woman | El lujo de ser mujer

Fotografía publicada en la página web del Financial Times. / TOLGA AKMEN (FINANCIAL TIMES) | TOLGA AKMEN (FINANCIAL TIMES)

Así fue la cena más elitista, denigrante y machista de Londres

Según denuncia el Financial Times, un elitista encuentro solidario solo para hombres contrató a 130 azafatas, les exigió vestir provocativas y algunas fueron acosadas sexualmente.

Woman.es | N.R.

"Bienvenidos al evento más políticamente incorrecto del año". Con estas pretenciosas palabras el speaker deportivo Jonny Gould inauguraba la velada más machista, obscena y vulgar de Londres. El escenario fue el Hotel Dorchester de Londres y el evento tenía un fondo benéfico (sic). 

La denuncia del brutal machismo la ha dado el 'Financial Times', que infiltró a dos reporteros en un evento para recaudar fondos destinados a un hospital infantil. Se trataba de una cena en la que, entre otras subastas para conseguir dinero, se pujaba por almorzar con Boris Johnson, el secretario de Asuntos Exteriores británico, o tomar un té con el gobernador del Banco de Inglaterra, Mark Carney.

Lo grotesco eran los invitados: 360 hombres del mundo de los negocios, la política y las finanzas La presencia femenina estuvo representada por 130 azafatas especialmente contratadas para la ocasión a las que se les pidió que usaran ropa negra ligera, lencería a juego y tacones altos. Ellos tenían que ir de etiqueta.

En una fiesta posterior, muchas de las chicas, algunas de ellas estudiantes que ganan dinero extra, fueron manoseadas y sexualmente acosadas.

Según el FT, el evento es uno de los pilares del calendario social de Londres durante los últimos 33 años, pero solo ahora se cuestionan, desgraciadamente. Durante las seis horas que duró el evento, muchas de las azafatas fueron sometidas a comentarios lascivos, tocamientos e insistentes ofertas para acompañar a los comensales a las habitaciones de Dorchester. Una de las chicas incluso contó que uno de los invitados le enseñó el pene.

El casting de la vergüenza

Las entrevistas para optar al puesto de azafata las hacía una mujer que se hacía llamar la Sra. Dandridge. Ella era la encargada de advertirles a las chicas, que los asistentes al evento  podrían ser "molestos" e incluso las podrían hacer enfadar. A una de las mujeres se le recomendó mentirle a su novio sobre el hecho de que era un evento sólo para hombres. "Dile que es una cena de caridad", le dijeron, según publica en su portada el Financia Times.

"Algunas chicas aman este trabajo, y para otras chicas es el peor de su vida y nunca lo volverán a hacer. . . Solo tienes que aguantar a los hombres molestos y si puedes hacerlo, está bien ", le dijo la Sra. Dandridge a una de las candidatas. Dos días antes del evento, la Sra. Dandridge les comunicó por correo electrónico que sus teléfonos estarían "a salvo" durante la noche y que las parejas no serían bienvenidos en el lugar.

Los requisitos para los uniformes también se volvieron más detallados: todas las azafatas deberían traer zapatos sexys negros, ropa interior negra, y peinarse y maquillarse como lo harían para ir a un "lugar smart y sexy". Además, para aquellas que cumplieron los tres criterios específicos de selección, ser alta, delgada y guapa, su remuneración sería 150 libras, más 25 por un taxi a casa.

Las azafatas contaron a los periodistas del Financial Times que muchas eran estudiantes de derecho y marketing; mientras otras hacían malabarismos con trabajos a tiempo parcial como actrices, bailarinas o modelos o azafatas para llegar a fin de mes.

A su llegada al Dorchester, las chicas tenían que firmar un contrato de cinco páginas sobre el evento, pero no tuvieron tiempo de leer sus contenidos, o llevarse una copia después de la firma. Posteriormente les hacían pasar por un equipo de peluqueros y maquilladores que las preparaba para la velada.

 

 

GJB / GTRES

Feroz2018: Las palabras más feministas de una gala que... ¿lo fue tanto?

Los Premios Feroz celebraron su quinta edición en una velada donde las encargadas de entregar los premios fueron únicamente mujeres. 

