La autora norteamericana en un posado. | Emma Trim

Brit Bennett: “La idea de la raza es una ficción, pero el racismo es una realidad”

Aclamada por crítica y lectores de medio mundo, ‘La mitad evanescente’, segunda novela de Brit Bennett, se ha convertido en un  fenómeno editorial, con fans como Barack Obama. La historia de las gemelas Stella y Desiree Vignes es adictiva y nos enfrenta al dilema de quién queremos ser y qué precio pagaríamos por ello. HBO va a convertir este best seller en una serie de éxito seguro.

Paka Díaz | Woman.es

Hay libros que, por alguna razón, fascinan a medio mundo, sin importar el país en el que vivas, tu cultura o tus creencias. Libros que trascienden todo ello. 'La mitad evanescente’, de Brit Bennett (Oceanside, California, 1990) (Random Haouse ) es uno de ellos. Considerada novela del año en 2020 en los Estados Unidos por ‘The New York Times’ o ‘The Washington Post’, ha venido más de un millón de ejemplares en el país y prosigue su éxito allá donde se publica. La cadena HBO ha adquirido los derechos de la novela para convertirla en una serie, de la que Brit Bennett es productora ejecutiva.

Entre los fans de esta novela destaca Barack Obama, que la incluyó en su ya tradicional lista de sus libros favoritos del año. Pero quienes han aupado de verdad este libro son los lectores, fascinados con la historia de Desiree y Stella Vignes, dos gemelas crecidas en Mallard, un pueblo de afroamericanos donde todos tienen la piel clara. En realidad, Mallard es un pueblo inventado por Brit Bennett. El germen de ‘La mitad evanescente’ procede de una historia que le contó a la escritora su madre, nacida en el Sur de EE.UU, sobre ese lugar donde la gente estaba obsesionada con las pieles claras. Aquel lugar no existía, pero a la autora le ha servido para construir esta adictiva novela, que reflexiona sobre la identidad, sobre quienes somos y quienes deseamos ser.

Las protagonistas son las Vignes, dos hermanas gemelas que, a los 16 años, deciden marcharse de su pueblo y comenzar una nueva vida. Stella, a la que confunden con una mujer blanca en una entrevista de trabajo, asumirá esa identidad, abandonará a su hermana y se casará con un hombre blanco para formar una familia con él, mientras que Desiree se casará con un hombre de piel muy oscura y acabará regresando a Mallard en su huída de los malos tratos de su pareja, con una hija ‘negra como el carbón’, para asombro de un pueblo obsesionado con la palidez de la piel.

Los destinos de la segunda generación se entretejerán y serán la hija de Stella, una rubia aspirante a actriz llamada Kennedy, y la de Desiree, Jude, una niña de piel muy oscura que se convertirá en médica y pareja de Reese, un hombre trans, quienes descubran y afronten los secretos de las hermanas Vignes.

El libro se ha convertido en un fenómeno editorial y la revista ‘Time’ ha llevado a su portada a Brit Bennet, en el top de su lista que las personas que van a ser más influyentes este año. La autora, que debutó en 2016 con 'Las madres’, señala a autores como Toni Morrison, Alice Walker, Zora Neale Hurston, Jesmyn Ward o James Baldwin entre sus referentes.

Brit Bennett contesta a WOMAN en una entrevista por Zoom desde Nueva York, ya de vuelta en su hogar tras una visita a Los Angeles. Comenta que le da mucha pena no poder viajar debido a la crisis del coronavirus. “Me gustaría haber podido ir a España para presentar el libro. Nunca he estado y tengo muchas ganas de conocer tu país”, explica al otro lado de la pantalla, a las 15 horas de un luminoso día en NYC, justo mientras el crepúsculo se extiende sobre España.

¿Cómo te surgió la idea de 'La mitad evanescente’?

