La historietista libanesa Zeina Abirached. | D. R.

Zeina Abirached: la dibujante libanesa que ha conquistado Europa

Zeina Abirached es una de las estrellas del cómic francés. En 'Tomar refugio', escrito con el ganador del Premio Goncourt Mathias Énard, nos recuerdan que la guerra nos afecta a todos. Solo la solidaridad, la más pura expresión del amor, puede salvarnos.

Paka Díaz |Woman.es

Los trazos en blanco y negro de Zeina Abirached (Beirut, 1981) poseen un ritmo propio y un simbolismo que ayuda a sumergirse en sus historias. Así ha conseguido enamorar a los lectores europeos, entre los que se consolidado como una gran narradora cuyos dibujos hablan sin necesidad incluso de palabra.

Abirached se graduó en Bellas Artes en Líbano y se trasladó en 2004 a París, donde se especializó en animación en la Escuela Nacional de Artes Decorativas. "Llegué sin problemas, cogí un avión y al bajar ya estaba en París. Hoy eso sería impensable", explica. Entre sus obras destacan 'Me acuerdo, Beirut' (Sinsentido, 2009), 'El juego de las golondrinas' (Sinsentido, 2009) y 'El piano oriental' (Salamandra, 2016). Ahora publica 'Tomar refugio', donde Abirached hace tándem con el escritor Mathias Énard, ganador del Premio Goncourt en 2015.

Una ilustración del libro 'Tomar refugio'. | Zeina Abirached

"Mathias [Énard] me contactó, la idea original del cómic juntos es suya", explica la dibujante.

Esta novela gráfica transcurre en dos tiempos entre Afganistán y Berlín. En Afganistán, justo cuando comienza la Segunda Guerra Mundial, asistimos al encuentro de dos mujeres fascinantes, la escritora de viajes y fotógrafa suiza Ella Maillart y la también escritora, filósofa y arqueóloga suiza Annemarie Schwarzenbach, que se enamoran ante la mirada impasible de los Budas del valle del Bamiyán. En el Berlín actual, por otra parte, seguimos el romance entre Neyla, una astrónoma refugiada siria y, Karsten, un arquitecto alemán. La parte de Afganistán la guionizó Énard y la dibujó Abirached. Mientras que la historia que transcurre en Berlín la trabajaron juntos.

"Es mi primer libro no autobiográfico", señala Abirached. La intención de los autores era crear un paralelismo entre lo que pasa en Europa en estos momentos con lo que pasó hace años. "Se habla de los refugiados siempre en el ahora, se les convierte en un todo. Nosotros queríamos que los lectores conectaran con los personajes como individuos con sus propias historias, que se preguntaran qué pasa con ellos luego, porque eso significa que los han convertido en lo que son, personas únicas cada una con su propia historia e identidad", explica Zeina Abirached. 'Tomar refugio' hace reflexionar sobre la importancia de la memoria, sobre el desarraigo y la solidaridad. El resultado es una magnífica novela que no deseas que acabe y cuyos personajes permanecen junto a ti una vez cerrado el libro.

Una de las ilustraciones de Zeina Abirached para el libro 'Tomar refugio'. | D. R.

¿Cómo y por qué comenzaste a dibujar cómics?

Empecé hace mucho años en 2001, aun vivía en Beirut, en el Líbano, y sentía que quería escribir mis memorias de niña de la guerra. Yo nací durante la guerra civil y necesitaba hablar de ello, de las historias que nos pasaban a mi familia, a mis vecinos… Comencé escribiendo breves relatos, pero no era suficiente para mí, así que empecé a dibujar las historias. Para mi fue como una revelación porque nunca le había dicho a mis amigos "voy a ser dibujante de cómics", ni nada parecido. Por supuesto que me encantaban los cómics y leía muchísimos, pero jamás lo contemplé como mi posible futuro laboral. Tras un tiempo escribiendo y dibujando decidí que había llegado el momento de publicar. Me parecía importante porque en aquella época en Líbano, y sigue pasando igual, apenas se hablaba de la guerra, de lo que había pasado. Incluso en los libros que se estudian en los colegios no se habla de ello. La historia del país se detiene en 1975. Como si esa guerra civil nunca hubiera pasado. Yo necesitaba cubrir esa página en blanco, hablar de ello. Por eso decidí ir a París, buscar editorial y conseguir publicarlo.

¿Crees que se debe olvidar y seguir adelante, o debemos recordar?