Clara Hernández | Woman.es

Ya sabíamos que esta edición de los Premios Feroz tenía intención de ser "la más feminista". Para empezar, desde la misma organización se había anunciado que los encargados de entregar los premios serían en su totalidad mujeres. Más tarde, la alfombra roja se llenó, sin previo aviso, de negro (hubo excepciones, sí, sobre todo entre las invitadas más populares), como una extensión del luto que habría impregnado los Globos de Oro para subrayar los mensajes de #MeToo y #TimesUp.

Entre los discursos que hicieron mención al asunto, muchos más someramente y menos intensamente de lo esperado, destacó el de Letizia Dolera, que sacudió al auditorio con unas palabras enfadadas pero, desgraciadamente, basadas en realidades.

Entre las actrices que se han subido al escenario y han querido dedicar sus premios o sus momentos estelares a sus compañeras con unos discursos que nos han dejado estas frases de fuerza y empoderamiento: 

Adelfa Calvo, ganadora del Feroz por mejor actriz de reparto de una película

"Quiero dedicarle este premio a todas las mujeres que han cumplido 50 años y quieren soñar. Y a nosotras, las actrices, que no se nos juzgue por los años, ni por el peso, ni el físico y que se nos juzgue con igualdad, como a los actores".

Marian Álvarez, nominada al Feroz a mejor actriz.

"Ni siquiera se han dignado a pagar a una mujer para que presente la gala, hubiera sido bonito y más barato", "Cuando llegan los 40, cuando una se pone flácida y tiene el culo horroroso, no te llaman de ningún lado. Cuando lo tiene un actor, no es problema...", "Las 11 películas finalistas están escritas por hombres y por mujeres. Concretamente, 10 hombres y una mujer. Siempre nos queda la televisión. Las series nominadas están escritas por hombres. Todos igual de hombres".

Emma Suárez, ganadora del Feroz a mejor actriz de reparto de una serie por 'La zona'

"Me gustaría que igual que todas las que entregan los premios son mujeres, también fueran mujeres las que los recogieran".

Silvia Abril, actriz y humorista

"Yo presenté los premios Feroz el año que lo presentaron mujeres y no como este año que lo presenta un hombre y los premios los damos las mujeres como en la Vuelta Ciclista de España. Lo mismo".

'La Chana', premio mejor documental

"Mi premio a las mujeres que por sus circunstancias sociales no han podido cumplir su sueño" 

Letizia Dolera, encargada de entregar el premio a mejor dirección

"Me gustaría dar las gracia a los Feroz por permitirnos el honor de hacer esta noche de entregadoras de premios (o azafatas). Es importante, es un rol que hay que reivindicar y que nos ha sido negado durante tiempo. Pienso en programas como 'Telecupón', el '1, 2, 3', 'Fórmula 1…' (…) salvo en esas excepciones, el rol de azafata (o de entregadora) se nos había vetado. Gracias a los premios Feroz por dejarnos ver que somos capaces de realizar este trabajo. Pero si además eres una actriz que va cumpliendo años, de qué vas, y además eres una actriz de más de 35 y feminista,  pues eso es lo peor que te puede pasar. (...) Yo sigo rodando porque encajo en ese perfil que ha construido el patriarcado, de niña, blanca, delgada, en edad de procrear... Ya veremos dentro de 20 años. Ya veremos. Pero sabes lo que pasa, no es una opinión de feminazi, son datos: las peli dirigidas por mujeres han sido el 7%, pero hay luz a final de túnel, el 33% de las nominadas son mujeres, qué pasará el año que haya paridad, a lo mejor están haciendo de azafatos alex de la Iglesia, Javier Gutiérrez, nosotras encantadas de subir a recoger los premios".

Además:

El discurso más emotivo y necesario de los Feroz lo ofreció Javier Calvo.

La gala de las mujeres, de los Javis (y su fiesta) y los chistes reguleros

Úrsula Corberó de Teresa Helbig, lo más comentado de los Premios Feroz 2018

El espectacular look de Macarena García en los Premios Feroz, ganadora absoluta en elegancia

Luces y sombras de la alfombra roja de los Premios Feroz 2018

Maribél Verdú deja sin palabras la alfombra con un escote de vértigo

Paula Echevarría y su "vestidazo" rosa con plumas en los Premios Feroz 2018

Los Premios Feroz 2018 se llenan de trajes protesta

 'Chokcapa', el vestido de Belén Cuesta que ha triunfado en los Premios Feroz 2018

Viajar y decorar mesas son dos de las aficiones de Piru (dcha.), una fan de los sombreros. Tatiana (izda.) es una deportista nata y adora los placeres sencillos, como pasear a su perro por la montaña. Le gustan las buenas series y lucir antes que nadie las joyas Swarovski: "Esta temporada, me decanto por la colección Remix, versátil y asequible." | Yaiza Carretero

La Fundación FERO y Swarovski se unen en la lucha contra el cáncer de mama

Dos mujeres, una causa. La misma que nos une a todas: la lucha contra el cáncer de mama. La Fundación Fero y Swarovski unen sus fuerzas. 