Nació de una conversación con mi madre. Ella es originaria del sur, de Luisiana, y me habló de la historia que le había contado su madre sobre un pueblo en el que todas las personas estaban muy obsesionadas con el color de la piel. Era algo de lo que yo jamás había oído hablar y me pareció una idea fascinante. Rápidamente me di cuenta de que podría ser el germen de una buena historia.

Y creaste Mallard, el pueblo inventado donde transcurre la novela. ¿Qué hay de realidad en él y qué simbolizas con él?

Bueno, es ficción pero está basado en aquella conversación con mi madre en la que me habló de aquel pueblo en Luisiana donde todos eran tan conscientes del color de su piel, le daban tanta importancia. Los personajes nacieron todos de mi imaginación. Yo quería explorar la idea del color de la piel, localizando la acción en un lugar pequeño y pensando qué implicaciones y qué supondría vivir en un lugar así, cómo sería para una persona de piel clara y para una de piel oscura. Cómo sería marcharse y también cómo sería regresar. Y cómo afectaría a las decisiones más importantes que debes tomar en tu vida estar pensando continuamente en tu color de piel.

Las protagonistas son dos gemelas que, a los 16 años, deciden marcharse de su pueblo y comenzar una nueva vida. ¿Cómo creaste a estas hermanas, Stella y Desiree, estos dos personajes tan potentes?

Desde que tuve clara la idea del pueblo, supe que quería escribir sobre dos gemelas. El lugar era muy extraño, ese pueblo donde todo el mundo tiene la piel clara, y las personas gemelas nos generan muchas preguntas sobre la naturaleza, la identidad, como nos convertimos en quienes somos, si tiene que ver con los genes, con nuestras decisiones o con el entorno en el que crecemos. Si decidimos, al fin, ser quienes queremos ser. Las gemelas me servían para explorar todas esas cuestiones de una forma muy natural. Y se convirtió en una herramienta para explorar el tema de la raza. Dos mujeres cuya apariencia era exactamente igual, pero se veían distintas a sí mismas. Me servía para hablar de qué es la raza, si puedes ser la misma persona pero ser vista de dos modos distintos.

¿Qué significa que una persona rechace su propia piel, algo tan íntimo, tan tuyo?

Creo que es una idea muy interesante para desarrollar. Cuando estuve documentándome para escribir el libro, leí muchas historias que me cautivaron. Algunas eran de personas que se marcharon de forma temporal de sus familias o de sus comunidades, pero otras desaparecieron literalmente y nadie volvió a saber nada de ellas. Para mi lo fascinante de aquello era justo la pregunta que tú me haces, ¿qué supone que para vivir la vida que has elegido tengas que rechazar parte de tu historia, que no puedas hablar de tu familia o de las experiencias que has vivido, de las relaciones que tuviste en tu pasado? ¿Qué supone vivir en esa tierra de nadie? Esto es lo que le ocurre a Stella, es prácticamente una extraña en el mundo que ha elegido, alguien que siente que no pertenece de verdad al lugar que ha escogido, pero que tampoco pertenece al mundo que decidió dejar atrás. Estas dos hermanas están en guerra con ellas mismas, con sus cuerpos, con sus familias y con su comunidad, con su pasado e incluso con su futuro. Es una situación tensa y llena de dramatismo. Por eso para mi fue muy importante leer historias de personas que habían dejado atrás sus vidas y a sus familiares, para ver cómo reaccionaban y cómo les había afectado psicológicamente y así hacerme una idea.

No se qué opinarás, pero creo que los lectores de ‘La mitad evanescente’ hemos conectado de una manera casi mágica con esta novela. Hemos sentido los personajes. ¿Esperabas esa conexión de tantos lectores en todo el mundo?

No, para nada. No esperaba la recepción que ha tenido en los Estados Unidos y desde luego tampoco lo esperaba en países con contextos tan distintos. He tenido la oportunidad de hablar con lectores de Polonia, Francia, Sudáfrica o España, y siempre me sorprende esa conexión. Me siento muy agradecida y me hace sentir unos fuertes deseos de conocer todos esos lugares. Espero poder hacerlo antes o después. Espero que vengas a España, aquí ya cuentas con muchos fans. Lo deseo muchísimo, nunca he estado y me encantaría conocer tu país.

