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Catalina Escobar, presidenta de la Fundación JuanFe: "Soy furiosa a la hora de defender los derechos"

Es la creadora y presidenta de la Juan Felipe Gómez Escobar, un proyecto que nació como catarsis de la muerte de su hijo y que hasta hoy ha ayudado a más de 45 mil personas en Cartagena. 

Olga Tamarit | Woman.es

¿Cuál es la misión de la Fundación Juan Felipe Gómez Escobar?

Transformar la realidad de la infancia y adolescencia más vulnerable, al trabajar por el desarrollo integral y la protección de los niños, niñas y madres adolescentes que viven en condición de pobreza extrema. En el año 2000 decidimos hacer un modelo disruptivo que con el tiempo terminó funcionando, era un programa muy ambicioso que se ha acabado convirtiendo en un modelo que funciona ya en tres países, el modelo 360. Con este modelo intentamos ayudar a niñas que ya han sido madres y las educamos para empoderarse, salir de la espiral de violencia que tienen en su entorno y que tengan un trabajo propio, que tengan una vida. Un 65% de estas niñas tienen entre 16 y 17 años.

¿Cuál fue el impulso que le llevó a emprender su labor humanitaria?

La muerte de mi hijo, Juan Felipe. Aunque yo ya era voluntaria en el Hospital de Maternidad Rafael Calvo, lo cual me permitió percibir las elevadas tasas de mortalidad infantil evitables que había en Cartagena y darme cuenta de que la mayoría de que bebés que morían, eran hijos de madres adolescentes en condición de vulnerabilidad.

¿Cuál es la situación de las mujeres en su país, Colombia?

Hace un par de años que salió un informe donde decía que Colombia era una de las 3 países donde más probablemente podrías tener una mujer de jefa. Y puede que sea verdad que en los estamentos superiores las mujeres estén bien consideradas, pero también hay otra realidad, que en Colombia hay un abuso sexual cada 14 minutos y la impunidad es el 97%. Colombia es el primer país en trata de blancas y el primer mundo per cápita en ataques de ácido...Colombia esconde mucha desigualdad social.

Una de las principales problemas con los que intenta luchar la Fundación JuanFe son los embarazos adolescentes no deseados. ¿Cuál es la principal estrategia de la Fundación para combatirlos?

Educación ante todo. En Colombia cuando una niña se queda embarazada antes de los 15 años hay un 86% de posibilidades de que tenga 3 hijos más antes de los 20 años. Cuando esa niña además es pobre y queda embarazada, sale de la escuela. Debemos invertir en salud y educación, pero sobre todo evitar esos embarazos. Nuestros gobiernos no se dan cuenta de este problema, lo intentan combatir con más policía y cárceles, cuando la solución no está ahí.

Es considerada como una de las líderes más importantes de la sociedad colombiana. ¿Siente responsabilidad?

Nunca pienso en esto, pero soy consciente de que cuando hablo la gente me escucha, así que tengo que ser muy responsable de qué digo y cómo lo digo. Me toca generar debate y soy furiosa a la hora de defender los derechos de nuestras niñas y mujeres, no puedo permitir que una niña de 13 años haya tenido 2 intentos de suicidio, que haya sido prostituta, víctima de violaciones y que el estado haya estado ausente para ella. 

He leído que en alguna ocasión se ha definido como un "bicho raro" ¿Por qué?

Porque hago las cosas a mi modo, si todo el mundo va por un camino pero yo creo que hay que ir por otro para conseguir mejores resultados, voy por donde yo creo. Aunque sea más difícil, más complicado y aunque requiera más sacrificio.

¿Te costó que te respetaran?

Al principio sí, pero ahora no. En la Fundación cuidamos mucho la ética y la perseverancia.

¿Cuál ha sido, hasta ahora, la mayor satisfacción que le ha dado su labor humanitaria?

Todas las niñas que han salido del riesgo de muerte y pobreza, a todas a las que hemos podido ayudar y que son como mis propias hijas. Hay un refrán que dice "una golondrino no hace verano", pero yo tengo cientos de golondrinas. Ver el logro de ellas es para mí un logro personal.

¿Cuáles son sus próximos retos?

Estamos replicando nuestro modelo escaladamente porque este modelo tiene que tocar a muchas más niñas en América Latina.