Texto: Myriam Serrano / Fotografía: Yaiza Carreteno

Con una sonrisa y mucha sensibilidad, Piru Cantarell, directora de la Fundación FERO, impulsada por el doctor José Baselga para la investigación oncológica, y Tatiana Santamaría, directora general de Swarovski en España, afrontan esta conversación. Woman estuvo presente para aprender y saber más sobre la responsabilidad de las empresas en causas que atañen a la conciencia social en general y a las mujeres en particular.

¿Por qué es tan importante el apoyo de las grandes empresas? 

Piru Cantarell: Para concienciar al público de que todos juntos podemos contribuir a mejorar la calidad de vida de la sociedad, específicamente a las mujeres que luchan contra el cáncer, y por el bien común. Swarovski ha tomado con Fero el compromiso para seguir aportando medios para la investigación, tanto a título económico como personal.

Tatiana Santamaría: En el año 2000, la firma lanzó su primera iniciativa de responsabilidad corporativa llamada 'Swarovski Waterschool'. En 2012, se creó un equipo para liderar el área de sostenibilidad y empezamos la colaboración con la Fundación Fero y la iniciativa 'Pink Hope' para poder contribuir en su labor de concienciación e investigación contra el cáncer. Desde entonces, seguimos aportando nuestro granito de arena. Pretendemos crear valor a largo plazo para nuestros clientes, consumidores y empleados, intentando que el negocio tenga un propósito que vaya más allá del comercial.

¿Qué otro tipo de implicaciones hay, además de donar dinero? 

Piru: No solo se trata de un tema económico, es sobre todo un compromiso por parte de Swarovski y de la gente que trabaja en la empresa. Si no hay un vínculo emocional, este tipo de ayudas no se llegan a materializar.

Tatiana: Donamos un porcentaje de las ventas recaudadas para la lucha contra el cáncer de mama, intentamos hacer la causa más visible y relevante, participamos en la Cena de la Fundación Fero, donde se entregan premios y becas a investigadores. Y como parte de nuestros valores, facilitamos que los empleados que quieran colaborar con un proyecto social del ámbito que deseen, puedan destinar parte de su jornada laboral a tal fin. 

Piru Cantarell, con camisa blanca, lleva pulsera y pendientes de la colección otoño-invierno Swarovski. Tatiana Santamaría, de pie con vestido negro y collar y pulsera de Atelier Swarovski, diseñados por Jason Wu para la colección O-I 2017-18. | Yaiza Carretero

Cada vez hay más empresas que están por la labor...

Piru: Afortunadamente, la sociedad es cada vez más consciente de lo que es el cáncer y de cómo podemos contribuir a mejorar la calidad de vida de las personas que lo padecen. Además de la moda y el lujo, hay otros muchos sectores que lo hacen de una manera desinteresada y altruista, como asociaciones de deportes, empresas de nutrición y alimentación o laboratorios dermatológicos.

Tatiana: Y que así siga, es una buena noticia. Cada vez hay más empresas en todos los ámbitos que incorporan este pilar en su estrategia y desean colaborar de forma activa y voluntaria, tratando de generar valor y mejorar distintas facetas.

¿Qué tipo de satisfacción personal reporta el compromiso social?

Piru: La gente quiere devolver a la sociedad lo que esta le ha dado. Y no es solo un compromiso de un sector adinerado de la sociedad sino de todas las personas, individualmente, a las que les ha tocado la enfermedad de alguna manera.

Tatiana: Sentirse bien por contribuir, ayudar, apoyar, en general, por dar algo a alguien que lo necesita y hacerlo de forma desinteresada.

Parece que por fin se ha perdido el miedo a la palabra cáncer...