Creo que es importante recordar y ser conscientes de lo que pasó para poder transmitírselo a las generaciones posteriores y que no vuelva a ocurrir. Después hay que seguir adelante, pero sin olvidar. La memoria histórica es muy importante para la sociedad. En mi libro 'Me acuerdo… Beirut' lo que intento hacer es convertir las memorias íntimas, los detalles personales, en una memoria colectiva. Y creo que es más fácil para los lectores conectar de esa manera y comprender la historia cuando lo cuentas desde un punto de vista de una persona o de un grupo de personas, una familia, la vida cotidiana. Esas memorias cotidianas permiten entender mejor qué supone vivir una guerra para las personas.

En nuestro país hay jóvenes que apenas saben quién fue el dictador Franco o quién comenzó la Guerra Civil… No tienen memoria histórica.

Nosotros tenemos el mismo problema en Líbano. En Beirut conozco a muchos estudiantes de colegios e institutos, nacidos tras la guerra civil y no saben nada, apenas un par de cosas que sus padres les habían contando. Para mi conocerlos es muy interesante porque sí que les interesa la Guerra Civil, solo que no se estudia ni nadie les habla de ello. En mi país estamos viviendo una profunda crisis. Quizá si se hubiera trabajado sobre nuestra historia reciente, las cosas serían de otro modo.

Otra de las ilustraciones de 'Tomar refugio', de Zeina Abirached.  | Zeina Abirached

 

¿Cómo fue crecer en El Líbano cuando era un país en guerra?

Yo nací en 1991, la guerra entonces llevaba ya 6 años y cuando acabó yo tenía 10 años. Durante mi infancia tuvimos que mudarnos de casa, de zonas. Nunca había conocido nada que no fuera la guerra. Lo cual es traumático pero la guerra también saca lo mejor de muchas personas. La solidaridad es increíble. Pero cuando acabó todo aquello me di cuenta de tantas cosas que te quita la guerra, al hablar con otras personas pero también al moverme por Beirut, que durante la guerra se había dividido en dos partes, descubrí muchos vecindarios que estaban apenas a dos minutos de donde yo vivía pero a los que nunca había podido tener acceso. No teníamos permiso para ir. Aquello me ayudó a comprender muchas cosas. Nos apañábamos para vivir en zonas muy delimitadas. Aquellas caminatas me dieron mucho material para mi trabajo futuro.

En tu nuevo libro, 'Tomar refugio' que firmas junto al escritor Mathias Énard, también habláis de las consecuencias de la guerra y de la importancia de esa memoria histórica. ¿Cómo nació esta novela gráfica?

Pues Mathias [Énard] me contactó, la idea original del cómic juntos es suya. La parte de Afganistán la escribió él y yo la transformé en un cómic, con toda la libertad a la hora de dibujar a los personajes o decidir el espacio que ocuparía cada parte de la historia. La historia que transcurre en Berlín la trabajamos juntos, para mi y para él también, era importante que lo escribiéramos juntos. No es autobiográfica, de hecho esta es mi primera obra no autobiográfica. El personaje de Leila, la joven refugiada siria de Alepo que llega a Alemania, no soy yo. Cuando yo me vine a vivir a Francia no lo hice como refugiada. Simplemente cogí un avión y me vine. En aquellos momentos desde Líbano podías hacer eso para venir a Europa. Así que no viví la experiencia de ser una joven refugiada, pero al escribir el personaje de Neyla sí que podía transmitir lo que es vivir una guerra, como yo la viví de niña, y lo que es llevar a tu país en tu corazón. Y también los contrastes de tener que dejar tu país para vivir en otro tan distinto, o lo que supone dejar de hablar tu idioma. Yo ahora hablo en francés prácticamente todo el tiempo. Y crear una nueva vida en un mundo nuevo que al principio no eres capaz de comprender del todo. O sentirte tan lejos de tu hogar. Mathias y yo queríamos conseguir que los lectores fueran capaces de entrar en ese mundo tan íntimo, lo que piensa, lo que sueña, su cultura, su lengua, su corazón. Ella tiene una relación muy simbólica con Karsten, el joven alemán que conoce. Ella procede de Alepo, una ciudad destrozada por la guerra, mientras que él es de Berlín, una ciudad que fue derruida en la Segunda Guerra Mundial. Pero él es arquitecto, construye casas, y ella es astrónoma, sabe leer el cielo.

'Tomar refugio', de Mathias Enard y Zeina Abirached. | D. R.

En este libro, mezcláis dos tiempos y dos historias: el viaje por Oriente de las escritoras suizas Annemarie Schwarzenbach y Ella Maillart, en 1939, y la historia de una refugiada siria, en el presente. ¿Qué suponen para ti ambas historias y qué las une?