Hay dos personajes a los que tratas con un cariño especial en la novela, o eso parece: Jude, la hija de Desiree, y Reese, su pareja. ¿Sientes ese cariño especial por ellos?

Sí, siento afecto por ellos dos. De hecho, ellos son el foco romántico del libro, así lo anticipé cuando los imaginé. En principio, la novela iba a tratar solo sobre las gemelas, no iba a llegar hasta la siguiente generación ni, desde luego, iba a tratar la vida de un hombre trans. Pero cuando empecé a escribir sobre Jude y comencé a imaginar cómo sería su vida fuera de Mallard, se convirtió en una parte del libro muy alegre que disfruté mucho al escribir. Así que comencé a pensar en esa pareja, en los retos que iban a encontrar en su vida y pensé que quizá serían quienes, al fin, conseguirían la liberación.

¿Por qué te pareció importante incluir a un personaje trans en el libro y qué querías conseguir con él?

Yo quería construir una historia de amor para Jude y Reese era un personaje que había pensado para otro proyecto, pero que me pareció adecuado para esta historia, así que me lo traje a ella. Él pasa por sus propias situaciones dramáticas, pero de alguna manera también está conectado con otras historias que suceden en el libro. La historia de Stella y la de Reese son muy cercanas, de algún modo, ella quiere dejar de ser quien es al negar su raza, él quiere ser quien de verdad es. Me parecía muy interesante contar cómo lo gestionaba cada uno. Al final, Reese se ha convertido en uno de los personajes favoritos de la novela. Los lectores siempre acaban preguntándome por él. Así que me alegro de haberlo llevado al libro.

¿Crees que el feminismo debe de ser interseccional, transversal?

Creo que sí y me gusta ver que las conversaciones sobre el feminismo se están haciendo más complejas, incluyendo temas como la identidad, la idea de que no vivimos en un mundo plano, donde solo eres una mujer, o solo eres negra o una persona con discapacidad o cualquier otra cosa. Todo eso que nos convierte en seres especiales de una forma única. Me alegra mucho ver cómo, a través del lenguaje, la gente parece ser cada vez más consciente de la diversidad, pero creo que nos queda un largo camino por recorrer.

Me he enamorado de tu novela, pero, como fan, debo decirte me parece que el final es un poco abrupto. De repente, ya, ¡fin! Y se han ido. Sin hacer spoiler, ¿cómo trabajaste ese desenlace, qué querías transmitir con él?

(Risas) Sí, me río porque los lectores me dicen esto todo el tiempo. Es un comentario justo. A ver, yo tenía muchos personajes y una historia muy compleja, así que tenía que decidir dónde iba a aterrizar. Creo que inicialmente pensé que el libro acabaría cuando Stella regresara a Mallard y se encontrara con su hermana, pero ese desenlace no me satisfacía emocionalmente, no tanto como acabar con Jude y Reese. Ellos representan a la nueva generación y yo quería acabar en ese momento de alegría, de aceptarse a ellos mismos. Sé que no es un final feliz, pero sí que quería dejar a los lectores con un sentimiento de esperanza en esa nueva generación que es mejor y que puede que sea capaz de resolver sus problemas. No quería acabar con Stella, sino con Jude, que regresa a ese lugar donde le hicieron daño, pero que capaz de dar un paso adelante hacia su futuro. Como lectora me gustan los finales algo abiertos, pero entiendo las quejas.

Bueno, si lo explicas así, te ‘perdonamos’ que acabaras la novela…

(Risas) Mucha gente me ha preguntado si va a haber una secuela. De acuerdo, tomo nota de todos los comentarios.

‘La mitad evanescente’ aparece en la lista de los libros más vendidos de 'The New York Times' y tú en la portada de ‘Time’, encabezando la lista anual que hacen de las personas que van a ser más influyentes. ¿Cómo estás viviendo todo esto?