Piru: Totalmente. Antes era sinónimo de muerte, no había suficiente información. Hoy hay campañas de difusión y de divulgación sobre la enfermedad que hacen que la gente esté más tranquila. La investigación es continua y sus resultados espectaculares: el cáncer de mama es un buen ejemplo de ello. Hasta hace pocos años, la gente escondía que padecía la enfermedad. Ahora ya no es una palabra tabú. Se convive con ella. Se habla de una manera más abierta. Se sabe más de la enfermedad aunque hay que tener cuidado de no estar “sobre informado". La gente comparte su dolor, sus experiencias. Los pacientes y ex pacientes ayudan a otros. Las mujeres somos excepcionales en estos casos, somos fuertes y valientes y apoyamos a otras mujeres con cáncer. 

Tatiana: Cada vez hay más gente que padece esta enfermedad y se ha normalizado. Además, el hecho de que haya algunos de ellos que tienen tratamiento con un alto porcentaje de éxito también ayuda a que la enfermedad se encare desde un punto de vista más “positivo”.

¿Qué hay que hacer para avanzar?

Piru: Apostar por la investigación, para lo que se necesitan muchos recursos económicos. Desde Fero hemos conseguido que la sociedad civil se implique con proyectos que pueden llegar a salvar muchas vidas. Además, por supuesto, de seguir una buena alimentación, realizar actividad física continuada, no fumar; en resumen, crear un ambiente de salud. Y mantener una actitud positiva ante la vida, se lo repito siempre a mis hijos.

Tatiana: Seguir con la labor de concienciación, y que se inviertan más medios y recursos en investigación de cara a entender mejor los factores que lo provocan, a desarrollar tratamientos que sean más personalizados y, por tanto, mucho más eficaces. 

¿Qué hemos aprendido de la crisis?

Piru: Mucho y a todos los niveles. A ser pacientes, a tener una actitud más abierta, escuchar, relativizar... Se pierde el miedo, te hace más fuerte, se aprenden cosas nuevas que no te habías planteado antes, se refuerzan vínculos, se aporta valor real a las situaciones... Te das cuenta que las cosas sencillas son las que realmente importan.

Tatiana: Más que crisis, a la que veo una connotación muy negativa, prefiero referirme a ello como a un proceso de cambio. Ya que al final no deja de ser una oportunidad de enfrentarte a una nueva situación que implica un proceso de transformación profesional o personal, que requiere de toma de conciencia, de un proceso de aprendizaje y de adaptación y que según se enfoque te puede hacer evolucionar, crecer y ser más fuerte. En cualquier caso, algo temporal y que se puede superar, dependiendo de la actitud. También es muy importante poner en contexto y saber relativizar. 

La dos sois directoras, ¿utilizáis la ropa y los complementos para dar una imagen determinada? 

Piru: Sí y no. Tengo un estilo sencillo y cómodo. No me gusta ir demasiado arreglada, aunque cuando voy a reuniones siempre pienso antes lo que me voy a poner.

Tatiana: Claro, aunque es algo que varía en función de la ocasión o el momento del día. Te diría incluso que depende del estado de ánimo con el que te levantas.

¿Os ha tocado demostrar más en vuestro cargo por ser mujeres?

Piru: No, aunque pensándolo bien, en mi anterior etapa profesional, dedicada a las subastas de arte, tuve que luchar por hacerme un hueco como subastadora, pues en las casas inglesas era un cargo casi exclusivo de hombres.

Tatiana: No puedo decir que haya sido el caso. Creo que cada uno, independientemente de su género, tiene su propio nivel de exigencia. Me gusta mi trabajo, le dedico mucho tiempo y me gusta pensar que intento y lo hago mejor cada día. Tal vez en algún momento un manager te puede haber exigido más, pero creo que siempre sobre la premisa que podía ir todavía más allá y no por ser mujer. Cosa que también es un aprendizaje. 

Un tándem brillante. Con el mismo tesón con el que se entrena para participar en triatlones, Tatiana Santamaría dirige, desde 2012, la división de artículos para el público final de Swarovski Ibérica, una empresa con firmes valores de responsabilidad social. Su complicidad con Piru Cantarell es evidente. "El doctor Baselga es una eminencia y su  fundación busca erradicar la enfermedad y mejorar la calidad de vida de los pacientes", explica Tatiana. | Yaiza Carretero

Durante vuestra carrera, ¿habéis notado el peso del sexismo? 

