industria de la moda, y que tiene que ver con el objetivo de que todas las mujeres celebren sus cuerpos. Busquemos la manera de apoyarnos las unas a las otras en vez de encontrar constantemente formas de destruirnos entre nosotros."