Creo que todo es tan surrealista como cualquiera puede imaginar. Para mí está siendo una experiencia increíble. Mi libro ha salido por el mundo, aparezco en las revistas y todo eso, pero al mismo tiempo yo estoy aquí dentro. Básicamente, para lo que sirve todo esto es para que más lectores puedan llegar a mi novela y disfrutarla. Creo que eso es lo más importante. Es agradable y estoy muy agradecida por el interés y son muy excitantes todos estos momentos, y más en un año que está siendo muy difícil para todo el mundo.

La escritora Tayari Jones escribió sobre ti en ‘Time’: “Si la raza es un constructo, ¿qué pasa con el género? ¿Cuáles son los límites de la autodefinición?” ¿Cuál es su respuesta a estas preguntas?

Oh, sí. Yo diría que son constructos y, sobre los límites, no se si los hay, la verdad. Para mí, es una de las cosas que me ha enseñado la experiencia de escribir este libro. El hecho de que Stella cuando va a su entrevista de trabajo es confundida con una mujer blanca y ella lo deja estar, te hace pensar en qué son las razas, en cómo de real es ese concepto cuando ella entra en ese edificio como una mujer negra y sale de él como una mujer blanca. ¿Qué significa eso? ¿Qué nos dice de la raza? Creo que nos muestra que la idea de la raza es una ficción, pero el racismo es una realidad.

También, junto contigo y misma Tayari Jones, la joven poeta Amanda Gorman está apareciendo en medios de Estados Unidos e internacionales. ¿Crees que hay un auge de escritoras afroamericanas?

Una de las cosas más apasionantes para mí ahora mismo es ver elogiadas a tantas escritoras, ver que se las publica y que disfrutan del espacio y la atención que merecen. Creo que es un momento muy interesante en concreto para las escritoras afromericanas, lo veo en mis amigas, en escritores que me gustan mucho. Solo puedo hablar de Estados Unidos, pero desde luego ahí se ve una cierta tendencia en el mundo editorial, lenta pero segura, de publicar voces más diversas. Pero, aunque no he visto los últimos datos, estoy segura de que se sigue manteniendo una enorme brecha. Eso sí, mucha de la Literatura actual más interesante que se está haciendo en los Estados Unidos está creada por escritores de color.

¿Cuál es el legado de Trump a la sociedad norteamericana en cuanto a diversidad e inclusión? ¿Cómo acabar con esa fractura de la sociedad?

No sé, la verdad es que no lo sé. Esa fractura no se va a ir nunca. Su legado [de Trump] es un legado antiguo. No lo veo como algo nuevo, sino como una continuación de algo que ya estaba ahí en este país. Solo que estaba silenciado y ahora hace ruido.

¿Deberíamos reflexionar más sobre el racismo en nuestras sociedades y sobre cómo afrontarlo?

Creo que la mayoría de gente lo hace. No quiero estandarizar los diferentes contextos de cada país o cultura, pero para mí el origen es el supremacismo blanco y eso está conectado con el colonialismo, con la esclavitud, la segregación y todo ese tipo de cosas… Es algo que ha ocurrido en diferentes lugares y contextos, pero cuyo trasfondo ha sido estándar en todos ellos. Esa ha sido la ideología que nos ha guiado durante cientos y cientos de años. Creo esa que es la realidad actual que las personas tienen que estar dispuestas a afrontar y a comprender, porque ignorarla no va a hacer que desaparezca.

Y por último, ¿en qué proyectos estás ahora que nos puedas contar?

No puedo decirte mucho. Estoy como productora de la adaptación para la televisión de ‘La mitad evanescente’ que va a hacer HBO, algo que me parece muy emocionante, y estoy comenzando mi nueva novela, pero es un proceso muy lento, ya que solo puedo trabajar cuando no estoy en Zoom (risas). Va bien, despacio, pero bien. Eso es lo único que te puedo contar.