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Bettina Bulgheroni, presidenta de 'Educando': "Me emociona la gratitud"

Reconocida filántropa, Bettina destaca por su compromiso con la educación como herramienta de desarrollo y erradicación de la pobreza.

Olga Tamarit | Woman.es

¿Cuál es la misión de la Fundación Educando?

Es una Fundación sin ánimo de lucro que intenta ayudar a personas que están en la línea de pobreza o bajo la línea de pobreza. Nació en el año 2000, con el desafío de brindar a través de la educación no formal una oportunidad de capacitación, crecimiento y mejora en la calidad de vida a los integrantes de las comunidades que más lo necesitan en nuestro país, Argentina.

¿Qué fue lo que le hizo entender que una labor así era necesaria en su país?

A partir de la crisis económica del año 2000 nos damos cuenta de que debemos ayudar y qué mejor que con la educación. La educación es algo que no te pueden quitar y además es algo con lo que dar dignidad y orgullo a las clases más maltratadas. Mediante el programa educando sobre Ruedas llegamos a los lugares más remotos del país con un Aula móvil equipada con 15 ordenadores conectados a internet, pero nos dejamos guiar por las necesidades de la gente, escuchamos lo que tienen que decirnos y adaptamos los cursos a ellos. Por ejemplo, nos han pedido cursos de peluquería canina, de arbitraje, alfabetización...

¿Cómo nació en usted esa inquietud? ¿Siempre tuvo esa vocación por la educación, tuvo claro que era importante para hacer cambios reales? 

Desde que era adolescente con 12 o 13 años iba a catequesis con los jesuitas y quise ayudar desde muy pequeña.

Cuéntenos alguna historia que len haya impactado.

Conocí a una señora sumamente pobre, pero que aún así donaba toda su ropa a una comunidad que tenían aún menos que ella. Ella me enseñó que no es necesario tener dinero para ser solidario, que lo importante es tener corazón. A veces un beso es más importante que el dinero, mucha gente es lo que necesita; cariño, escucha.

¿Cómo es la situación de las mujeres, de las chicas jóvenes en Argentina?

La mujer ha avanzado mucho, en Argentina son muy respetadas y ocupan lugares muy importantes dentro de la sociedad argentina. Un tema que nos preocupa mucho desde la Fundación es el de la violencia de género, pero a nivel laboral creo que tenemos las mismas oportunidades.

Usted se ha recorrido el país de arriba abajo. ¿Qué ha aprendido en esos viajes?

Con lo primero que me encontré fue con mucha desconfianza, en los lugares más desfavorecidos tienes que trabajar mucho más en este sentido. Cuando empezamos vimos muchos problemas con el alcohol y las drogas, con familias desestructuradas. Pero a medida que generas confianza y la gente comienza a hablar contigo encuentras mucha gratitud. Los que menos tienen son aquellos que poseen el corazón más grande

Es usted madre, ¿qué lecciones de solidaridad y esenciales de la educación y solidaridad ha tratado de inculcar en sus hijos?

La mejor educación que les puedo dar es con el ejemplo. Me acompañan muchas veces con la Fundación y el más pequeño está implicado en el programa de deportes. Pero el mejor ejemplo es que caminen conmigo, que sepan mirar a los costados para ver que hay más realidades que la suya.

Decía Eduardo Galeano que mucha gente pequeña en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas pueden cambiar el mundo. ¿Está de acuerdo?

Totalmente. Creo que con ayudar a una persona ya es importante, porque ella puede ayudar a otra.

Es empresaria, conductora de TV y preside la Fundación Educando y madre de tres hijos. ¿Cómo compagina todas estas facetas?

Estoy muy bien organizada, disfruto de las cosas que hago y me gustan mucho todas mis facetas.