La ajedrecista Sabrina Vega, en una foto de archivo.  | FEDA

La campeona de España de ajedrez explica su renuncia a competir en Arabia Saudí

Hablamos con Sabrina Vega, que resta importancia a su negativa a asistir a un campeonato en Arabia Saudí.  "Mi objetivo es conseguir la mejor puntuación en las Olimpiadas y el Mundial de 2018", explica.

 

 

Paka Díaz | Woman.es

Pocas cosas le quitan el sueño a Sabina Vega y, desde luego, entre ellas no están los titulares sensacionalistas. Nacida en Las Palmas de Gran Canaria en 1987, Vega es una de las mayores campeonas de la historia del ajedrez español y en la actualidad está situada en el puesto número 39 del mundo en categoría femenina del sistema de puntuación Elo, aunque seguro que este año, con las Olimpiadas y el Mundial de ajedrez, escala puestos.

Verdadera apasionada de este deporte, es capaz de transmitir todo su amor por él con una verborrea que crece y crece cuando ese trata de explicar las bondades de este juego de mentes sagaces. Casi ha ultimado su maleta para su próximo campeonato, el XLIII Open Internacional 'Ciudad de Sevilla', donde juega del 12 al 20 de enero. Apenas tres días después estará en el 'Gibraltar Masters' y así todo un año que se presenta muy movido.

"Este año hay Olimpiada Mundial de Ajedrez en Georgia en la que participamos como selección el equipo español, y luego está el Mundial, ya a título individual", explica. "El rendimiento del equipo español está siendo muy bueno, por eso tenemos grandes expectativas. Vamos a darlo todo para quedar lo más alto posible", comenta Sabrina Vega, que fue nombrada Deportista de Alto Rendimiento por el Consejo Superior de Deportes en 1997, pertenece al Grupo de Alta Tecnificación de la Federación Española De Ajedrez (FEDA) y es tetracampeona de España y subcampeona europea en 2016, lo que le dio el pase al Mundial de este año, que se celebra en Khanty-Mansiysk (Siberia).

Sabrina Vega, lista para empezar una partida. | FEDA

Aunque en estos momentos se encuentra volcada en el ajedrez, la deportista grancanaria también es licenciada en Derecho. "Hay que pensar en el futuro", apunta.

Pese a todos sus títulos, estos días Sabrina Vega es noticia porque decidió, como las hermanas ucranianas Anna y Mariya Muzychuk, no ir al al Campeonato del Mundo de partidas rápidas y semirrápidas que se ha celebrado en Riad (Arabia Saudí). "No quiero hablar mucho de ello porque creo que no se ha explicado bien", comenta, “pero he leído titulares sensacionalistas sacados de contexto. Es cierto que renuncié pero fue una decisión muy meditada con la poca información de la que disponíamos porque la Federación Internacional lo hizo todo con muchas prisas a última hora".

"A priori iba a ser un campeonato segregado por sexo, no podías mirar, ni sonreír ni estar con tus compañeros. Para mí eso era perder mi naturalidad como persona y me hubiera impedido enfrentarme en el tablero con mi energía habitual", explica y señala que si se vuelve a hacer allí, como parece que va a suceder durante tres ediciones, con la experiencia y con su equipo de trabajo, volvería a reconsiderarlo y decidirían.

Sabrina Vega, en el campeonato de España 2017, en Linares (Jaén). | FEDA

"Al final no ha sido segregado y las jugadoras no han tenido que ponerse abaya o velo. Al parecer, desde el punto de vista deportivo, ha sido impecable", reconoce la ajedrecista, que señala que una cosa es el deporte y otra el el debate político y sociocultural, y sus ideas personales sobre la situación de la mujer. Eso sí, como sucede habitualmente, en el campeonato celebrado en Arabia Saudí para los hombres el premio era de 250.000 dólares y 80.000 para las mujeres, algo que suele repetirse en el circuito profesional aunque con premios en general de mucha menor cuantía.

Sabrina Vega, como tantas otras ajedrecistas de su generación, está abriendo paso a la mujer en un deporte mayoritariamente masculino -apenas un 8,4% de las federadas son mujeres-.

¿Cómo es la vida de una ajedrecista de élite como tú?
Yo soy licenciada en Derecho y quise hacer unas oposiciones pero como me está yendo tan bien he decidido centrarme de momento en el ajedrez. Además de las partidas tienes que concentrarte y estudiar mucho, preparar las partidas, las jugadas, las estrategias. Todo lo que lleves acumulado de trabajo previo te ayuda a ganar. Es un trabajo de investigación, de búsqueda y luego de memoria, tienes que retenerlo todo en tu cabeza. Hay que preparar los finales, las aperturas… Cada partida tiene mucho trabajo detrás.

¿Cómo se presenta tu año deportivo?
Muy movido. Este año viene carga

Competición en Creta María Beach Resort, en noviembre de 2017. | Instagram / @FEDA

do de compromisos deportivos muy importantes porque tenemos la Olimpiada en septiembre en Georgia y la selección femenina española viene respondiendo muy bien y luego el mundial en el que por primera vez en la historia nos hemos clasificado dos jugadoras españolas, mi compañera Ana Matnadze y yo. Para nosotras va a ser una cita muy importante en la que vamos a tratar de disfrutar y de llegar lo más alto posible.