Piru: Sinceramente, no. Siempre he estado rodeada de hombres que han confiado en mí y que me han apoyado en mi trabajo y en la toma de decisiones. 

Tatiana: Quizás, hace muchos años, a nivel empresarial era raro ver a mujeres ocupando posiciones directivas, y si era el caso, eran muy específicas en los campos de marketing, relaciones públicas o recursos humanos. Porque creo que se pensaba que estaba más ligado a las competencias que pudiera tener una mujer. Afortunadamente, la situación se va normalizando y cada vez es más frecuente que las mujeres ocupen otras posiciones, también de dirección, y cómo no, que los hombres también lo hagan en otros ámbitos tradicionalmente femeninos. 

¿Cómo veis el feminismo de antes y el de ahora, tan de actualidad?

Piru: Las nuevas generaciones feministas distan mucho de las épocas de las sufragistas. Los tiempos cambian y el papel de la mujer evoluciona con ellos. Lo veo como un proceso que no se detiene ni se detendrá.

Tatiana: Creo que ha habido un cambio importante, sobre todo, en la pasión y energía con la que se luchaba para reivindicar y conseguir unos mínimos criterios de igualdad, así como en el estereotipo de mujer feminista. Aunque supongo que sin ellas, hoy tampoco estaríamos donde estamos. Este cambio ha sido a una posición más reflexiva y estratégica, si quieres, donde se reconoce nuestras diferencias y se busca más el debate, la concienciación, la reclamación de más derechos, políticas y acciones que realmente mejoren las condiciones de vida de todas las mujeres. 

La jugadora argentina Maria Lampropulos durante el PCA 2018. | Neil Stoddart

Las reinas del póker

Las mujeres que participan en la PokerStars Caribbean Adventure 2018 son pocas, le seguimos la pista desde la primera jornada a la mesa final donde por primera vez una de las jugadoras se ha convertido en la ganadora del torneo.

Patricia Rivera| Woman.es

Un zumbido inunda la sala, es el traqueteo de las fichas en las manos de los jugadores y la banda sonora de mis próximos tres días. Estoy en Nassau, Bahamas, en el hotel Atlantis, donde se celebra la PokerStars Caribbean Adventure 2018, uno de los torneos de póker más importantes a nivel mundial.

Aquí, entre palmeras y aguas cristalinas, casi 600 jugadores se van a disputar un premio de 1.081.000 dólares. Entre ellos un puñado de mujeres, que puedo ver dispersas por las mesas en un vistazo rápido a la sala del torneo. Cientos de mesas de póker y una gran plató, pero apenas una decena de mujeres jugadoras, crupiers alguna más.

El ‘dress code’ de la cita incluye alguna que otra excentricidad: cascos, capuchas, gorras y gafas de sol y de vez en cuando alguna camisa tropical. Esto es Bahamas, aunque estemos en pleno enero.  

Llegar hasta aquí tiene un precio, en concreto 10.300 dólares, pero el premio merece la pena. Mis conocimientos sobre póker son justitos, pero (con un poco de ayuda) acabo entendiendo por qué gente de medio mundo viaja hasta aquí y se pasa una semana sin ver casi el sol (el sol de Bahamas, les recuerdo), jugando al póker una media de doce horas diarias.

 

El torneo de póker celebrado en Bahamas. | Neil Stoddart

Según pasan los días del torneo, las mesas van siendo menos numerosas, al menos las del ‘main event’, (porque alrededor se van desarrollando torneos satélites donde los jugadores siguen jugando partida tras partida) y según desciende el número de jugadores las mujeres van siendo más visibles, porque comienzan pocas pero casi todas van superando niveles.

Uno de lo nombres más sonados es el de María Konnikova. Y es que su trayectoria es muy especial y su presencia en la PCA 2018 aún más.

María es una periodista de origen ruso (escribe una columna sobre psicología y cultura en el New York Times) y escritora (sus dos primeros libros han sido 'best sellers': ‘Cómo pensar como Sherlock Holmes’ y ‘The Confidence Game’) que hace doce meses no sabía nada de póker: “llegué al mundo del póker porque me interesaba mucho el concepto de la suerte” me cuenta en uno de los descansos del torneo, un ‘break’ de veinte minutos que los jugadores aprovechan para desconectar. “No pensé que llegaría hasta aquí, un torneo de estas dimensiones, he estado trabajando duro y entrenando, pero es difícil imaginar que llegaría a un torneo como este, es genial”.

