Adèle Haenel a su llegada a los premios César. | Pascal Le Segretain / GETTY

La espantada de Adèle Haenel y otras actrices en la gala de los premios César al ganar Roman Polanski el premio a mejor director

La distinción a Polanski ha generado una indignación en el sector que ha estallado definitivamente. 

Woman.es

La película 'Los Miserables', que ya ganó el Goya a la mejor cinta extranjera hace unas semanas, ha sido la gran triunfadora de la 45 edición de los premios César, los más prestigiosos de la industria cinematográfica francesa, entregados por la Academia Francesa de Cine, pero la noche no será recordada en la historia por los ganadores de los premios, sino por todo lo que ocurrió los días previos a la gala y, sobre todo, por lo que ha tenido lugar durante la misma.

Toda la polémica ha girado entorno a la figura de Roman Polanski, el director parisino, acusado de violación por varias mujeres, siendo el caso más grave el de una persona que tenía 13 años en el momento de la agresión, que presuntamente tuvo lugar en 1977 en Estados Unidos, en la residencia de Jack Nicholson concretamente, país de cuya justicia es prófugo desde el día a que se leyera su sentencia. Ese caso le ha perseguido toda su vida -se han ido sumando más acusaciones de abusos sexuales y violación, la última el pasado mes de noviembre-, pero no ha impedido que a lo largo de su carrera haya sido reconocido con premios de la talla de la Palma de Oro en Cannes, ocho César o el Oscar a mejor director por 'El pianista' -año 2003-, que no acudió a recoger en persona. 

Pero una parte de la sociedad francesa ha dicho basta, y parte de la industria del cine del país galo ha estallado por las doce nominaciones que la última película de Polanski, 'El oficial y la espía', ha recibido para estos César. La presión social, con durísimas críticas lideradas por la prestigiosa actriz francesa Adèle Haènel, obligó a la dirección de la Academia a dimitir en bloque pocos días antes de celebrarse la gala. Una gala que ha estado protagonizada por protestas del colectivo feminista en la parisina plaza de Ternes, lo más cerca que el dispositivo de seguridad les ha permitido acercarse a las manifestantes a la Sala Pleyel, sede del evento.  

Ni siquiera la ausencia en la gala de Polanski, anunciada por él mismo mediante un comunicado de prensa publicado por la agencia de noticias AFP había calmado el ambiente, que también ha acabado estallando en el interior de la sala cuando se ha anunciado que el premio a mejor director recaía en el director de origen judío. En ese momento, la propia Adèle Haenel -nominada a mejor actriz protagonista- se ha levantado visiblemente enojada y se ha marchado del auditorio, seguida de la directora de 'Retrato de una mujer en llamas', Céline Sciamma, y de todo el elenco de la cinta protagonizada por la mencionada Haènel. 

Hay que tener en cuenta para entender esta enorme polémica que Haenel se ha convertido en el estandarte de lo que podríamos definir como el movimiento #MeToo francés porque ha denunciado al director Christophe Ruggia por, supuestamente, haber abusado de ella cuando era menor de edad. Días antes de la gala, aprovechando el estreno de su última película en Nueva York, le dijo al The New York Times que  “distinguir a Polanski es escupirle a la cara a todas las víctimas. Quiere decir: ‘No es tan grave violar a las mujeres”.

Además de la representación al completo de 'Retrato de una mujer en llamas' en la gala, también ha decidido no volver a salir al escenario después del premio a Polanski la maestra de ceremonias de la noche, la cómica Florence Floresti, que en el monólogo inicial ya había dejado una clarísima declaración de intenciones: “Hay 12 momentos donde vamos a tener un problema esta noche”, dijo en los primeros compases de los premios la humorista. Después de su espantada, ha publicado un stories que es el mejor resumen posible a lo que está sucediendo en el cine francés: sobre fondo negro, en mayúsculas, ha escrito "Ecoeurée", que traducido al castellano significa "disgustada", "asqueada". 

Por si fuera poco, con el paso de las horas, también se ha hecho viral en las redes sociales otro vídeo de Adèle Haènel abandonando el recinto cruzando por toda la zona de prensa al grito de "Buen trabajo pedofilia" mientras aplaudía de forma sarcástica.

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