'Will and Grace' vuelve con una mirada feminista. | ImDb

Cuando las estrellas (femeninas) reescribieron su vida de ficción

'Will & Grace' ha vuelto... con un 'twist' feminista a exigencia de su protagonista, Debra Messing. Y no es la única vez que una actriz ha logrado que se reescriba un guión a mayor gloria de la igualdad de género. 

Ana Cortizo | Woman.es

Oh, sí. ¡Will & Grace ha vuelto! Y hemos disfrutado a lo grande con las nuevas andanzas de nuestro abogado gay y nuestra interiorista neurótica preferidos. Pero los años no pasan en balde. Y no nos referimos a las canas que peinan ya Debra Messing y Eric McCormack, protagonistas de la serie, sino a que los personajes son más maduros, las andanzas erótico-festivas de Will, más explícitas y menos estereotipadas y el espíritu de Grace, más feminista que nunca. Este último punto fue la única petición que hizo la protagonista, Debra Messing, para volver a encarnar al personaje 20 años después. Y es que, en ocasiones, las mujeres deben mantenerse firmes para que ciertos mensajes lleguen al público. A continuación, tres momentos en los que ellas consiguieron que triunfara la mirada femenina... y marcaron un hito en la historia de la igualdad de género en pantalla. 

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Joanna Kramer no es una arpía

Meryl Streep entró en la suite del hotel donde estaban el director, el productor y el actor principal de 'Kramer contra Kramer' y les explicó todas las razones por las que Joanna Kramer, la protagonista femenina, estaba mal concebida. Era frívola, dejaba a su marido por razones brumosas, no se sabía por qué volvía a por su hijo y cuando cedía la custodia a su ex marido, lo hacía más por su propia libertad que por el bien del niño. Cuando salió de la habitación, los tres hombres se miraron desconcertados. Allí había un malentendido. Aquella actriz emergente creía que le estaban ofreciendo el papel principal de la película y no el secundario de apenas dos minutos por el que la habían llamado. Y, sin embargo, Dustin Hoffman dijo: “Esa era Joanna”. Las sugerencias de Streep pasaron a formar parte del guión. Hoffman se lo pasó en grande torturando a la joven actriz para que lo diera todo en pantalla y Meryl salió del trance con su primer Oscar bajo el brazo y la satisfacción de haber puesto una pica en el Flandes machirulo del Hollywood de finales de los 70. 

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Sí, soy gay

Ellen DeGeneres tenia 38 años y estaba harta de esconderse. Por eso soltó su famoso “Sí, soy gay” en pleno show de Oprah Winfrey, la tribuna más pública de la televisión estadounidense en aquel año del señor de 1997. Pero la actriz quería más. Quería que su personaje en la 'sitcom' que llevaba su nombre saliera del armario en consonancia. Y, sorprendentemente, los productores de 'Ellen' la apoyaron. Escribieron el episodio clave en gran secreto, con el nombre clave de 'El cachorro', y lo imprimieron en papel rojo oscuro para que no pudiera fotocopiarse. Aun así, los rumores hicieron que 44 millones de personas se sentaran aquella noche ante la televisión para ver si, de verdad, Ellen salía del armario en horario de máxima audiencia. 

Lo hizo. De nuevo ante Oprah Winfrey, en el papel de la psicologa de su personaje, y con la misma frase: “Sí, soy gay”. La comunidad LGTBIQ (que entonces era LGT, como mucho) se volvió loca de entusiasmo. Pero Ellen pagó el precio. La llamaron “Ellen Degenerada”, la cadena renovó la serie, pero con una advertencia sobre su “contenido adulto” (aparte de un personaje gay, no lo tenía) y las audiencias no se lo perdonaron. Su sinceridad le costó la cancelación de 'Ellen' y una depresión de órdago. 20 años después, con un Emmy y un Peabody por aquel episodio, su propio 'talk show' y una medalla presidencial por su valor en ese momento (¿quién puede ver el discurso al respecto de Barack Obama sin que los pelos se le pongan como escarpias?), esperamos que sienta que el karma le ha compensado con creces. 

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Si un hombre puede, yo puedo

¿Y si, en vez de reescribir un personaje femenino, hacemos todo lo contrario? Sandra Bullock buscó deliberadamente papeles escritos para hombres para asegurarse de que estaban libres de tópicos irritantes (léase: crisis de llanto aliviadas a base de helado, compras compulsivas, menciones a la maternidad y subtrama amorosa obligatoria). Encontró lo que buscaba en el guión de 'Expertos en crisis', una película sobre un asesor político en desgracia que encuentra trabajo para un candidato a la presidencia de Bolivia. Bullock exigió que no se modificara nada más allá de los pronombres personales. Por eso su personaje, Jane, lucha contra la adicción y la enfermedad mental, tiene un archienemigo al que vencer, un dilema moral y ningún interés por el romance. “Hemos inaugurado un género”, bromeó Bullock en el Festival de Toronto. Y ahí se creció un poco, porque hay precedentes: el papel de Sigourney Weaver en 'Alien' fue escrito sin género asignado, y Angelina Jolie también hizo que su personaje en 'Salt' diera el salto transgénero. Pero no se lo tendremos en cuenta porque, cada vez que una estrella consigue dar un pasito hacia la igualdad de género y el fin de la tontería, nos sentimos inmensamente felices. 

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