María Konnikova se ha convertido en una jugadora profesional con la ayuda de su coach, Erik Seidel, uno de los mejores jugadores de póker de la historia: “Elegí a Erik por varias razones, no conocía a nadie tan exitoso” es una leyenda viva del póker (y también está participando en la PCA 2018),  “es una gran persona, soy muy afortunada por tenerle como mentor.” Para ello María ha llevado un riguroso entrenamiento “juego, repaso las partidas con Erik, vemos partidas, las analizo y leo mucho sobre póker también“ y todo este estudio sobre el póker y el azar, todo lo aprendido en este proceso de apenas un año, lo ha recogido en su tercer libro, ‘The Biggest Bluff’: “Mi libro trata sobre mi viaje en el mundo del póker, pero también trata sobre cómo y por qué tomamos decisiones.”

Los frutos de este intenso año y de su trabajo han llegado durante su participación en la PokerStars Caribbean Adventure 2018. María Konnikova se impuso a otros 289 jugadores en el National, (uno de los torneos paralelos al evento principal del PCA). Su victoria le valió un premio de 84.600 dólares y un ‘Platinum Pass’, un pase directo al PCA 2019 valorado en 30.000 dólares.

 

"La primera vez que participe en un torneo estaba super nerviosa. La diferencia entre la primera vez que participé y ahora son muchas, yo soy una jugadora diferente, ahora siento que me concentro más" cuenta la escritora. "Lo más importante que he aprendido este año sobre póker es que es muy, muy duro. Necesitas tener mucha paciencia y dedicarle mucho trabajo."

Otro de los grandes nombres femeninos de la cita es el de Liv Boree. Una astrofísica que aterrizó en este mundo de una forma peculiar. En 2005 participó en un reality sobre póker en Reino Unido y así comenzó su carrera: “aprendí a jugar al póker en el programa y descubrí que me encantaba este juego”, nos cuenta en otro de los 'breaks', ya en la cuarta jornada del PCA 2018 a la que han llegado 43 aspirantes (de los 582 iniciales) y entre ellas tres mujeres. A Liv Boree se le suman Maria Lampropulos, y Maria Konnikova.

“Hay pocas mujeres, pero esto definitivamente está cambiando,  cuando yo comencé a jugar hace doce años en los grandes torneos apenas podías encontrar mujeres, ahora se ven muchas más” afirma Boree. La carrera de Liv Boree vivió uno de sus puntos álgidos en 2010, cuando se hizo con el titulo de la 6ª temporada del European Poker Tour en San Remo y el premio valorado en 1.698.300 $.  “Para ser un buen jugador tienes que ser competitivo, tienes que amar la competición, pero sobre todo tienes que estar seguro de ti mismo, ser honesto contigo mismo”. Liv Boree además de ser una de las grandes jugadoras de póker de la última década  es una de las fundadoras de la fundación Raising for Effective Giving, mediante la cual gente del mundillo colaboran con varias causas.

 

 

Ma ma ma fokerpace . . . #poker #pokerface #pokerstars

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El tercer gran nombre femenino de la cita con el póker en Bahamas es el de Maria Lampropulos. Y grande con mayúsculas, porque en esta edición Maria se ha convertido en la primera mujer en ganar la PokerStars Caribbean Adventure, el millón y pico de dólares del premio y el ‘platinum pass’ para el torneo de 2019. "Estoy extremadamente agradecida por la gente que creyó en mí, especialmente mi novio. Iván siempre confió en mí y me ayudó a mejorar y crecer. Cuando tenía dudas sobre cómo había jugado, me ayudó a recuperar la confianza al contarle que puedo conseguirlo ", contaba la argentina de 36 años tras convertirse en la ganadora del PCA, agradeciendo el apoyo a su pareja, Ivan Luca, también jugador y al que María comenzó a acompañar a los torneos y que hoy ha sido testigo de su primera gran victoria. 

Maria Lampropolus se convirtió en la primera mujer en ganar el torneo de póker PCA en 2018. | Neil Stoddart

Una victoria ha marcado un antes y un después, y seguro conseguirá que muchas otras mujeres se animen a dar el paso a participar en torneos de póker.