¿Se puede vivir del ajedrez?
Es un mundo muy bonito pero es verdad que en España tenemos un hándicap en ese sentido porque no somos el primer deporte y las ayudas económicas no están a la altura que deberían, aunque también me gustaría resaltar que creo que la Federación Española hace un trabajo muy bueno con el presupuesto con el que cuenta. Pero hay que tener en cuenta que en el nivel de categoría absoluta en el que nos movemos en estos momentos, el de los premios más altos, tenemos que jugar de tú a tú con deportistas que cuentan con todo tipo de ayudas porque en sus países tienen tradición de ajedrez y a los jugadores que destacan les ponen un sueldo para que su única preocupación sea estudiar. En España hay un cierto auge de ajedrez escolar y poco a poco se va reconociendo pero a nivel de competición, para dedicarnos profesionalmente en exclusiva, es muy difícil.

¿Qué medidas pedirías para apoyar el ajedrez?
En general, cuidar a los jugadores. Creo que lo fundamental es cuidar la base pero también al nivel absoluto. Estamos teniendo temporadas muy buenas en los mundiales y los campeonatos europeos entre los jóvenes y en la categoría absoluta ya tenemos a un subcampeón de Europa y a una subcampeona, que soy yo misma, así como puestos muy altos del equipo femenino. Hay un claro progreso, si seguimos en esta línea y nos cuidan un poquito, podemos destacar mucho más.

En ajedrez como en otros deportes, ¿ganan menos las mujeres?
Sí, pero tiene su razón de ser aunque eso no significa que lo defienda o lo apoye. Hoy en día no es discutible que el nivel absoluto está en los hombres y en ese sentido hay una cierta marginación en el nivel femenino. Esto va cambiando pero es que hace apenas unos años, cuando yo empecé, casi no había mujeres, el ajedrez era un juego exclusivamente de caballeros. Había muchos clubes donde la mujer tenía vetada la entrada y ya desde niña se veía como algo ‘para chicos’ y no les despertaba curiosidad, por eso la participación femenina es menor. Pero a escala internacional las niñas ya tienen sus referentes y cada vez se acercan más. A nivel internacional el nivel de las chicas está aumentando mucho. Estamos ya algo más equiparados en la élite, aunque queda mucho. Pero hay muchas iniciativas para fomentar la participación femenina. Todavía el primer premio de los hombres no es comparable al de las mujeres.

¿Tu te consideras feminista?
No, yo lo que quiero es que haya una buena gestión y que haya cambios sociales para que las mujeres estemos equiparadas a los hombres. Creo en un mundo social en el que cada persona pueda desarrollarse en igualdad de condiciones.

Bueno, el feminismo es eso, igualdad.
En eso sí creo, en incentivar todos los aspectos en los que desgraciadamente no hemos conseguido igualdad y por supuesto que lucho y lo vivo de primera mano, pero no es un feminismo absoluto. La sociedad tiene que evolucionar y creo que la mujer tiene que avanzar muchísimo más. Yo trabajo mucho para lograrlo. En ese sentido, sí me puedes considerar feminista, pero no considero que tengamos que equiparnos en términos absolutos en todo.

¿Y te gusta competir con hombres?
Por supuesto que sí. De hecho creo que es muy importante hacer partidas mixtas desde pequeños porque el ajedrez es uno y así debe de ser entendido por los niños y las niñas. Desde hace unos años se hace así y es importante para que el ambiente sea uno, que las niñas se sientan cómodas en el ambiente de los niños y que ellos se entiendan que son compañeras como ellos. Creo que es mucho mejor para todos. Tenemos que acostumbrarnos y nos enriquece muchísimo a todos. Competir en diversidad nos hace mejores jugadores a todos.

Tu hermana también es ajedrecista.
Sí, Belinda hacía gimnasia rítmica pero luego le atrajo esto y lo hace muy bien. De hecho, ha quedado campeona en las categorías de promoción y aunque empezó más tarde, va muy bien. Tiene un talento increíble, pero es doctora en veterinaria y sus ritmos son muy exigentes, con lo que tiene poco tiempo. Y yo en 2017 no he parado casi en casa y para este año voy por el mismo camino. Pero no solemos enfrentarnos, cuando coincidimos en torneos hacemos tablas pactadas.

¿Cuáles son tus sueños?
Casi te diría que los estoy viviendo ya. Empecé con ocho años y la pasión fue creciendo en mí. Estudié mi carrera y todo pero sigue siendo algo que forma parte de mi vida para siempre.

Hablas de ajedrez como algo fascinante. ¿Tanto te apasiona?
Sí, totalmente y se me nota mucho (risas). Ojalá me pudiera dedicar profesionalmente a él. Ahora estoy la 39 del mundo en categoría femenina y siempre está el gusanillo de ver hasta dónde puedo escalar en la lista Elo. El objetivo que nos marcamos es mejorar siempre. De momento, estoy contenta de poder seguir con este ritmo.

¿Por qué recomendarías a padres y madres que animaran a sus hijos a jugar al ajedrez?
Por muchísimas razones. Despierta unas cualidades tremendas, no solo como competición sino como juego porque está demostrado -y lo digo porque creo en ello-, que desarrolla cualidades de cara a la vida, te estructura la mente y te ayuda a tomar decisiones que sean las buenas. Además de promover cualidades básicas como la capacidad de estudio, la memoria y la retención, competir de forma individual te genera una capacidad de superación muy interesante. Encima, tu mayor rival es también tu mejor aliado para aprender, por eso haces amistades que duran para siempre. Las empresas siempre están encantadas con los trabajadores que han hecho ajedrez, dicen que se nota muchísimo porque es una actividad muy completa. El ajedrez es bueno para muchas, muchas cosas.