Queríamos crear un paralelismo entre lo que pasa en Europa en estos momentos y lo que ocurrió unos años. La historia que se desarrolla en Afganistan pasa justo cuando comienza la Segunda Guerra Mundial. En aquel momento, en Oriente Medio la situación era tranquila y había bienestar, mientras que en Europa era un polvorín y los europeos eran los refugiados. La historia del libro ocurre en Berlín pero podría pasar en cualquier capital europea. Mathias y yo fuimos a un montón de centros para refugiados para conocerlos. Creo que es una historia universal. Queríamos que los lectores se preguntaran qué pasaba con los personajes al acabar el libro. Se habla de los refugiados siempre en el ahora, se les convierte en un todo. Nosotros queríamos que los lectores conectaran con los personajes como individuos con sus propias historias, que se preguntaran qué pasa con ellos luego, porque eso significa que los han convertido en lo que son, personas únicas cada una con su propia historia e identidad.

En el libro habláis del amor como fuerza que une, pero que no es capaz de superarlo todo. ¿Hay lazos que son más fuertes que el amor entre dos personas?

Esa es una pregunta que nos hicimos a nosotros mismos. Personalmente, creo que los seres humanos hacen cosas increíbles y tienen una capacidad de resiliencia extraordinarias. Para Neyla es un momento muy complicado, acaba de llegar a Berlín y tiene unos sentimientos encontrados. Se siente culpable porque ella está a salvo mientras su familia y amigos están en peligro. No es el mejor momento para amar. Sin embargo, el amor también es una herramienta para sobreponerse a todo el dolor, al trauma. Creo que en el libro intentamos mostrar la carga que llevas cuando has tenido que abandonar tu país, tu cultura, tu lengua, a los tuyos… Pero también cómo podemos sobreponernos con un nuevo país, una nueva lengua, un nuevo amor quizá… La falta de conocimiento del alemán por parte de Neyla hace que haya ciertas confusiones que llegan a ser poéticas. También es una forma de describir el camino que ella está recorriendo.

Con tus trazos aparentemente simples pero tan simbólicos y el uso del blanco y negro consigues dar una vida increíble a las emociones. ¿Cómo lo logras?

El blanco y negro siempre me ha fascinado. Creo que al usarlo dejas más espacio al lector para imaginar, para proyectar sus emociones de una forma más íntima en los dibujos. Te da una mayor capacidad para abstraerte de la realidad. Por eso para mi es importante el uso del blanco y negro. Además, puedes decir mucho con muy pocos trazos, con muy pocas cosas. Es perfecto cuando quieres explicar algo difícil de explicar. Me gusta usarlo en toda la doble página y me parece que da una cierta musicalidad. Siento que tiene un ritmo propio, geométrico.

En el dibujo, ¿cuáles son tus mayores influencias?

Un montón de artistas del cómic como David B, o José Muñoz, un dibujante argentino. Y en películas, Jacques Tati, me fascina las atmósferas que consigue. En la actualidad vives en Francia.

¿Qué hay de cada cultura, y cada lengua, en ti?

Vivo en Francia pero voy a menudo a Líbano. Tengo una doble cultura, la de Líbano y la francesa, las dos son para mi muy importantes. Cuando tienes dos lenguas, hay cosas que te salen en una y otras en la otra. Yo escribo en francés pero me dicen que dibujo en árabe, y creo que es cierto porque mi estilo, al dibujar es oriental.

¿Crees que la Unión Europea está gestionando bien la situación de las personas refugiadas?

Francamente, no. Yo procedo de Líbano y creo que ahora dicen que una de cada cuatro personas allí es siria. Lo cual está bien, pero supone que el país está soportando una presión muy fuerte, mientras que en Europa, donde hay muchos menos refugiados, no paran de quejarse. No, creo que los occidentales no lo están haciendo muy bien.

¿Por qué crees que tus libros han conseguido tanto éxito en Europa y han conectado tan bien con los lectores?

Mi idea es mostrar a los europeos, a quienes no conocen la cultura árabe, cómo es con detalles íntimos y personales, para así trasmitirles lo que tiene de especial y de único nuestra cultura. Al final, creo que contar historias personales es lo que hace que se enganchen los lectores, hace que sea más sencillo comprender y sentir.

Y por último, ¿podrías contarnos en qué estás trabajando en la actualidad, si se puede decir?

Una historia de amor que se desarrolla en Beirut y en la ribera mediterránea en los años 50. No puedo contarte más, de momento.

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